sábado, 30 de julio de 2016

Ahorro de energía

Salvando la enorme excepción dada por la inexplicable pasión por las fuentes, europeos y europeas suelen tener bastante cuidado a la hora de consumir energía, agua y gas. Al menos en lo que llevamos visto de Alemania, Suiza, Austria y aledaños. Quizás en otros lugares no sea para tanto pero parece que acá sí.

El gas es el más prohibitivo de todos los recursos y su consumo está limitado al mínimo. En parte porque, al menos por acá, es algo que hay que comprarle a Rusia. De momento eso significa sentarse a charlar con Putin y eso a su vez... digamos que es un mal necesario que incluso la Merkel -tragadora de sapos hecha y derecha- trata de evitar todo lo que puede. Como consecuencia la mayoría de las cocinas son eléctricas, al igual que los termotanques y calefones. Además los edificios suelen tener una aislación térmica importante, por no mencionar los vidrios dobles o, llegado el caso, triples.

Después viene el agua. Por eso no entiendo qué cosa tienen con las fuentes. Te machacan una y otra vez que es un recurso preciado, que esto y aquello, que la cuides y todo, pero allí están las fuentes, funcionando. Y no es que son sólo la fuentes antiguas. El urbanismo germano contemporáneo padece una inexplicable fascinación crónica por fuentes y chorros de gua.

Por último, la energía eléctrica. Si bien no es tan cara, en general todo el mundo se cuida cuanto puede. Como siempre, esto aplica especialmente a los casos en que el usuario paga la cuenta. Parece que cuando es otro el que garpa la historia cambia un poco. Por eso en baños de lugares públicos, restaurantes, hoteles y hostels hay sensores de movimiento para encender y apagar las luces como así también canillas temporizadas. A veces, incluso en la ducha, lo que te obliga a tener que presionar el bendito botón cada ocho o diez segundos. O menos.

Cuando las canillas no están temporizadas suele haber algún recordatorio al respecto. No te cuelgues y cerrá la canilla después de usarla. Nuestro hostel de Budapest no fue la excepción. Hostel es una forma de decir. Ya recibirá su entrada, que merece un capítulo aparte. Por ahora digamos que era un departamento transformado en un hostel. A pesar de tener sólo dos baños nunca tuvimos que esperar ni nada. Y en honor a la verdad, fue uno de los lugares donde más cómodos estuvimos.

Volviendo al Hostel, uno de los baños tenía su acceso desde la cocina-comedor común. Junto a la puerta, una nota. El mensaje era simple. Por favor, después de usar el baño cerrá bien las canillas. El remate era espectacular: Save the world! De más está decir que el tema nos acompañó el resto del viaje. 

jueves, 28 de julio de 2016

Encuentre las siete diferencias: el alquiler

Número uno. Onda. (En este caso, cero onda). Los alquileres que tienen un valor menor a cierto monto no pagan comisión a la inmobiliaria que los alquila. Mejor dicho, quien alquila no debe pagar comisión. Como resultado (o no) de esta situación las inmobiliarias le ponen cero (realmente CERO) onda a esos casos. Se demoran días y días en contestar los e-mails, si es que los contestan. Para organizar una cita y visitar el lugar se requiere -mínimo- una semana y, cuando finalmente te muestran el lugar lo hacen como una especie de trámite express, como si mudarse fuese algo de todos los días.

Número dos. La mesada (o mejor dicho, su falta). Ya lo dije pero no por ello puedo no repetirlo. En la gran mayoría de los casos los departamentos y casas se alquilan sin mesada, sin cocina, sin bacha. O sea, una habitación vacía más. Las mesadas las colocan los/as inquilinos y luego se las llevan (o las venden). Incluso hay casos en los que se llevan hasta los cerámicos del piso y las paredes (aunque usted no lo crea). Es posible venderle la cocina al inquilino/a siguiente, pero para eso necesitás dar con él/ella por tu cuenta y arreglar.

