Wroclaw, Polonia. Parece que en la ciudad tienen algunos problemas serios con los mosquitos.
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miércoles, 13 de diciembre de 2017
miércoles, 24 de mayo de 2017
miércoles, 5 de abril de 2017
miércoles, 15 de marzo de 2017
Foto de miércoles
Wroclaw. ¿Los elfos del bosque están de visita en la ciudad o es una bruja que se escapó de un libro de Harry Potter?
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jueves, 9 de marzo de 2017
Los enanos de Wroclaw
En el año 2001
se inauguró en Wroclaw una pequeña escultura para conmemorar la formación de Alternativa Naranja, uno de los
movimientos de resistencia al comunismo. La escultura es una metáfora acerca de
la resistencia de los (pequeños) individuos frente a un estado dictatorial.
Como tal, muestra a un pequeño hombrecito sobre un gran dedo. Por raro que
suene, esta pequeña obra bastó para que pronto comenzaran a aparecer en la
ciudad centenares (son más de trescientas) esculturas de hombrecitos y enanos, algo que hasta entonces no había formado especialmente parte del folclore de la ciudad.
Algunos de los enanos tienen problemitas con el alcohol
Claro que no son ni homenajes ni alusiones a grandes gestas. Son, simplemente, enanos sueltos en la ciudad, haciendo payasadas, decorando algo o escondidos e algún rincón.
Algunos pertenecen a tribus urbanas, como el enano motoquero
Los hay por todos lados. Al punto que una de las actividades turísticas de la ciudad
consiste en la caza de los enanos,
una competencia en la que gana, obviamente, quien descubre el mayor número de
esculturas de gente menuda. Los de la Revista Barcelona se harían, ciertamente, un festín aquí.
Algunos tienen profesiones, como los enanos bomberos. Otros te hacen acordar a los pitufos, porque tienen alguna característica especial, como el enano dormilón, el enano goloso o el que fuera. Otros están más avivados y se roban medialunas de los negocios...
Cada tanto te encontrás con un enano intervenido, por decirlo de algún modo. Alguien le agrega una bufanda, le teje escarpines o le agrega algo. Algunas de estas intervenciones hasta tienen auspiciante del tipo "tejió este escarpín, fulanito tal". Hay que decirlo, en general muchos de estos agregados restan más de lo que agregan.
Para el final, algunos enanos más con profesiones: los reparadores de cajeros automáticos, el aguatero, el abañil y el enano basurero.
lunes, 6 de marzo de 2017
Breslau (y Wroclaw)
Rebelión va, rebelión viene, Breslau /
Wroclow fue ocupada por Sajonia, por Suecia, volvió a Polonia, pasó de nuevo a
Austria y en 1742 fue definitivamente incorporada a Prusia. Definitivamente es
un término relativo. Pero permaneció en Prusia (y el imperio alemán después)
por los siguientes doscientos años.
El Palacio de Breslau, hoy Museo de Bellas Artes
Como dato anecdótico, durante las
guerras napoleónicas, Breslau fue una de las plazas fuertes prusianas que no
lograron ocupar los franceses y uno de los grandes focos de la resistencia anti
francesa.
El edificio de la Bolsa de comercio
Del período napoleónico Breslau emergió
como una de las principales ciudades prusianas y un centro industrial bastante
importante.
Arriba, la universidad vieja. Abajo, la universidad nueva.
A principios del siglo XX, cuando entre
el 70% y el 80% de la población eran alemanes, se construyeron el Hall del
centenario y los nuevos edificios de la Universidad de Breslau, entre cuyos
profesores estaba el señor Alzheimer, más conocido como el alemán que esconde las cosas.
A pesar de que la ciudad había sido un
centro bastante liberal por cerca de cien años, en los treinta se transformó en
uno de los grandes bastiones del partido Nazi, que se dispuso a perseguir
rápidamente a la población judía de Breslau pero también a las minorías polacas
y checas, a los comunistas, los socialistas y cualquiera que se alejase un poco
de las ideas del nacionalsocialismo.
Arriba, la estación de trenes de Wroclaw
Para el fin de la segunda guerra
mundial se dispuso (Stalin dispuso) correr
a Polonia hacia el oeste. Rusia ganó territorios polacos y a Polonia se la
compensó con territorios alemanes, entre ellos Breslau, que luego de
seiscientos años volvía a ser Wroclow. La poblaión alemana de Breslau fue
trasladada a Alemania y Wroclow se pobló con polacos provenientes de Lwów,
ciudad que ahora había pasado a formar parte de Ucrania y cuya población había
sido reemplazada por rusos y ucranianos pero también de lituanos y bielorrusos.
