Mostrando entradas con la etiqueta Nieve. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nieve. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2009

Domingo invernal

El viernes había vuelto a nevar. En realidad había sido una nevada mucho más importante que la del domingo anterior, pero después de las 6 apenas quedan vestigios de la nieve en el centro de la ciudad. En casa, por el contrario, la evidencia era innegable. Los techos todavía blancos, también nieve en los jardines, aunque para el sábado a la mañana comenzaba a derretirse la nieve que estaba en las copas de los árboles.

A lo largo del sábado el clima no mejoró en absoluto, pero tampoco nevó. El viento sólo traía frío y, de tanto en tanto, algunos copos que, imaginábamos, habían sido arrancados de la copa de los cipreses del cerro Otto. Me fui a dormir con la idea de que despertaría para encontrar un manto blanco sobre Bariloche.

Por la mañana no había ruidos, me acomodé en la cama y traté de distinguir el sonido de los autos en Pioneros. No se escuchaba como cuando nieva, no se escuchaba ese silencio extraño que absorbe los sonidos. Pensé que sólo sería una mañana tranquila. Después de todo es domingo. No veo porque no debería ser así.

Claro que sí sentía el frío y retrasé mi salida de la cama por un tiempo hasta que me fue imposible quedarme. Me asomé a la ventana. Casi ni quedaban rastros de la nieve. Había estado lloviznando antes y se había lavado casi toda la nieve.

Bajé a la cocina, puse a calentar el agua, me serví yogurt y empecé a ordenar los platos y los cubiertos de la cena de la noche anterior. Entre mate y mate y con Mercedes Sosa de fondo empecé a limpiar la mesada y para cuando quise darme cuenta había limpiado la cocina, el piso de la cocina, había barrido la escalera, el estudio y el comedor. Sí, sé lo que están pensando y no soy tan eficiente como para hacer eso con un CD… es que me había comprado un disco doble de Mercedes Sosa, tenía 40 temas, así que me acompañó durante todo el trabajo. Para cuando empecé a limpiar el baño me percaté de que estaba cayendo un aguanieve que poco a poco iba espesándose…

Al cabo de media hora había comenzado a acumularse la nieve en el jardín, en los techos de las casas y de los autos. La calle, toda mojada y llena de charcos todavía requiere un poco más de tiempo. Es difícil que se acumule la nieve porque nieva, para, cae agua nieve y vuelve a nevar… Pero algo es seguro, tímida pero definitivamente, la temporada queda inaugurada.

martes, 16 de junio de 2009

La primera nevada

Había pasado todo el sábado sin salir de casa. Hacía frío, había neblina, humedad, estaba un poco ventoso. No Había encontrado ninguna excusa que me hiciera abandonar el calor del hogar así que no salí en todo el día. Para el domingo a la tarde ya estaba un poco cansado del encierro. Afuera el viento soplaba y la temperatura no parecía ser muy diferente de lo que había sido el sábado. Busqué abrigo y salí de todos modos. Tendí la ropa, tarea que había ignorado sistemáticamente y que ya no podría ser retrasada y me dispuse a caminar con dirección al cerro. Después de algunos metros busqué en mi bolsillo ese aparato que me relaciona con buena parte del mundo. Les escribí a Juampi y a Sissi para saber si no tenían ganas de ir a la Cruz a tomar unas cervezas.

Mientras esperaba su respuesta seguí caminando. Las manos en los bolsillos, la campera cerrada, la cabeza cubierta con la capucha de mi buzo… Seguí avanzando hasta recibir respuesta. Debía seguir con el rumbo hasta el kilómetro 4. Es un recorrido que conozco casi de memoria. En primavera y verano hago esa ruta cuando salgo a correr. El resto del año la camino con algunas variantes.

Los chicos estaban en su casa, sobre la mesa un rompecabezas que se esmeraba en no ser armado. Frente a él un chica que luchaba con las fichas para que entraran donde se suponía que debían hacerlo. Nos quedamos un rato adentro hasta que salimos…

Cuadras, hosterías y colectivo de por medio llegamos a destino; la cervecería La Cruz, uno de esos lugares que sin ser fastuoso, pretencioso o espectacular tiene el clima ideal para que te sientas cómodo. Bueno, no funciona con toda la gente, afortunadamente, pero si conmigo y, al parecer, también con los chicos.