Número tres. Instructivo de ventilación. Todos los alquileres incluyen un instructivo acerca de cómo ventilar. No me refiero a una paginita que dice “che, cada tanto ventilá”. No. Es un instructivo con pasos, explicaciones detalladas y dibujos ilustrativos. De más está decir que los/as alemanes/as los siguen al pie de la letra. Acá todo el mundo (posiblemente con la excepción de buena parte de los/as extranjeros/as) ventila sus hogares y espacios de trabajo, al menos, dos veces por día por, como mínimo cinco o diez minutos. Es super importante porque si al devolver el departamento o casa la inmobiliaria encuentra manchas o restos de humedad, bueno, está claro quién es el responsable.

Número cuatro. La firma del contrato. ¿Certificar firmas? ¿escribano/a? ¿firmar el contrato en la inmobiliaria? No, para nada. La inmobiliaria imprime el contrato y se lo manda por correo a una de las partes. Lo firman y lo envían por correo de vuelta a la inmobiliaria, que se lo manda por correo a la otra parte para que lo firme y haga lo propio. Parece más cómodo pero a la larga es más lento que ir, firmar y listo. Ni hablar si el contrato viene con algún error en las fechas. Para variar, ése fue nuestro caso, sin mencionar que, además, se olvidaron de confirmarnos que el contrato les había llegado firmado.

Número cinco. Garantías. ¿Garantía propietaria? En las ciudades alemanas la mayoría de las personas alquila. Mucha gente alquila (y vive) en el mismo lugar por larguísimas cantidades de años. Treinta, cuarenta o cincuenta años. Como resultado, en muchas familias nadie tiene una propiedad. Sea por esta o por otra razón no existe la figura del garante. Te chequean en una especie de veraz (para lo cual necesitan pedirte que los/as autorices a hacerlo), te piden recibo de sueldo y si todo está más o menos en orden, ¡listo!

Número seis. Inventario. Si la casa está vacía, pero absolutamente vacía, ¿por qué tanto lío con el inventario? Porque es Alemania, y acá las cosas se hacen así. El inventario es super riguroso. Hay una ficha que completar para cada habitación:
Número de paredes (como si alguien fuera a robarse una). Material. Estado de la pintura. Número de aberturas. Material. Estado. Piso. Material. Estado.
Por ejemplo, una descripción del estado de las puertas puede ser: una puerta de madera maciza con cerradura y manija de bronce y madera. Pintada de blanco, un poco más oscuro que el de las paredes. La pintura no es nueva y da muestras de rozamiento pero se encuentra limpia y sin rasguños.
Y así con cada pared, puerta y ventana.


Número siete. Lámparas. Nada por aquí, nada por allá. No me refiero a lámparas lindas. Tampoco a los focos o lamparitas. Simplemente, quizás, a lo mejor, sería lindo un portalámparas. Básico, elemental. No. Se ven un par de cables sueltos y listo. Al menos no los cuentan en el inventario.

miércoles, 27 de julio de 2016

Foto de miércoles

Viena. Sala egipcia del Museo de Historia del Arte. Momias de gatos ofrecidas a la diosa Bastet. Por lo visto en la tierra de los faraones había gente pa' todo. 

lunes, 25 de julio de 2016

Yapa vienesa: la Palmenhaus

La Palmenhaus del palacio de Schönbrunn (podés leer más acá) -o la casa de las palmeras para los amigos- es, con sus 111 metros de largo, 28 de ancho y 25 de alto, un atractivo en si mismo.

El edificio actual fue inaugurado en 1882 por el sempiterno emperador Francisco José y está compuesto por cerca de 45.000 azulejos de cristal. Y sí, por si no se habían dado cuenta tengo tenemos debilidad un ligero interés por los invernaderos victorianos.

Éste vino a reemplazar a más de diez construcciones diferentes que los emperadores y emperatrices habían ido construyendo a lo largo de los años.

Acá estuvo alguna vez una camelia igualita a la que tenemos acá en Dresden en Pillnitz (Si no tenés ni idea de qué estoy hablando podés leer Pillnitz y la camelia legendaria acá). Parece que una de las estrellas locales es el olivo centenario, un regalo de España que tiene más de trescientos cincuenta años.

