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miércoles, 24 de agosto de 2016
viernes, 22 de abril de 2016
El último grito de la moda (gótica)*
Albrechtsburg, marcando tendencia desde 1471. Eso
es lo que dicen, más o menos –y con libertad de traducción- los afiches con los
que se promociona este castillo. Si no leíste sobre Meissen (podés leer aquí La cuna de Sajonia) Albrechtsburg es
el nombre con el que se conoce al castillo de la ciudad.
El edificio actual es de 1471 cuando,
según cuenta la audioguía del museo, los hermanos Albrecht y Ernest Wettin ordenaron la
construcción de un castillo que funcionara no como fortaleza militar sino más
bien como centro administrativo y residencia. De esta forma se convertiría en el
primer castillo germano construido para tal propósito. Lamentablemente algún
tiempo después Albrecht y Ernest se pelearon, se dividieron el electorado y
jamás vivieron juntos, pero eso ya es parte de otra historia. Por supuesto,
Meissen no quedó del lado de Ernst sino del de Albrecht, aunque el nombre
Albrechtsburg comenzó a utilizarse recién a partir de fines del siglo XVII.
Para la
construcción de la residencia se contrató al maestro Arnold von Westfalen,
quien tuvo la tarea de diseñar un lugar que reflejara el poder y la riqueza de
la familia. Y lo logró, ya que el edificio de estilo gótico tardío fue un
pionero en términos arquitectónicos con su distribución de espacios y el diseño
de las bóvedas, ventanas y escaleras. De allí el eslogan con el que se lo promociona hoy en
día. Si bien el castillo atravesó varias reformas y sobrevivió a algún que otro
incendio, afortunadamente el estilo gótico del edificio fue preservado.
Lamentablemente la decoración interna, como así también el mobiliario, no
tuvieron la misma suerte. Para nosotros fue una especie de novedad ver un
edificio gótico, luego de tanto barroquismo dresdeniano y rococó federiciano
(güeeeeena... Si todavía estás preguntándote qué es el rococó podés ver la entrada de Potsdam haciendo click acá).
Algo que
no promocionan ni dicen a los cuatro vientos, y que uno se entera luego de
atravesar un caldeado hall de entrada, es que el castillo no cuenta con sistema
de calefacción. Detalle importante, más si uno lo visita en invierno… Así que
nada de dejar el saquito en los lockers. Aún en sus épocas de esplendor el
castillo contaba con muy pocos espacios calefaccionados, tal es así que los
criados dormían muchas veces con los nobles, es decir, en la misma cama.
Uno de
los habitantes famosos del Albrechtsburg, sin ser un noble, fue Johann
Friedrich Boettger. Este alquimista alemán se decía capaz de fabricar oro,
motivo por el cual el rey de Prusia lo cazó al vuelo nomás para ponerlo bajo su
servicio. No obstante poco después Johann escapó de sus garras (no se sabe exactamente
por qué, aunque uno puede llegar a imaginarse alguna pequeña razón...). Sin
embargo pronto cayó en las garras del sajón Augustus der Starke (el fuerte).
Paréntesis: ¡sí sabemos el origen del mote de este elector de Sajonia!
Aparentemente el sobrenombre es literal: era tan fuerte que le decían también el Hércules sajón e incluso mano de hierro. Cuentan que, para
demostrar su fuerza, solía romper herraduras con sus manos desnudas. Fin del
paréntesis.
Boettger
no logró fabricar oro pero a cambio, con la ayuda de Ehenfried Walther von
Tschirnhaus y Pabst von Ohain (todos nombres fáciles de recordar), descubrió en
diciembre de 1707 como hacer porcelana, ¡el oro blanco! No dejando pasar la
oportunidad, en 1710 Augustus decretó la creación de -nada más y nada menos- la
primera fábrica europea de porcelana, estableciéndola en el Albrechtsburg. Toda
su fabricación tenía lugar en el palacio, salvo la cocción de la porcelana, que
se efectuaba en un edificio contiguo. En este lugar se fabricó la primera
porcelana de alta calidad fuera de oriente. Allí funcionó hasta que se la
trasladó a su actual lugar a unas cuadras del centro de Meissen.
Enfrente,
aunque en realidad conectada al Albrechtsburg, se encuentra la catedral de
Meissen, cuya construcción se inició en 1260 para reemplazar a una iglesia
románica más antigua (¿en qué estarían pensando?). Debido al poco espacio
disponible terminó siendo una de las catedrales más pequeñas de Europa (¿quién
se dedicará a determinar esto?). Para el año 1425, el primer elector Wettin
hizo levantar en la misma iglesia la capilla de los príncipes para ser el
lugar de descanso de su dinastía. Es, al día de hoy, uno de los lugares de
sepultura más famosos de nuestros queridos Wettin, al igual que la catedral de
Dresden. La iglesia gótica de Meissen, o Dom, fue el asiento de la diócesis del margraviato
hasta que la misma fue disuelta a fines del siglo XVI, como muchas otras,
gracias a Lutero y su reforma. El edificio en si mismo no tiene ninguna cúpula
pero no entraremos aquí en más detalles acerca del uso o no de este término.
