Mostrando entradas con la etiqueta Pensando en voz alta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensando en voz alta. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de marzo de 2018

De vuelta, aunque sea la primera vez...

¿Es posible sentir que volvés a casa cuando llegás a un lugar donde jamás estuviste? Supongo que, como en todo, depende. Quizás no sea exactamente el mismo sentimiento pero quizás se le parezca. Al menos en mi (¿nuestra?) experiencia... ¿De qué estás hablando Willis?

Hablo de algo tan vago y subjetivo como las impresiones, las sensaciones, la complicidad y la familiriadidad. Hablo de nosotros en Italia. Quizás tenga que hacerme cargo. Hablo de mí en Italia. Y no me refiero a un tipo de pavada crónica argentina (y bastante chauvinista). Tampoco a que es algo que se lleva en la sangre cual si fuera un personaje de novela de Cambaceres. No, no es eso.

Quizás sea sólo el hecho de que ciertas fronteras, además de colores de pasaporte, banderas e idiomas suponen mundos culturales. Y, ciertamente, el italiano tiene bastante en común con el español, el portugués y, por añadidura, el latinoamericano. En Alemania se refieren a esa nebulosa ibérico-itálica (a veces con el agregado de Grecia) como el sur, un mundo de idiosincracias diferente. 

Claro que no todo el sur es el mismo sur, pero es sur al fin. No es lo mismo Venecia que Roma ni Roma que Nápoles. No es lo mismo Barcelona que Madrid (tema harto sensible en estos días) ni Sevilla que Florencia. Como no es lo mismo Ecuador que Chile o Salta que Bariloche. Pero, con todo, hay algo en común. O cosas. O conjuntos de sensaciones, de ideas, de formas de hacer, pensar y sentir, trazos culturales que nos acercan o, por lo menos, nos hacen creer que hablamos de lo mismo. O que, al menos, vemos -más o menos- algo que los otros también ven.

Ya lo había dicho, es algo vago. En general tengo la sensación de que en Alemania (lo mismo que en Polonia) está claro que soy extranjero. No sé, es algo que tiene que ver con la actitud física. La forma de comportarse. Se ve, de algún modo se nota. A veces jugamos a identificar extranjeros. A veces vamos por la calle y siento ésos dos que vienen por ahí son argentinos. Es una sensación. Llamalo lenguage corporal, habitus, volumen de la voz, forma de vestir, gestos... algo que dice algo de nuestra forma de comportarnos. De algún modo ese algo trasciende ciertas fronteras y hace que, acostumbrado a Alemania sienta que, al llegar a Italia, hay campos comunes.

Cosas tan pequeñas como una señora que te hace un comentario cuando te ve dudando entre éste o ese arroz, o como recurrir a las manos para enfatizar lo que querés decir, como minimizar una pavada o, por el contrario, la manera en la que lo dramatizás.  No puedo decir exactamente qué es, pero está y se siente. No lo siento acá. Ni lo sentí en París, o en Bélgica. O Dinamarca. Menos en Polonia o República Checa. Pero sí se siente en Italia o en Andalucía. Quizás sea que regresamos a un lugar en el que nunca habíamos estado, pero que -al menos- queda cerca de nuestro barrio.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Noviembre y diciembre pero a principios de junio

Es cierto que en el mundo del revés en el que ahora vivimos, el verano (de Alemania) es el invierno (de Argentina) y viceversa. Es una obviedad que lo diga pero nunca está de más. Incluso alguna vez tuve que explicárselo a alguien que se sorprendió por tamaña novedad.

Así las cosas, ciertos hábitos o costumbres adquieren (un poco más de) sentido. Ahora que Pascuas cae en Primavera es posible entender un poco el tema de los huevos (ya sean pintados o de chocolate). Muchas aves (especialmente -pero no sólo- las migratorias) se reproducen en primavera para que sus crías nazcan entre finales de primavera y principios de verano. Así para cuando llegue el otoño ya habrán aprendido a volar o serán lo suficientemente autónomas como para arreglárselas solitas. Claro que de allí a comer huevos de chocolate hay una distancia que no puedo explicar. Y si no puedo explicar eso, ni hablar del hecho de que los reparta un conejo. Dicho sea de paso, en alemán (y -por ende- en los países que lo hablan) no es un conejo sino una liebre.

La otra cofiesta con costumbres que adquieren sentido es la Navidad. Y no me refiero únicamente a la nieve de la decoración, las botas y las medias de lana. También a la comida. El otoño (que termina pocos días antes) es una estación de recolección de frutos secos, por lo que comer nueces en Navidad parece bastante apropiado. Y por supuesto, con temparaturas que rondan el cero, la ingesta de calorías al por mayor propia de la parafernalia alimenticia de Navidad y Año Nuevo tiene muchísimo más sentido.

Pero, con todo, es difícil ir en contra de años de hábitos que nos (me) han enseñado a asociar determinados eventos con ciertas variables climáticas. ¿De qué estás hablando Willis? Por ejemplo, es típico del hemisferio sur asociar Navidad - fin de año – vacaciones – calorcito... ¿Quien no recuerda que los primeros calores del verano también indicaban que el año escolar estaba por terminar? O que la llegada de diciembre suele/solía ser una época de estudio más intensivo (o de trabajo de corrección)... que hay una sensación de cierre del año en el aire y que pronto se acerca el descanso (a veces de forma demasiado lenta) que nos permitirá enfrentar el año siguiente...

