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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Foto de miércoles (o la tarde de las narices frías)

Nasoteca (juro que se llama así) de la Gliptoteca Ny Carlsberg de Copenhague.

lunes, 19 de junio de 2017

Año nuevo danés: Elsinor y el castillo de Kronborg

Aunque (casi) nadie lo sepa, tanto la ciudad de Elsinor como el castillo de Kronborg deben ser dos de los lugares más representados en el teatro. ¿Que por qué? Elemental, mi querido Watson, porque conforman el escenario en el un tal William Shakespeare decidió ubicar la acción de Hamlet. Claro que no se sabe a ciencia cierta si Shakespeare estuvo aquí o no ni por qué eligió este castillo. Pero a esta altura a nadie parece preocuparle mucho el tema. Es el castillo de Hamlet y ya.
Por supuesto que la familia real danesa no lo construyó para que Shakespeare pudiera ambientar Hamlet. Ante todo el castillo tuvo dos finalidades, ser residencia una real y, sobre todo, tener presencia militar efectiva en el lugar.
Dinamarca exigía el pago de un peaje a quienes quisieran ingresar (o salir) del mar Báltico. Siendo que no había para la época muchas opciones, los barcos que iban (o venían) del mar del Norte al Báltico se enfrentaban a una clara disyuntiva. O pagaban o trataban de burlar los controles. Parece que como esta segunda opción fue bastante frecuente, el rey de Dinamarca decidió en 1420 construir este castillo desde el que se controla toda el área ya que se alcanza a ver la costa de Suecia (que para aquella época también era de Dinamarca) y los barcos quedan al alcance de unos cañoncitos que invitaban amablemente al pago del peaje o, en caso negativo, al ataque y previsible hundimiento, de las naves.
Cien años después Kronborg fue remodelado en el estilo renacentista del Báltico (acá hay nombre para todo) y ampliado hasta convertirse en la mayor fortaleza de la época. Lamentablemente, como todo parece ser relativamente cíclico, otros cien años después buena parte de la fortaleza ardió en un incendio.
Junto al castillo se encuentra el puerto, desde donde es posible cruzar en ferry a Suecia 
La fortaleza se reconstruyó rápidamente debido a su función militar pero los interiores del palacio quedaron para después. El para después significó que año tras año aparecía otra cosa en qué gastar el dinero. Para desgracia de Kronborg ya había otra residencia que se había convertido en la predilecta de la familia real danesa. Al fin y al cabo, los reyes no necesitaban vivir en cada una de las fortalezas del reino, menos en una que para el siglo XVIII se había convertido en la primera línea de defensa frente a Suecia, que acababa de conquistar Malmö y alrededores, echando a los daneses de la península escandinava.
Junto a Kronborg se encuentra el pueblo de Elsinor, que parece salido de una de esas latas de galletitas danesas que en la década de los noventa estaban en (casi) todos los supermercados argentinos. Hablando de galletitas danesas y de sus latas, en ningún supermercado danés pudimos dar con nada que se le pareciera. Un misterio más.

sábado, 17 de junio de 2017

Año nuevo danés: Frederiksborg

Hoy es el museo danés de historia nacional pero por varios cientos de año fue el mayor palacio de Escandinavia y uno de los principales símbolos de la monarquía absoluta danesa en la época en la que Dinamarca incluía Noruega, Islandia, Groenlandia y hasta algún que otro puerto en la India. Sí, en la India.
A comienzos del siglo XV ya había un pequeño palacio aquí mismo que pertenecía a un señor feudal menor que, como tal, tuvo que aceptar cambiárselo al rey de Dinamarca por otra propiedad. Para algo sé es rey. Federico II de Dinamarca y Noruega quería que el antiguo propietario supervisara en persona la ampliación del castillo antes de entregárselo. Era un negocio redondo. Le cambiaba el castillo por otro y encima lo hacía supervisar las obras que se le habían ocurrido.
Y a caprichoso, caprichoso y medio. Christian, el hijo de Federico y que había nacido en Frederiksborg amaba tanto el castillo que no sólo decidió que fuera su principal residencia sino que también, en un gesto de afecto desmedido por el lugar, lo destruyó e hizo traer arquitectos desde Holanda para que le construyeran un palacio más grande y más lujoso. Sí, ahí mismo. En 1620 el (nuevo) palacio fue inaugurado con toda la pompa (y circunstancia) que ameritaba el suceso.
Por desgracia para Christian, los suecos ocuparon el palacio casi cuarenta años más tarde. Después de recuperarlo, volvió a habitarlo pero sus descendientes no lo usaron sino esporádicamente o para eventos especiales. Hablando de eventos, hasta 1840 fue el lugar en el que se coronó a reyes y reinas de Dinamarca.
La capilla real, lugar de coronación (hasta 1859) de reyes y reinas de Dinamarca
¿Por qué no se siguió usando? Porque en 1859 un incendio provocó la destrucción de una parte del palacio, que quedó semi abandonado hasta 1864, cuando fue reconstruido y transformado en Museo Nacional danés.

