lunes, 15 de agosto de 2016

Yapa vienesa: el sezessionstil

A cada época su arte, a cada arte su libertad. Eso es lo que se lee en letras doradas en el edificio de la Sezession de Viena. ¿De qué época, de qué arte y de qué libertad se supone que hablaban? ¿por qué alguien haría un edificio llamado Sezession? Paciencia.

 

En 1897 ocurrió en Viena un evento que si bien debe haber pasado inadvertido a buena parte de la sociedad local, ha dejado su huella en las calles y el patrimonio artístico de la ciudad. Un grupo de artistas y arquitectos entre los que se contaban Gustav Klimt, Egon Schiele, Oskar Kokoschka y Otto Wagner decidió romper con el arte tradicional establecido y, de paso, con la Asociación de Artistas de Austria. De ahí el nombre del movimiento, Sezessionstil (estilo de la secesión) y del edificio destinado a difundirlo, la Sezession.


Ciertamente Viena no fue la única ciudad en la que ocurrió un evento de estas características. Lo mismo pasó en París, en Múnich, en Berlín y en tantísimas otras ciudades. En cada país o región el proceso tuvo sus propias características pero podría decirse –con buena voluntad- que son manifestaciones de un espíritu de época similar. El Art Nouveau, el Modernismo, el Jugenstil y el Sezessionstil, todos se encuentra más o menos vinculados entre sí.

Inaugurado en 1897, el edificio de la Sezession tenía como objetivo dar a conocer las obras de los miembros del movimiento y, sin quererlo, fijar el canon del modernismo vienés. El edificio diseñado por Joseph María Olbrich -siguiendo las sugerencias de Gustav Klimt- contiene varios de los elementos que habrían de retomarse una y otra vez en el estilo. Hojas, flores, formas curvas de las naturaleza, ornamentos dorados y el uso de figuras femeninas -escandalosamente sensuales para le época- forman el abc del sezessionstil. Y (casi) todos ya están aquí presentes.

Pero Olbrich no fue el único arquitecto que se embarcarcó en el movimiento. De hecho, a pesar de haber diseñado el edificio destinado a difundir las obras de otros miembros del grupo, no fue su representante más famoso. El lugar le corresponde a Otto Wagner, que diseñó una serie de estaciones de subte y numerosos edificios en la ciudad.

Entre las obras de Wagner se destacan dos edificios, uno al lado del otro. Particularmente el segundo, conocido como la casa de las mayólicas, en su época fue considerado escandalosamente simple.

 Ya a caballo entre el sezessionstil y el art decó se se encuentra el edificio de la cámara de comercio, un poco menos divertido –al menos para mí- y un poco más digno de las Batman de Tim Burton.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se ve muy linda esa casa de las mayólicas, y todo lo demás

Nicolás dijo...

La casa de las mayólicas es mucho más linda en vivo y en directo que en foto. Realmente linda.