Inicialmente
se utilizó en Italia la palabra duomo
para designar catedrales con una cúpula, pero con el correr de los años y su
dispersión por el mundo el término fue empleado para referirse a iglesias que
no eran catedrales o que no tenían un domo propiamente dicho. La gente (y los
carteles) se refieren a la iglesia de Meissen como Dom, lo que está de acuerdo con su calidad de catedral pero no con
la ausencia de cúpula. Es un caso, entre muchos, que ilustra la vaguedad e
indefinición del término.
* Colaboración de D.G.F. D equivale a Diego. Imaginen el resto.
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Castillos de Sajonia,
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Recorriendo Alemania,
Sajonia
domingo, 17 de abril de 2016
La cuna de Sajonia*
20 de
febrero. Amanece algo nublado, pero no está muy frío. Además las nubes no
parecen demasiado amenazadoras... ¡Hoy es un lindo día! (no hay que ser
demasiado pretenciosos en esta estación). A desayunar rápido, preparar unos
sanguchitos y salir en dirección a la estación de trenes. Está decidido: hoy
nos vamos a Meissen. Nota: no hay que leer el nombre del pueblo Meisen sino Maisen ya que "ei" en alemán se pronuncia como
"ai".
Esta
localidad se encuentra muy cerca de la ciudad de Dresden, a tan sólo cuarenta
minutos en tren y, al igual que la capital sajona, queda a orillas del río
Elba. Para aquellos interesados en la heráldica, el escudo de armas de Meissen
tiene un fondo amarillo sobre el cual hay, a la izquierda, una torre roja (no
pregunten por qué, en la ciudad no vimos ninguna torre roja) y, a la derecha,
el tradicional león dresdeniano (aunque no exclusivo de esta ciudad) rampante
sacándole la lengua a quien se le acerque.
Antiguamente
la zona estaba poblada por una tribu eslava, hasta que en el año 929 se les
acabó la joda. El rey alemán Heinrich I, también conocido como "el
pajarero" o en su defecto "el cazador", se apoderó de la región
por la fuerza (o sea, destruyendo el castillo eslavo y matando a sus
defensores). Para los curiosos, cuenta la leyenda que Heinrich adquirió el mote
de pajarero porque se encontraba
arreglando las redes para cazar pájaros cuando los mensajeros llegaron para
informarle que se convertiría en rey. Como muchas leyendas, esta historia
carece de demasiada credibilidad...
El pajarero es considerado
además como el fundador y primer rey del estado medieval alemán, que hasta
entonces era conocido como Francia
Oriental. Aunque la dinastía, fundada por él mismo y llamada otoniana, duró
poco más de cien años, su descendencia sacó muy buen partido: una de sus hijas
se casó con el rey de Francia Luis IV mientras que su hija menor se casó con
Hugo el Grande, duque de Francia y conde de París. De esta unión nació Hugo
Capeto, fundador de la dinastía que lleva su nombre y, aunque parezca tan
lejana, de ella descienden todos los reyes de Francia como así también el
actual Rey de España y la Reina del Reino Unido.
Volviendo
a Heinrich, luego de vencer a los eslavos construyó una fortaleza en una loma
situada a orillas del río Elba. Dicho lugar fue bautizado como Misnia, nombre
de un pequeño río cercano, y con el tiempo un pueblo crecería a sus pies. Con el
correr de los años Misnia iría
mutando hasta tomar su forma actual de Meissen. La villa creció tanto que en
968 se convirtió en la capital del recién creado Margraviato de Meissen como
así también en la sede episcopal. El margrave era una especie de príncipe
soberano de un pequeño estado, más importante que un conde pero menos que un
duque. Por algunos años el margraviato fue pasando de mano en mano, al mejor
estilo Juego de Tronos, hasta que finalmente cayó en 1089 -por obra y gracia
del emperador Heinrich IV- en manos de la dinastía Wettin, que lo retendría en
su poder por el resto de su existencia. Se ve que el juego de tronos se le daba
bien a los miembros de esta familia, ya que continuó ganándose la simpatía de
los emperadores: siglos más tarde, más precisamente en el año 1422, al morir el
último miembro de la casa reinante del vecino Electorado de Sajonia, el
emperador Segismund (¿en qué estaban pensando cuando lo bautizaron?) le
confirió al margrave Wettin de turno la posesión del vecino país y junto con él,
la dignidad electoral. Nueva nota: Los electores eran quienes, valga la
redundancia, elegían al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Como el
número de electores era reducido los nobles solían sacarse los ojos
disputarse cortésmente el honor de ser un miembro de tan selecto grupo. El
número de electores fue variando con el correr de los siglos. En algún momento
el grupo se redujo a siete miembros pero luego ascendió a poco menos de quince.