Nunca habíamos pensado en la posibilidad. Lo dimos por sentado y, al parecer, no acertamos. El lugar estaba cerrado, y un cartel negro escrito con tizas de colores nos explicaba: “Domingo y Lunes CERRADO”. Comenzamos a caminar para volvernos. El frío se hacía sentir, aunque la noche parecía la menos apropiada para una nevada; pocas nubes, algo de viento. Reorganizamos nuestro plan y, previo paso por el supermercado, llegamos a la casa de los chicos. Mientras las cervezas se enfriaban, preparábamos mate y organizábamos la picada. Cruzamos comentarios varios, trabajo, amigos, la nieve que se hacía esperar, y entre mate, queso, papitas, maníes y cerveza se iba haciendo la hora de la cena.

Juampi ya se había bañado cuando nos sentamos a cenar. Y entre nuestras risas y comentarios comenzaron a colarse algunos ruidos del viento agitando las copas de los árboles. Sissi había vuelto al rompecabezas cuando descubrimos que lloviznaba. Era casi la hora de mi colectivo cuando salí. En teoría me encontraba con Matías para hacer algo en el centro después de esperar por unos pocos minutos el colectivo. En la práctica, esperé unos cuantos minutos más, y me dirigí a casa ya que había sido informado que mi compañero de andanzas no se sentía del todo bien.

Luchando con la llovizna y la oscuridad para saber cual era mi parada me bajé en casa más por intuición que por la evidencia visible. Crucé el baldío que nos separa de la ruta y, rápido, me metí en casa. En el dormitorio me reencontré con un panorama que había reprimido en mi memoria; esa mañana había sacado las sábanas de mi cama para lavarlas. No había querido poner las limpias y ahora pagaba el precio de mi fiaca.

Como siempre, encontrar un juego completo de sábanas es una misión que requiere sacar el 80% de las sábanas del placard. No sé por qué. No es estadísticamente posible que sea necesario sacar tantas sábanas para armar un juego; a la que tiene la funda de la almohada le falta la parte de abajo, la que la tiene, no tiene la de la almohada. Me requirió un rato dar con un juego entero. Otro rato más se fue en armar la cama hasta que, finalmente, estuve a punto de meterme en la cama. Justo entonces descubrí que las cortinas estaban altas, así que me acerqué para bajarlas y fue en ese momento cuando, tal como había sido pronosticado pero en contra de lo que señalaba el sentido común, estaba nevando. No eran copos tímidos o agua nieve, sino que claramente eran copos, húmedos, es posible, sí, pero nieve en fin que comenzaba a acumularse en la calle, los autos y los techos. Busqué mi celular. “Miren por la ventana”, escribí. Seleccioné como destinatario el teléfono que usan Sissi y Juampi (y que así figura en mi agenda de direcciones). Sonido de error. Algo no funcionaba, así que volví a intentar el proceso por segunda vez. Error nuevamente. Deduje que no tendría crédito… pero tenía que avisarle a los chicos… ¿y si ellos no miraban por la ventana?. Miré yo por la mía y sentí la certeza; tenía que avisarles. Entonces recordé que hay un servicio en el cual te prestan crédito a descontar de tu próxima carga. Pienso que por primera vez me alegré de que las compañías (que sólo ofrecen prestaciones para complicarles la vida a los usuarios y sacarles más dinero del que usualmente le sacan) ofrecieran este servicio. Seguí la voz de una mujer, bueno, en realidad de una máquina con la voz grabada de una mujer y cumplí el proceso. Les envié el mensaje. 5 Minutos después recibía los mensajes de los chicos que veían los copos, de Matías que también veía nevar desde la ventana de su departamento. Me acomodé entre las frazadas y me dispuse a dormir al calor de mi cama.

miércoles, 30 de julio de 2008

Se robaron la nieve

A mi vuelta a Bariloche esperaba encontrar frío, algunos turistas que empezaban a llegar y amenaza de nevadas. El regreso, más rápido aún que la ida (Debido a una nueva tregua en el conflicto por las retenciones), no me presentó el panorama esperado. El aeropuerto aún cerrado por las cenizas del volcán Chaitén, los turistas varados en aeroparque, la nieve sólo en las cumbres. El panorama no parecía el más alentador precisamente, pero aún había esperanzas. Mayo estaba terminando, pero aún quedaban por venir junio y julio. Sin embargo algo pasaba… La nevada era atrasada sistemáticamente por todos los pronósticos (meteorológicos y caseros). A pesar de que aún quedaba tiempo suficiente para que fuera una buena temporada, ya empezaban a verse las primeras caras largas, y en las expresiones de la gente y en los diálogos oídos como al pasar se percibía esa sensación de preocupación mezclada con la resignación que implica saber que nada de lo que uno/a haga podrá cambiar la situación.