Tampoco pueden faltar las orquídeas, un clásico del mundo germanoparlante. Sin embargo, durante nuestra visita, todas las miradas estaban puestas en las hortensias, que eran el eje de la exposición del momento. 

Sí, mamá, ya sé. ¿Viste cuántos colores? ¿qué cómo hacen para que florezcan así? No lo sé. Diego dice que las drogan con algo. No, no sabemos con qué. Prometo que si me entero te aviso.

sábado, 23 de julio de 2016

Dadadadada

Este es el Cabaret Voltaire, dijo Lara. Se ve que adivinó en nuestra falta de reacción que ignorábamos qué significaría tal cosa. Para nuestro alivio inmediatamente explicó: el lugar en el que nació el movimiento dadaísta. Dicho sea de paso, el dadaísmo es de los pocos movimientos culturales y artísticos que tiene fecha y lugar de nacimiento: el Cabaret Voltaire de Zürich. El año, 1916.
No sólo tiene lugar y fecha de nacimiento sino una paternidad oficial, ya que cuenta con fundador reconocido: Hugo Ball. Al parecer, el señor Ball solía reunirse aquí con una serie de artistas que se encontraban en calidad de -más o menos- refugiados, escapados, exiliados en Zürich mientras fuera de las fronteras suizas tenía lugar la primera guerra mundial. Así que poco a poco a las tertulias se fueron sumando franceses, rumanos, españoles, alemanes, rusos, italianos y vaya a saber uno qué más.
Si hay algo que caracteriza al dadaísmo -además de la repetición de la sílaba da- es su antipositivismo, es decir –grosso modo- su reacción frente a la idea del progreso infinito a partir de la observación del método científico aplicado a todas las áreas de la vida. Ciertamente que las naciones más científicamente avanzadas de la época estuvieran ahí afuera, cavando trincheras y matándose entre ellas, no los hacía parecer del todo equivocados.

En su rebelión contra la fe ciega en el “avance” de la humanidad a parir del progreso científico, el dadaísmo rechazó las convenciones literarias y especialmente las artísticas. Los cultores del movimiento aprovecharon para ignorar rotundamente los cánones establecidos y burlarse del arte burgués (y sus defensores). O sea, podría decirse que fueron una suerte de provocadores modelo de entreguerras.
Hoy funciona como café, pseudo minimuseo y, naturalmente, lugar de venta de souvenirs kitsch. Seguramente eso no era lo que tenían en mente sus fundadores, pero hay que reconocer que buena parte de los souvenires son bastante dadá. Quisimos imaginar que buena parte de los afiches y cuadros que cubren las paredes son tesoros de los primeros años del dadaísmo aunque suponemos que los rastis (también conocidos como “mis ladrillos”) con los que han reparado las grietas de las paredes son bastante más contemporáneos.

jueves, 21 de julio de 2016

Violetta y los productos de exportación

Fiesta de inauguración de un departamento. Los anfitriones son Laura y Wouter. Ella es una ex compañera mía de alemán. Es australiana y vive con su novio holandés que investiga las propiedades regenerativas de los axolotls en Dresden (sí, los del cuento de Cortázar. Si no lo leíste, podés hacerlo aquí).

Para celebrar la inauguración de su nuevo departamento prepararon un buffet de comida indonesia e invitaron a amigos y compañeros de trabajo y estudio. En el evento los alemanes eran clara minoría y el inglés ofició de lingua franca. Por lo menos había dos parejas con niños; una de indios y otra de asiáticos orientales (no me pregunten si de China, Japón o Corea). Y para el entretenimiento de niños y niñas, uno de los grandes oligopolios del entretenimiento: el canal de televisión de Disney. La imagen ya parece bastante multicultural… dos argentinos hablando en inglés con una polaca en la casa de una australiana y un holandés que investiga unos animalitos mexicanos en Alemania mientras de fondo hay un canal estadounidense con programas doblados al alemán. Hasta como argumento de película francesa es complicado. Pero no sólo eso. No, no…