Al
hacerse cargo el margrave Wettin del electorado de Sajonia (seguramente dudó
mucho para decidirse), Meissen pasó a formar parte del mismo. Simultáneamente
los Wettin se convirtieron en príncipes electores. Es por ello que se conoce a
Meissen como "la cuna de Sajonia", por no decir la cuna de los
Wettin... Al trasladarse la corte a Dresden, Meissen quedó en una especie de frezeer campesino.
Como toda buena dinastía que hace bien su tarea y se encarga de ir
sacando "buenos partidos", con el correr de los años descendientes de
esta dinastía lograron acceder al trono de reinos como Portugal, Bulgaria,
Polonia, Gran Bretaña y Bélgica.
Back to the past, la fortaleza
original fue reemplazada en varias oportunidades por edificaciones más
modernas. Pero el Albrechtsburg, nombre con el que se conoce al castillo,
merece su propia entrada.
* Colaboración de D.G.F. D equivale a Diego. Imaginen el resto.
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Sajonia
miércoles, 24 de febrero de 2016
El secreto de las tacitas
No es exactamente mi caso pero… si no podías
dormir bien de noche pensando en por qué la porcelana de Sajonia –más
específicamente la de Meissen- es tan famosa (y efectivamente lo es), he aquí
la información que NECESITÁS saber. Si el tema no te preocupa tanto pero
entraste a chusmear al blog, bueno, ya que estás leéte un par de líneas.
Meissen
es una pequeña ciudad que se encuentra en las afueras de Dresden y que si es conocida
por alguna razón, es precisamente por la porcelana que allí se produce. Cuenta la Wikipedia
que antes de que la porcelana china cayera en su actual desgracia marketinera
fueron, precisamente, China y Japón los únicos países capaces de producir
figuras, tazas y tacitas de este material con un mínimo de calidad. A lo largo
de los siglos XVI y XVII los europeos trataron una y otra vez de producir el
material, fracasando estrepitosamente una y otra vez hasta que finalmente
lograron hacerlo en 1708. ¿Dónde? Elemental mi querido Watson, en Meissen.
Después verás en qué charla podés meter la
cuchara y tirar el dato… pero, si querés lucirte prestá atención; la porcelana
de Meissen (Meißen en alemán) fue la primera porcelana de calidad producida
íntegramente en Europa. Porcelana no es lo mismo que cerámica, se entiende. Para su elaboración se requieren materias primas diferentes y un proceso de cocción especial.
Aunque cueste creerlo, los reinos de Sajonia, Prusia, Francia e Inglaterra estuvieron bastante preocupados en su día tratando de dar con la fórmula adecuada. Todos los experimentos se realizaban con gran secretismo, no vaya a ser cosa que un rival se hiciera con el secreto del -como se la llamó en su época- oro blanco (No confundir con la empresa patagónica de mudanzas y fletes ).
Al parecer los primeros cacharros comenzaron a ser
producidos con éxito en 1708 por Ehrenfried Walther von
Tschirnhaus, quien murió prematuramente aunque nada parece señalar que lo hayan
ajusticiado ninjas o samurais vengadores. Así que queda descartada la hipótesis
del asesinato por parte de los asiáticos luego de ver perdido el monopolio y
destrozada la quintita.
Tras su muerte fue su discípulo y
secuaz, Johann Friedrich Böttger, quien continuó su trabajo. Parece que
aprovechándose de cierta confusión que nunca terminó de aclarar, al Johann
suele endilgársele la paternidad de la porcelana. Pues no. Todo este proceso se llevó a cabo con el máximo secretismo posible en un castillo (el Albrechtsburg de Meißen) de modo que ningún competidor pudiera dar con el secreto.
La producción de porcelana
de Meissen comenzó a realizarse en forma masiva a partir
de 1710 y ya entonces atrajo a diversos artistas y artesanos,
estableciéndose una de las más famosas factorías manufactureras de porcelana de
Europa.
La compañía sigue funcionando bajo el nombre Staatliche
Porzellan-Manufaktur Meissen GmbH. Hoy en día no sólo produce figurillas kitsch o tacitas con flores. También cuenta con líneas más modernas y despojadas. Comprar una chuchería nimia implica hablar de una cantidad de euros considerables (mínimo de dos cifras). Pensar en un juego completo de té requiere pensar en, al menos, tres cifras o -casi siempre- cuatro cifras.
Su más conocido logotipo, dos espadas cruzadas, fue introducido en 1720 con
la intención de proteger su producción de falsificaciones. Las espadas cruzadas eran uno símbolos que utilizaban los duques de Sajonia. Se puede decir eso lo transforma en uno de los logos de las marcas más antiguos que existen.
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