Las cosas no parecían mejorar (aún no lo parecen), y en la medida en la que el tiempo pasaba y, a la falta de nieve y de aeropuerto, se sumaron los trastornos generados por los piquetes en las rutas.

Poco frío, con llovizna, sin noticias de la nieve, con el aeropuerto cerrado por la ceniza y la mitad de las rutas bloqueadas configuraban un panorama sombrío. Para la mitad de junio la única alegría fue provista por la llegada de los primeros contingentes de estudiantes. Los “Tira bolas”, como se conoce a los egresados en Bariloche – por obvias razones- junto con algunos/as pocos/as brasileros/as aislados se transformaron en los únicos turistas que llegaban a la ciudad, y mientras esto pasaba (y pasa) buena parte de la industria turística ve mermar sus ingresos mientras que sus expectativas se esfuman en el aire. No es que sienta pena por los empresarios hoteleros, aunque la situación si es preocupante para los/as trabajadores que dependen de la temporada de invierno, la gente que trabaja en villa Catedral y el cerro, las personas que trabajan en los restaurantes y hoteles, por no citar más rubros. Por el resto, bueno, son riesgos de depender del clima en una medida similar a la que depende una sociedad rural no tecnificada. Es increíble cómo el clima no sólo regula el estado de ánimo de la gente, y para muchos/as más importante aún, los ritmos de trabajo. Esto también se extiende al estado anímico de la ciudad en su conjunto, a la llegada de turistas, a las proyecciones para el próximo año.

Claramente el año anterior había sido espectacular, hablando en términos turísticos, con un invierno largo y con mucha, muchísima nieve. Por ende las expectativas para éste estaban en un nivel inverosímilmente alto. Y como corresponde, la gente se preparó para eso de la forma más solidaria y comprensiva; subiendo los alquileres, precios de hoteles y cabañas, restaurantes y negocios. Pero algo falló, no se sabe que pasó pero la nieve no llegó. El calentamiento global, el recalentamiento de la región por la actividad volcánica, el famoso “mal invierno” que ocurre cada 10 año, la repercusión del mal invierno europeo del ante año, el año de los tulipanes, las cotorras o vaya uno a saber qué... Hipótesis hay muchas y la gente las comparte, las discute, la combina. Se escucha en los comercios, los colectivos, la calle. A ciencia cierta nadie sabe cuál es la razón pero todos arriesgan la suya.

Mientras la situación se complicaba, salpicada con alguna pequeña nevada que no duraba más de unas horas aparecieron los primeros carteles en los negocios: “Descuentos para residentes”, “Liquidación de temporada”. Duraron lo que dura un suspiro. O mejor dicho, lo que tarda en legar un avión chárter desde Río de Janeiro o San Pablo. Tan pronto como hubo un mínimo de nieve en el cerro llegaron más vuelos desde Brasil. Creo que aún nadie sabe muy bien para qué, ya que las pistas en la que se puede esquiar, según dicen los entendidos, no más bien escasas. Con el cerro funcionando a un tercio o, con suerte, media máquina, la actividad de los turistas se trasladó hacia la ciudad; caminar, comprar chocolates, tomarlos calientes, con tortas o con tostados, los únicos que están aprovechando la situación son los cafés y chocolaterías del centro.