Mientras en nuestro rincón charlábamos saltando del alemán al inglés Mónika -compañera de mi curso de alemán- Diego y yo, veo -para mi asombro- que luego de una publicidad de “las burbujas de Messi” (las burbujas de jabón de toda la vida, pero esponsoreadas por un Messi que las usa para hacer jueguitos) comienza Violetta
fuente
Si no sabés qué o quién es Violetta, es una buena señal. Quienes tienen hijos/as o trabajan con niños/niñas, lamentablemente, no podemos disfrutar de semejante desconocimiento. Violetta es la cruza perfecta entre Cris Morena, la CNN y las series de adolescentes yanquis, pero made in Argentina. Al parecer Violetta es un producto de exportación (primero Andrea del Boca, luego Máxima Zorraigueta y ahora esto, perdón mundo).
A decir verdad, ya habíamos visto alguna que otra cosa de su emporio de chucherías (revistas, mochilas, maquillaje, lo que sea) dando vueltas. Pero una cosa es ver una revista arrumbada en un kiosco y otra es ver como ocupa un horario central en la emisión del canal de Disney en Alemania, fue otra cosa. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Foto de miércoles

Görlitz. Estación de trenes.

martes, 19 de julio de 2016

Görlitz: de la división a la pantalla grande

Como se imaginarán, con el tiempo la ciudad, fue creciendo. Como consecuencia se extendió más allá de las murallas que la protegían y terminó por cruzar el río junto al que había nacido. Hasta acá, todo normal. Son muchísimas las ciudades que son fundadas en la costa de un río y que al crecer se expanden sobre la orilla de enfrente. 
Pero en este caso hay una particularidad. Este río se llama Neisse. ¿Y con eso qué? Cuando Alemania perdió la segunda guerra mundial se fijaron los nuevos límites que reducían el territorio del país. A partir de entonces la frontera este alemana quedó delimitada por dos ríos; el Oder y el Neisse. ¿Entonces? La ciudad quedó dividida. La parte occidental de la ciudad quedó en Alemania y es Görlitz. La parte oriental de la ciudad quedó en Polonia y es Zgorelec. Por raro que parezca, la ciudad dejó de ser (sólo) una unidad y se transformó en dos ciudades separadas que están en dos municipios diferentes, cada uno en un país distinto.
Con toda esta historia no resulta extraño que la ciudad tenga un patrimonio artístico rico y variado. Hay de todo un poquito… torres románicas, iglesias góticas, edificios renacentistas, centros de compras de estilo art Nouveau y (casi) todo lo que uno pueda imaginar.
Dicho sea de paso, el Schönhof (el que aparece pintado de gris y colorado) es considerado como el edificio de estilo renacentista más antiguo de la región.
Por si a alguien le parece que la ciudad le suena de algún lado, efectivamente, es muy posible. No porque la perla de la Lusacia sea un destino de primera línea sino porque, debido a su buen estado de conservación, es escenario usual de películas y publicidades. Entre otras, Bastardos sin gloria, El lector (The reader) y La ladrona de libros (The book thief) contienen escenas filmadas en esta pequeña ciudad del este alemán.
Además, Gran Hotel Budapest también fue filmada principalmente en Görlitz. De hecho, buena parte de los interiores del hotel son una tienda abandonada que fue ambientada para la película. Sé que con este comentario se me va a caer una década quizás quede en en evidencia que no soy un veinteañero pero… por momentos el lugar me hizo acordar al edificio de Harrods en plena calle Florida. Un gigante que conoció épocas mejores y que ahora está ahí, olvidado, esperando a que alguien lo descubra y le pula un poco el brillo.