Como resultado de tantas idas y vueltas
hoy Wroclaw cuenta con un patrimonio artístico y cultural donde conviven las
influencias germanas, checas, polacas y austríacas.
sábado, 4 de marzo de 2017
Wroclaw (y Breslau)
Con sus más de seiscientos mil
habitantes, Wroclow es la cuarta ciudad más grande de Polonia y la capital
histórica de Silesia. Hasta acá, todo suena bien pero aún parece una entelequia.
¿Wroclaw? ¿cómo se pronuncia? ¿qué lo qué?
La ciudad perteneció sucesivamente a Bohemia, Polonia, otra vez Bohemia, Hungría, Austria, Prusia, el imperio alemán y de vuelta a Polonia tras la segunda guerra mundial, y en el medio se llamó Vratislav (en checo) y Breslau (en alemán). Pero vayamos en orden. Se supone que la fundó el duque Vratislaus de Bohemia a principios del siglo X y que, haciendo uso de mucha originalidad, le dio su nombre.
En el año 990 el duque Mieszko de Polonia la conquistó y parece que doscientos años más tarde ya era, junto a Cracovia y Sandomierz, una de las tres capitales del reino de Polonia (corte itinerante, rey que anda yirando por sus dominios, múltiples capitales). Por su posición estratégica en el cruce de la vía Regia con la ruta del ámbar la ciudad se enriqueció y prosperó hasta que, claro, la riqueza y la prosperidad atrajeron a los mongoles. Durante la primera invasión mongola la ciudad fue abandonada y sólo el castillo (que no fue tomado) fue uno de los pocos edificios de piedra lograron sobrevivir.
La ciudad perteneció sucesivamente a Bohemia, Polonia, otra vez Bohemia, Hungría, Austria, Prusia, el imperio alemán y de vuelta a Polonia tras la segunda guerra mundial, y en el medio se llamó Vratislav (en checo) y Breslau (en alemán). Pero vayamos en orden. Se supone que la fundó el duque Vratislaus de Bohemia a principios del siglo X y que, haciendo uso de mucha originalidad, le dio su nombre.
En el año 990 el duque Mieszko de Polonia la conquistó y parece que doscientos años más tarde ya era, junto a Cracovia y Sandomierz, una de las tres capitales del reino de Polonia (corte itinerante, rey que anda yirando por sus dominios, múltiples capitales). Por su posición estratégica en el cruce de la vía Regia con la ruta del ámbar la ciudad se enriqueció y prosperó hasta que, claro, la riqueza y la prosperidad atrajeron a los mongoles. Durante la primera invasión mongola la ciudad fue abandonada y sólo el castillo (que no fue tomado) fue uno de los pocos edificios de piedra lograron sobrevivir.
Cuando fue
repoblada, el grupo mayoritario fueron los alemanes, lo que comenzó a darle un
carácter especial a la ciudad. Con tanta germanidad pululando por las calles,
el alemán empezó a transformarse en la primera lengua aunque siguió habiendo
comunidades de bohemios, polacos y judíos.
Desde el siglo XIII los edificios de
ladrillo rojo comenzaron reemplazar a
los de madera y los pocos de piedra que había. Particularmente, las iglesias, que empezaron a ser de ladrillo. Y si hay algo que en Wroclaw puede contarse al por mayor son las iglesias.
Especialmente en las islas de arena, unos islotes que están en medio del río y que fueron por su fácil defensa, el lugar de nacimiento de la ciudad.
Allí están, entre tantas otras, la catedral, una de las pocas iglesias de la ciudad con dos torres similares (aunque son ligeramente diferentes).En 1335 la ciudad, que ya había adoptado el nombre alemán de Breslau, fue conquistada por el reino de Bohemia e incorporada al Sacro Imperio Romano Germánico. Si la ciudad ya tenía una cierta onda alemana esto no hizo más que acentuar la tendencia.
La municipalidad y la plaza del mercado, invadidas por la Navidad
Cuando
Bohemia se unió con Hungría, la ciudad pasó a depender del nuevo reino, y
cuando éste se unió con Austria, bueno, básicamente lo mismo.
La verdad es que en la plaza se nota toda esta influencia cultural y arquitectónica de Bohemia y de Austria. No menos cierto que uno de los secretos para una plaza memorable acá queda bastante claro. La clave no son sólo los edificios, sino también los colores de los que están pintados.
Al igual que Bohemia, los habitantes de Silesia quisieron sumarse a la reforma protestante pero, ya se sabe, donde hay Habsburgos, la iglesia católica no se toca.
La verdad es que en la plaza se nota toda esta influencia cultural y arquitectónica de Bohemia y de Austria. No menos cierto que uno de los secretos para una plaza memorable acá queda bastante claro. La clave no son sólo los edificios, sino también los colores de los que están pintados.
Al igual que Bohemia, los habitantes de Silesia quisieron sumarse a la reforma protestante pero, ya se sabe, donde hay Habsburgos, la iglesia católica no se toca.
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