Mientras tanto nosotros seguimos esperando la nieve que no llega, los turistas que deberían acompañarla. Y bueno, parece que será un invierno sin nieve. No será ni el primero ni el último.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Bariloche y la nieve

Tal vez nunca pueda acostumbrarme al ritmo de vida estacional de la ciudad, quizás nunca pueda adaptarme a la idea de las dos temporadas altas, las medias, la baja… “Que haya nieve para el invierno”, “Necesitamos sol y calor en el verano”, “Nieve sí, en el cerro, pero no en la ciudad”… ¿Cómo entender a los/las barilochenses? Si hay nieve el problema es que hay nieve en la ciudad, si el cerro no tiene nieve, los empresarios, mini empresarios y empleados que dependen de la temporada esperan, ansiosos que comience la nieve. Si llueve molesta porque llueve, y sino todos temen las consecuencias de la falta de lluvia... Y a la primera nevada todos/as respiran aliviados. “Salvamos la temporada… al menos tendremos algunas semanas buenas”. Cómo continúen las nevadas (o no) comienzan los pronósticos: “Este será un buen invierno”, “el próximo invierno será terrible”, “Así comenzó la nevada del ´96”, o “esto al lado del ´87 no es nada”… y así siguen. Al principio de la temporada todos se quejan de lo tarde que comienzan las nevadas, luego piden una tregua, no quieren que se generen problemas, pero quieren que continúe la nieve en el cerro… Pero durante las primeras semanas a todos les fascina la nieve, aunque sean pocos de los habitantes los/las que la quieren en el jardín de su casa.
¿Alaska? ¿Siberia? No, ahicito nomás de la Casita
Si sigue nevando empiezan las quejas, los pedidos de que termine, los contratiempos y la competencia para ver quien está mas aislado/a, quien tiene mas nieve en su jardín, las cañerías mas congeladas. En general nunca es el frío lo que se sufre, sino mas bien sus consecuencias; menos colectivos por la nieve, atascamiento de las calles, cortes de luz, congelamientos de cañerías, calles heladas que se convierten en toboganes. es extraño como una ciudad que parece vivir de la temporada invernal no está del todo preparada por la nieve, ya que las primeras nevadas siempre "sorprenden" a autoridades y habitantes.
También aparecen los apelativos para referirse a cada una de las formas en que cae la nieve: nieve, nevisca, agua nieve, nieve polvo, nieve cartón… y para la forma que adquiere en el suelo; sopa, jabón…

Invierno eterno

Mientras escribo estas líneas me es imposible no pensar en la (poca) nieve allá afuera en comparación con lo que pasara a principios de la semana… Cuando ya pensábamos que era claramente el fin de la nieve en la ciudad (Aunque no de las nevadas, ya que aunque caiga nieve en la ciudad no siempre se acumula) ¡ERROR!. Lunes 3 de septiembre, faltaban 18 días para la primavera, habíamos tenido un sábado soleado y la nieve había retrocedido… Alrededor de las 19 comenzó a nevar, cada vez con mayor intensidad, hasta casi convertirse en una auténtica tormenta… ¡Como si no hubiera nevado en todo el invierno! A las 11 de la noche ya había suficiente nieve acumulada como para tapar la escalera de nuestra casa, y el jardín, cuando comenzaban a reaparecer las plantas que sobrevivieron el invierno. El martes, ni hablar. Las calles, más que blanco, blanco Ala; el jardín, oculto bajo la nieve. Fue el regreso de las botas de goma, y de caminar enterrándose en la nieve, de sacudirse la nieve antes de entrar en cualquier lugar. Y un interrogante volvía a presentarse una y otra vez … ¿vendría algún día la primavera?

Hoy viernes ya casi no queda nieve en el centro de la ciudad y en casa tenemos tan sólo unos pocos manchones... a no ilusionarse, pero sólo faltan 14 días para la primavera... Y ahora que la nieve se va, se vienen las fotos.

martes, 28 de agosto de 2007

Fin de semana en Neumeyer y fin de semana en casa

Producto de algún maligno designio o vaya a saber que cosa, he contraído una especie de congestión que, por suerte, ha empezado a menguar, aunque la suerte tenga posiblemente poco que ver con ello y sí los litros de té y limón consumidos y los kilos de miel ingeridos. De todos modos no voy a cargar las fotos resultantes de mi fin de semana en casa-y-ni-loco-salgo- sino los del anterior fin de semana cuando mientras estuvo Pancho. Las fotos son bastante ilustrativas y, creo yo, hablan por si mismas.