domingo, 17 de julio de 2016

Görlitz: la perla de la Lusacia

Hace mucho mucho tiempo, en una galaxia lejana José (otro argentino que trabaja en el Instituto Max Planck) nos había recomendado ir a Görlitz. Hay que decir que, dentro de Sajonia, la ciudad cuenta con cierto renombre. De hecho, los alemanes -mucho más afectos a las joyas de origen marino de lo que se podría pensar- se refieren a  Görlitz como la perla de la Lusacia. Claro que no dicen Lusacia. Dicen Lausitz.
En fin, la historia de Görlitz es otro de esos recuentos de conquistas y traspasos a los que la historia europea ya nos tiene acostumbrados. Allá lejos y hace tiempo se supone que la aldea soraba de Gorelic formó parte del Sacro Imperio Romano Germánico hasta que el reino de Polonia la ocupó en el año 1002. No se sabe a ciencia cierta si Gorelic es, efectivamente, Görlitz. Pero siendo que los nombres son tan similares y que estaban en la misma región se entiende que del mismo lugar se trata.
La aldea formó parte de Polonia por cerca de treinta años hasta que los margraves de Meissen se hicieron con ella. Corría el año 1070 y para esa época ya aparece mencionada con su nombre alemán. Claro que cuando entró en acción el otro vecino de la región, la suerte de la perla de la Lusacia volvió a cambiar. El ducado -y luego reino- de Bohemia conquistó la conquistó y la preservó por cerca de doscientos años hasta que en el 1253 el margrave de Brandenburgo se hizo con la ciudad. Igual, mucho no le duró. 
En 1329 el reino de Bohemia volvió a ocupar la región. Y así podría seguir por los siglos de los siglos…  Görlitz formó sucesivamente parte de Bohemia, Hungría, Sajonia, Polonia, Sajonia (otra vez) hasta que, en el congreso de Viena, la ciudad y la región pasaron a forman parte de Prusia.
A quienes aprovechaban la clase de historia para dormir la siesta les cuento que el reino de Prusia fue el que sacó la mayor tajada del reparto de Polonia y la reducción de Sajonia que tuvieron lugar post derrota de Napoleón. Así que, al igual que muchos otros territorios, Görlitz pasó a formar parte de Prusia. Más tarde, cuando Prusia unificó Alemania integró el imperio alemán.

jueves, 14 de julio de 2016

Los tiempos de la ópera

En otro país, la publicidad de los eventos culturales suele tener por objetivo convencer a las personas de asistir al acontecimiento en cuestión. En Alemania eso sólo es parcialmente cierto y únicamente aplicable a cierto tipo eventos (fiestas, exposiciones) o cuando la campaña publicitaria tiene lugar con siete u ocho meses de anticipación. ¿A qué me refiero? Alemanes y alemanas planifican con antelación. A veces, exageradamente. A veces, tan exageradamente que en enero la opera ya ha vendido buena parte de (cuando no todas) las localidades de las obras que se presentarán en junio, julio y agosto. O quedan las entradas que salen 100 o 200 euros. Sobra decir que no son -precisamente- las que nosotros queremos comprar.
Entiendo que la SemperOper (la ópera local) tiene cierto renombre y que su público suele planificar con tiempo qué ver. Y cuándo. Ir a la ópera no es como hacer zapping el sábado a la noche para ver si encuentro algo. Eso lo entiendo. Está claro. Pero lanzarse sobre los tickets del año próximo en julio o agosto ya no puedo. Tanto me parece un poco mucho. El año pasado, cuando veíamos (en noviembre) las publicidades de los eventos que habrían de ocurrir en junio nos pareció un poquito exagerado. Ahora vemos que no. Pero ¿cómo saber que voy a hacer dentro de seis o siete meses? Agendas y calendarios. Todos/as los tienen y se venden al por mayor en las librerías. Esto es Alemania y acá se planifica. Por si fuera poco se planifica con tiempo.

Con los meses descubrimos que, en general, la ópera (pero también el teatro estatal de Sajonia, la filarmónica y ciertos festivales afines) tienen doble período de publicidad. Primero hacen publicidad siete u ocho meses antes del evento (puede ser más) y  luego repiten la campaña con tan sólo un mes de anticipación. Esta segunda publicidad no tiene por objeto convencer a nadie. ¿Para qué? Si las entradas ya están vendidas o agotadas y no hay más lugares salvo que se esté dispuesto/a a pagar unos precios ridículos. Asumimos que el objetivo debería ser otro. Imaginamos que lo que buscan es decir “Hey, quizás las hayas comprado hace diez meses, pero no te olvides de que tenés entradas para este evento”. Y sí, ¿quién puede recordar a diario todo lo que ha planificado diez meses atrás?