jueves, 15 de junio de 2017

Año nuevo danés: Christianía

En 1971 se produjo en Copenhague un evento bastante interesante que dio como resultado la fundación de la ciudad libre de Christianía al año siguiente. Un grupo de vecinos decidió ocupar una instalación militar abandonada y transformarla en un área recreativa gestionada comunalmente. Poco después empezaron a instalarse los primeros habitantes permanentes, normalmente en casas comunitarias. El asentamiento devino barrio y el barrio, ciudad libre.
En la ciudad libre de Christianía no se pagan impuestos, razón por la cual comer y beber es más barato que en el resto de Dinamarca. La tierra que fue inicialmente ocupada es hoy de propiedad colectiva. La policía hace un poco la vista gorda respecto del consumo de drogas blandas y la ciudad ha cedido ciertas áreas de gobierno a la comuna.
Pero las cosas distan de estar claras. La venta y consumo de marihuana y hachís aún generan tensión entre el gobierno nacional, la policía y los vecinos del barrio. Y aún hoy, cada tanto, hay algún conflicto en torno al agua, la electricidad y los servicios. 

sábado, 10 de junio de 2017

Año nuevo danés: Copenhague II

Siguiendo con la historia de claroscuros de la capital danesa, el siglo XVIII no comenzó del todo bien para la ciudad. Perdió un tercio de su población gracias a la peste y sufrió dos incendios que destruyeron una parte significativa del pueblo. Claro que el rey, ni lerdo ni perezoso comenzó pronto la reconstrucción de la ciudad empezando por ¡sorpresa! las residencias reales: Christianborg y Amalienborg.
El complejo de palacios de Amalienborg es desde el siglo XVIII la residencia de invierno de la familia real. Antes vivían en Christianborg, hasta que, para variar, un incendio los obligó a buscar refugio en otro de sus palacios urbanos.
Muy cerquita de Amalienborg se encuentra la iglesia de mármol, llamada así por su recubrimiento interior. Para variar, la iglesia estaba semi cubierta por andamios ya que parece que están aprovechando las obras de ampliación del subte para hacerle algún mantenimiento.
Volviendo a la cuestión palaciega, donde se encuentra el actual palacio de Christianborg hubo un castillo desde finales del siglo X. Claro que de eso no queda nada. Para variar, entre los incendios y las remodelaciones, la actual sede del parlamento danés y oficina del primer ministro guarda poco parecido con sus predecesores.
Palacio de Christianborg. Se suponía que íbamos a tomar el té con la reina de Dinamarca pero parece que finalmente se le complicó y nos canceló.
El siglo XIX fue otro que Copenhague comenzó con el pie izquierdo. En las guerras napoleónicas los daneses se aliaron con Francia, principalmente porque Suecia, su enemigo tradicional, estaba del otro lado. Como resultado de esta alianza, los ingleses bombardearon la ciudad en al menos dos ocasiones y la flota danesa fue reducida a prácticamente nada.
Pero -industrialización mediante- la ciudad terminó el siglo XIX y comenzó el XX creciendo más velozmente que nunca antes en su historia. 
Como en otras ciudades europeas, se trató de un período de gran construcción, tendido de vías de trenes y grandes obras urbanísticas y de infraestructura. También de esta época son la municipalidad y la Gliptoteca nacional.
 Arriba, la municipalidad. Abajo a la derecha, la Gliptoteca Nacional (una colección de esculturas, que le dicen). A la izquierda, la iglesia de Christianstadt
El Siglo XXI también ha hecho sus aportes en Copenhague. Como en Hamburgo y otras ciudades portuarias –entre las que Buenos Aires no es la excepción- el siglo comenzó con la recuperación de los antiguos depósitos portuarios (ejém, Puerto Madero, ejém) y su reconversión en oficinas y viviendas. 
Y claro, después, cuando estas zonas semi olvidadas cobran envión (especialmente si se puede hacer algún buen negocio) poco a poco aparecen otros proyectos, como por caso, la Ópera Nueva de Copenhague.
La nueva ópera danesa