Lindo día para salir a caminar
Como grandes bacanazos nos tomamos un taxi hasta el comienzo del camino de autos, donde fuimos recogidos, tan pronto como comenzáramos a caminar, por una pareja compuesta por un (ex)quilmeño (sic) y una barilochense. Llegamos, nos instalamos en el refugio, donde habríamos de pasar la noche. Inmediatamente salimos a recorrer el lugar. De las múltiples sendas que es posible visitar en verano sólo hay tres que pueden ser recorridas en esta altura del año cuando no se tienen raquetas. En el resto la nieve llega a las rodillas y aún mas, aunque eso no nos consta fehacientemente puesto que retrocedimos antes...
El domingo, cerca de las 11, era nuestra hora de partida. El motivo era simple, una horda de 85 brasileros se instalaría en el refugio durante el día. El plan era evitarlos en el camino. Esperamos a que llegaran y, antes de que izaran la bandera y cantaran el himno, huimos raudamente...

martes, 14 de agosto de 2007

Faltan 38 días para la primavera

¿Qué se supone que está pasando? ¿Alguien sabe?

Un día hacen un evento mundial por el calentamiento global y otro una ola polar invade el país. Un año hay un invierno primaveral en Buenos Aires y al siguiente nieva... A 40 días de la primavera Bariloche amanece blanco por una tormenta de nieve que amenza con volver. Así que, aunque no nevara en lo que queda del año, la temporada de esquí terminaría a mediados de octubre. ¿Qué pasó?. Ya no puedo seguir haciendo bromas con el día después de mañana, porque parece que nos acercamos cada vez mas a eso (Ya estoy haciendo una propuesta a la biblioteca para priorizar los libros para ser quemados. Dicen las malas lenguas que Poldy Bird y Corin Tellado encabezan, y Lara habría decidido salvar a Elsa Borneman de las llamas). Yo ya pedí que las obras completas de Sócrates (Menem dixit) sean protegidas.

Tenemos mas o menos 25 cm de nieve en casa cuando ya empezaban a quedar apenas algunos manchones en el jardín. Lo positivo es que, al menos por ahora, sólo algo es seguro, y es que no hay riesgo de incendio. El otro punto positivo es que con el alargue de la temporada quienes viven (y vivimos) del turismo ya tienen (y tenemos) trabajo asegurado...

Escucho que las algunas profesoras comentan que el pronóstico habla de nuevas nevadas hasta el jueves o viernes, y la gente compite para ver quien tiene mas nieve en su casa, cuantas horas sin luz estuvieron y a que hora perdieron el servicio telefónico. Supongo que es el show de la nieve según los/as barilochenses... Voy a quejarme un rato yo también, aunque espero que no sea contagioso.

viernes, 10 de agosto de 2007

Volvió la nieve

¿Cuando fue? ¿el martes?

Sí. Fue el lunes cuando aproveché un recreo para salir a tomar unos mates al patio. Matías se quejaba de lo rápido que había pasado el invierno... aunque para mi no estaba tan claro. Por alguna razón pensé que íbamos a volver a ver el patio de la escuela nevado. Al día siguiente, en cuanto entró a la escuela Matías me miró y se rió. "¿Que te dije?", le pregunté... "Ya lo sé", me dijo, y agregó "está mañana ví por la ventana y pensé automáticamente en vos". Había nevado esa noche, y las calles se habían vuelto a cubrir de una capa blanca. Las calles, los techos, los árboles... todo.

Justo cuando todos/as pensábamos en el fin del invierno, recibimos un pequeño (y gélido) recordatorio de que aún faltaba un poco más. Volvió la nieve, el frío, el hielo en las calles y el peligro de bajar en culipatín desde casa hasta la escuela por Pioneros.

martes, 17 de julio de 2007

La nieve se va, pero llegan las fotos

Sí, se nota que hoy tengo un poco mas de tiempo, ¿no?. Puedo ocuparme de algunos mails, y cargar cosillas en el blog. En los pasados 15 días tuvimos un grupo de 17 estudiantes de una universidad de Colorado (en Yanquilandia). Durante esos días la escuela osciló entre los 23 y 27 estudiantes y el descanso escaseó.