La verdad, el esquema nos complica la existencia. No es que necesitemos ir a la ópera. Pero queremos ir, al menos una vez. Ver que onda. Y justificar nuestros sacos y zapatos. Por suerte contamos con un dato. Un dato del que pocos alemanes/as pueden valerse. No porque no lo conozcan sino porque va en contra de todos sus principios de planificación. Ir al lobby de la ópera diez minutos antes de que empiece la obra (¡diez minutos antes! ¡horror!) y ver si hay entradas devueltas en reventa (a precios irrisorios). Hay que reconocerlo, es un poco más riesgoso que el método tradicional pero, definitivamente, me resulta más simple imaginarme haciendo eso un fin de semana que pensar qué voy a estar haciendo dentro de diez meses.

miércoles, 13 de julio de 2016

Foto de miércoles

Praga. Los carteles callejeros compiten por la atención de peatones y peatonas. No está claro si los deluxe toilets y el de Vino di Vino son los más llamativos. Pero sin duda encabezan la lista de los más ... mmm ... originales.

martes, 12 de julio de 2016

Praga, un poco de historia. Capítulo 3

Con el fin de la primera guerra mundial y el desmembramiento del cocolichero imperio austrohúngaro, Bohemia, Moravia y la Silesia Checa, por un lado, y Eslovaquia, por el otro, formaron Checoslovaquia, siendo Praga elegida capital. Obviamente esto hirió también ciertas susceptibilidades eslovacas, que tendieron a sentirse ligeramente rezagados frente a los checos a la hora de ocupar posiciones -reales o simbólicas- de poder.
Sumando más capas a esta historia de idas, vueltas, empujones e invasiones, entre 1939 y 1945 la ciudad fue ocupada por el ejército alemán. Se suponía que sería la última concesión que Francia e Inglaterra estaban dispuestas a hacerle a Hitler. Obviamente, a los checos no les causó gracia que Italia, Francia, Alemania e Inglaterra decidieran, en una reunión sin representantes checos, que su país pasaría a ser ocupado por los nazis para contentar el apetito de Hitler. Los checos trataron de resistir pero sin ayuda externa ni apoyo de otros países no tardaron en ser ocupados, capital incluida.
Lamentablemente en ese período Praga asistió -como tantas otras ciudades- a la persecución de sus habitantes judíos. También, obviamente, comunistas, socialistas, gitanos, nacionalistas checos, gays y lesbianas y un largo etc.
En 1945 la ciudad fue bombardeada por la fuerza aérea de Estados Unidos que, de acuerdo con una ya larga tradición, la confundió. Al parecer los aviones se desviaron y bombardearon Praga pensando que se trataba de Dresden. Cuando se dieron cuenta del error trataron de subsanarlo bombardeando también aquí.
Por cuestiones de mapa y de reparto de la torta en Europa, Praga y Checoslovaquia quedaron del lado soviético de la cortina de acero. Lamentablemente los eventos llevaron a checos y eslovacos a pensar que podían criticar algo del abc del estalinismo para construir otro modelo de socialismo. Error. Si hay algo por lo que no se conoció particularmente a Stalin ni a sus sucesores fue por su apertura a críticas, sugerencias y modelos alternativos. Llegados a este punto respondieron fieles a su estilo, enviando tanques y tropas a terminar con el experimento de la primavera de Praga. Con ese historial en mente no resulta difícil imaginar por qué en 1989, tras la caída del muro de Berlín, el país abandonó inmediatamente el bloque socialista y, más tarde, el Pacto de Varsovia.
Para 1993 checos y eslovacos decidieron acabar con lo que se daba y firmar el parte de defunción de Checoslovaquia, un invento del Tratado de Versalles de fines de la primera guerra mundial para cuya creación ni unos ni otros habían sido consultados. De la división nacieron la República Checa y Eslovaquia.