Tal como lo informara el título de la foto, están desapareciendo los últimos resquicios de nieve de la ciudad, sólo manchas aquí y allá, pero en ésta hora en la que vivimos nuestra pre primavera es cuando decidí cargar algunas de las fotos de la nieve... Es que, cómo el búho de Minerva, yo también vuelo al atardecer.

jueves, 12 de julio de 2007

Nieve, injusticia y apagón

Le pregunté a mi mamá cómo estaba mi abuelo, pero ninguna respuesta apareció en el chat que mantenía con ella, mi papá y mi hermano. La pantalla seguía inmutable cuando repuse al silencio del chat (sic) una nueva pregunta "¿Cómo están Tizi y Emma?". Ninguna respuesta tampoco. ¿Sería una breve desconexión de internet? Falla técnica, atraso en la comunicación, traté de pensar con la tranquilidad que me dan las explicaciones racionales.

Perdón, salí a ver los copos de agua nieve que estaban cayendo", llegó la respuesta mas tarde. De allí en adelante la nieve ocupó un espacio central en las conversaciones y mensajes del día, e incluso el día siguiente... Después de casi un siglo sin nieve en Buenos Aires, después de tantos inviernos en los que fui acusado de loco por esperar que nevara, después de tantas navidades con Lara deseando en la radio que nevara, finalmente el evento se produjo ¡Pero con nosotros acá! Injusticia, un evento que va a quedar para la historia, una nevada en medio del calentamiento global, un único día de un mes excepcionalmente frío, algo para comentar a hijos y nietos... "yo vi cuando nevó por última vez en Buenos Aires" antes de que la ciudad se tropicalizara por completo... yo, nosotros acá. Espero que quienes pudieron disfrutarlo se hayan divertido.

Como la nieve en Buenos Aires y los -10 a -22 grados de temperatura por estos lares trajeron complicaciones extras, éstas se tradujeron en la falta de gas en Buenos Aires y un corto total de energía en Bariloche que se extendió por al menos tres horas. Nosotros no recuperamos la energía eléctrica hasta 6 u 8 horas mas tarde. Para ese entonces ya habíamos dispuesto los lácteos en el recibidor de casa, y allí quedaron hasta que volvimos de la escuela algunas horas mas tarde. Sí, unas horas mas tarde, cómo no había electricidad en la escuela (Que se traduce en no tener luz, ni calefacción ni nada caliente para tomar) volvimos a nuestro hogar, aliviados por un día tranquilo de trabajo. En realidad sólo nos cobijamos en el calor de la casita para escapar de la sobrepoblada escuela cuyos problemas deberíamos encarar el día siguiente. De todos modos el feriado nos vino perfecto.

domingo, 24 de junio de 2007

El Día después de Mañana (Parte II)

Finalmente decidí que debía volver a la cama y dormir. Así lo hice y, para mi posterior asombro, me quedé dormido casi enseguida. Durante la mañana siguiente volvió a reinar el silencio de la nevada… por fin un (no) sonido mas tranquilizador. ¿Era el día después de mañana? ¿Finalmente el calentamiento en la capa de ozono había generado una ola glacial producto de la desalinización del mar, el cambio de las corrientes marítimas, que había pasado? Sólo había una forma de averiguarlo… si la realidad copiaba a la película, EEUU habría de perdonar la deuda latinoamericana a cambio de auxilio. Pero no tenía forma de averiguar el dato. A duras penas teníamos electricidad y eso ya era bastante.No sin la modorra que acompaña los días en los que uno (o una llegado el caso) no quiere abandonar la cama me moví lentamente. Belén ya había salido, los chicos pensaban si iban a tener clases o mejor sería ir a esquiar. Mientras tanto me di cuenta que yo mismo hacía cosas ajenas a mi rutina, toda tarea parecía una buena excusa para evitar lo inevitable: abandonar el calor y comodidad de la casita e ir a ver si había vida allí afuera, si la civilización occidental había colapsado en la ciudad o si todo seguía igual pero mas blanco.
Miré por la ventana una vez mas, el panorama no se veía alentador, pensé, y entretanto sonó la melodía de mensaje de mi celular. “Debe ser una profesora, que avisa que está varada en medio de la nieve y no podrá ir a la escuela”, dije en voz alta, mirando a Esteban, que palpaba su celular para saber si el sonido provenía de allí. Y así era, no porque fuera yo un iluminado, sino porque dadas las circunstancias era una alternativa mas que posible.
“Ma´ sí…. Yo me mando”, pensé, aunque me cuidé de decirlo en voz alta. Me calcé las botas y salí… Con 15 y hasta 20 cm de nieve acumulados sobre el hielo de las nevadas anteriores, todo lugar que pisaba se hundía. Descubrí que el camino fue duro pero no imposible, y que al cabo de 15 largos minutos había llegado a la escuela. Nadie sabía nada de que la deuda fuera condonada… no había habido una glaciación, ni un colapso mundial, tampoco era el fin de la civilización, sólo una tormenta local que nos había dejado aislados de La Angostura, Bolsón y Neuquén, con partes de Bariloche sin luz y prácticamente sin colectivos, y en nuestro caso particular sin la mitad de las profesoras. “Bueno, hoy va a ser un día intenso”, pensé en voz alta, y puse manos a la obra en el trabajo.

lunes, 11 de junio de 2007

Nieva sobre nevado

Es lo que dirían Sabina y Fito si vieran esto. Antes de ayer ya había nevado bastante, en forma casi ininterrumpida durante la noche, ayer nevó por la mañana y luego paró. Finalmente ayer a las 11 de la noche volvió a nevar. Conclusión: Hoy entre 20 y 25 centímetros de nieve acumulada esta mañana, con lugares con hasta 30 cm. El saldo es 100% argentino: ayer se cortó la luz unos instantes, los colectivos con recorrido restringido, pasos a Chile, camino a Villa Traful y 7 Lagos cerrados, suspensión de clases, comercios cerrados pero todo el mundo tiene buen humor (salvo los que deben manejar por la nieve y los que están aislados, por obvios motivos).

La gente camina por la nieve, los chicos juegan y hay muñecos de nieve por doquier, gente jugando con trineos (improvisados y no tanto). Es casi de película de navidad (yanqui) ...
Es inevitable pensar la sensación de desubicación temporal que genera vivir en el hemisferio sur, porque ¿por que uno piensa en que éste es el clima de navidad?. Seguramente debe contribuir el que desde pequeños tengamos el hábito de decorar pinos con nieve, un papá Noel super abrigado y la comida rica en calorías que insistimos en comer a pesar de los 30 o casi 40 (calentamiento global mediante) grados de temperatura.
En estos días estaré cargando fotos...

viernes, 8 de junio de 2007

Se va la segunda

Eran las 11 de la mañana de ayer cuando comenzó a nevar, primero tímidamente y después con mas intensidad. Lamentablemente luego lloviznó un poco y se perdió casi toda la nieve que se había acumulado. Con las calles embarradas e ínfimos manchones de nieve aquí y allá emprendí la vuelta a casa, previo paso por el super. Sabía que en el Cerro Catedral había nevado todo el día sin parar, y que estaba disminuyendo la intensidad.
Con este panorama llegué a casa, prendí la compu y mientras escribía y tomaba mate puse algo de música. De repente algo me llamó la atención, es una sensación extraña, porque no existe el "ruido a nevada", sino que por el contrario, lo que percibía era un silencio, pero un silencio extraño, como si el mundo siguiera ahí afuera pero lejos, muy lejos. Me acerqué a la ventana y vi que el techo de nuestra vecina estaba blanco... claro, para cuando centré mi mirada en la calle me dí cuenta de que estaba nevando con intensidad. Grandes copos de nieve caían y eran llevados por el viento a recorrer grandes distancias, y a medida que mas nevaba mas lejos parecían quedar los ruidos. Y nevó, y nevó...
Es muy extraño despertarse en la mañana por el silencio, pero la sensación existe. Ya no nevaba, pero todo estaba blanco, no mucho, pero la calle y el jardín estaban cubiertos. Todo recibía un color amarillento de las primeras luces de la mañana y, extrañamente, estaba despejado. Fui a la escuela, con cuidado de no bajar Pioneros patinando, porque todo estaba cubierto con una capa de hielo.
Cerro Catedral acumuló casi 10 centímentros en la base, y estudian incluso adelantar el comienzo de la temporada. Y cuando nieva, puede que el pasto no se ponga contento, pero los barilochenses sí...

viernes, 1 de junio de 2007

Estalló el invierno

Nos robaron ... la nieve. Ayer por la tarde comenzó a lloviznar y así nos robaron la poca nieve que se había acumulado... no más paisajes blancos, no más techos nevados. Hoy llovizna esporádicamente y mas allá de que cuando llueve el pasto se ponga contento y la gente a cubierto (Drexler dixit) también implica que se va a lavar la nieve. Despertamos de la alegría de la nieve y volvimos al lluvioso otoño (aunque algo mas caluroso).

Estalló el ¿invierno? ¿otoño? no ....

Entonces, si nos robaron la nieve, mal puede haber estallado el invierno, aunque para alegría de Crónica -y sus émulos locales - , aún podrá estallar unas cuantas veces mas, al menos tantas como grandes nevadas tengamos. Así que no, no estalló el invierno... Lo que sí estalló fue la cañería de agua de "la casita"...

Volvía yo contento a mi casa - previo paso por la ferretería para comprar una tapa para la cañería - cuando una pregunta me asaltó ¿teníamos fuente en casa? No recordaba que la tuviéramos, lo cual me dejaba pocas opciones, o habían instalado la Fontana de Trevi en el jardín de casa o la cañería había vuelto a tener una fuga. Claro está que los acontecimientos marcaban otra cosa; ninguna fontana había sido instalada, no había aguas danzantes ni un géiser... Efectivamente estalló ... pero la cañería.
Con la escasa luz de la nochecita, pocas ganas y la llovizna fría decidí que, luego de inspeccionar el área, lo mejor sería esperar hasta el fin de semana. Mañana tendré para divertirme con el desperfecto o cobrar entrada para ver el único géiser de Bariloche (aunque sea de agua fría). La otra posibilidad es generar una fuente de feng shui que recorra la mitad derecha del jardín para terminar junto a la escalera de acceso. Igual estoy perfecto, puesto que el problema será solucionado o invocaremos al todopoderoso plomero de la inmobiliaria para que se presente ante nosotros con su magía. Posiblemente necesite consultar con mi megasocia inmobiliaria, la señora Lara Regina Saubidet de Kellenberger.

jueves, 31 de mayo de 2007

Habemus nieve

Estalló el invierno (diría Crónica TV) Hoy tuvimos nuestro segundo día de nieve, o mejor dicho, anoche fue nuestra segunda noche con nevadas, así que hoy amaneció todo blanco.

Desde hace unos días tenemos unos días de bastante frío. Cobré conciencia de eso cuando, durante el fin de semana, tendí la ropa en el patio de nuestra casa (así no la excluyo a Larita - que en este momento debe estar gozando de las bondades de la cocina chilena en el invierno trasandino-) ... decía, entonces, que tendí la ropa en casa y a las dos horas me di cuenta que mi ropa estaba dura como cartón (la tendí mojada y el agua se congeló) ... El agua en la calle estaba congelada y la tubería de agua del jardín estaba congelada. C-O-N-G-E-L-A-D-A, la ropa hecha cartón, tuve que entrarla y esperar a que se descongelara y luego tenderla con cuidado para que no se quebrara. Luego descubrí que en la semana tuvimos días de 4 y hasta 6 grados bajo cero, con sensación térmica de 12 e incluso 13 grados bajo cero.

El mito es cierto, lo que mata es la humedad, así que un grado bajo cero en Buenos Aires se siente más que un grado bajo cero por estas latitudes, especialmente con el clima seco .... pero 12 grados bajo cero son 12 aquí en la China o en cualquier lado.


Claro está que el frío tiene varias consecuencias, y como tales deben ser pagadas... con la cañería del agua congelada, se reventó la canilla del jardín; así que salí de emergencia con rumbo a "la casita", para buscar en forma deseperada la canilla de paso de agua, para cortar el servicio y terminar el espectáculo de la fuente y las aguas danzantes en mi jardín. Pero se abría un interrogante ¿dónde se supone que está tal llave? Con el jardín cubierto por hojas secas (y sin posibilidad de tener la ayuda de una vereda que me ayudara) comencé la faraónica tarea de recorrer el perímetro de la casa pateando hojas secas en búsqueda del medidor y la llave.... ¿pero donde está canilla?, pensé en mas de una ocasión hasta que, finalmente, apareció. Con el agua cortada, misión cumplida, sólo resta arreglar la tubería en cuestión.