Bueno, eso no existe por estas latitudes. La gente llega al fin del año (cronológico) como nosotros a las vacaciones de invierno. Léase, sin la lengua afuera, la cabeza quemada, una pila de cosas por terminar ni ilusiones de ir a la playa... Con la (gran) diferencia de que en general, poseedores de sus cinco semanas de vacaciones, muchos alemanes/as se reservan alguna para el invierno.

Estas asociaciones entre clima y calendario también se extienden a cuestiones personales. Por ejemplo, los cumpleaños. No sé si el resto de las personas asocian su cumpleaños con una época del año determinada. Para mí siempre ha sido el verano. Con notables excepciones, en general para mi cumpleaños hace calor. Incluso en Bariloche. Comer afuera, hacer algo a la parrilla, estar al aire libre (tanto en Quilmes como en Bariloche). Es una fecha que normalmente transcurre con calorcito. Y diciembre suele ser un mes para disfrutar fuera de casa. Pero, hemisferio norte mediante, acá ocurre precisamente lo opuesto. Diciembre no se siente como el diciembre del hemisferio sur. Emponchado y rodeado de bufandas y gorros de lana, mi cumpleaños no se siente como mi cumpleaños. Se ve que para volver a sentir que diciembre es -efectivamente- diciembre hay que estar en el hemisferio que corresponde

jueves, 9 de noviembre de 2017

Cruzar la calle en tiempos del Whatsapp

En general, cruzar la calle en Alemania no es una tarea particularmente compleja. En especial si hay semáforos. Claro que el hecho de que sea simple no implica per se que sea una tarea rápida. Sobre todo si se trata de un boulevard por donde, además, circulan tranvías. En este tipo de situaciones suele haber tres semáforos. Uno para cruzar la mano que va, luego uno para cruzar las vías del tranvía y, finalmente, otro para cruzar la mano que viene. De más está decir que los tres semáforos no suelen estar del todo coordinados.

Para ir a uno de los institutos de idioma en los que doy clases tengo que enfrentarme a estamisma seguidilla de semáforos. Cuando estoy llegando al primer semáforo veo que el hombrecito verde se apaga y se enciende el rojo. Bueno, habrá que esperar. Mientras espero miro hacia delante y veo que frente al último semáforo del cruce hay un hombre concentrado en algo que lleva en la mano. Asumo que se tratará de un teléfono y que el señor está leyendo, escribiendo, enviando o recibiendo algún tipo de mensaje. Tan concentrado está que no se da cuenta de que tiene semáforo verde para cruzar.

Para cuando finalmente levanta la mirada el semáforo ya está en rojo, así que sigue tipeando. O leyendo. O lo que sea que esté haciendo. Unos instantes después vuelve a levantar la mirada pero aún no le está permitido cruzar.

Mientras tanto mi semáforo ya está en verde así que avanzo hasta la plazoleta pero frente a las vías del tranvía tengo que esperar. Se ve que hoy no es mi día de suerte. Parece que para el señor tampoco. Su semáforo ahora le permite cruzar, pero está tan enfrascado en lo que ocurre en su teléfono que él no lo nota. Para variar, cuando vuelve a levantar su mirada el semáforo ha vuelto a estar en rojo.

De este lado el tranvía ya ha pasado y el semáforo se apaga. Puedo avanzar y ponerme junto al señor que está tan ocupado como antes con su zombie texting. Sigue tipiando y leyendo. Hasta que tenemos, finalmente, luz verde para cruzar. Claro que él no se da cuenta. Espero unos segundos y cruzo. Se ve que percibe con algún sentido adicional mi movimiento y levanta la mirada. Ve la luz del semáforo y, finalmente, logra cruzar. Me intriga saber cuánto tiempo ha estado esperando efectivamente para hacerlo. Quizás, si supiera su número de teléfono, podría mandarle un mensaje para averiguarlo.

sábado, 18 de marzo de 2017

Trump, hasta en la sopa

A pesar de ser una radio principalmente cultural, nuestra emisora de cabecera comienza desde ya hace unos muses casi todos sus boletines informativos con algo que dijo (o hizo) Trump. Por momentos parece increíble porque, desde un poco antes de ganar las elecciones, Trump comenzó a tener en la radio más presencia que la Merkel.

Es cierto que este señor impresentable suele ser rico en declaraciones inconsistentes, escándalos e idioteces mientras que la Merkel es mujer de pocas palabras, generalmente bastante pensadas y nunca muy estridentes. Pero bueno, así las cosas no hay mañana que las noticias no comiencen con la última barrabasada del anaranjado presidente estadounidense. Y no es una peculiaridad de la MDR Kultur, que es la radio que escuchamos. Es algo generalizado. Parece flotar cierta obsesión con Trump, sus declaraciones, sus burradas y los peligros que entrañan. Por momentos me pregunto ¿no pasa nada acá? o pienso cosas del estilo ¿no estarán usando a este impresentable como cortina de humo? Pero claro, Trump es más que la caricatura de él mismo que creó. Trump es una amenaza para los negocios europeos, para el sistema de seguridad del viejo continente y, por si fuera poco, un espejo donde los populismos de derecha de este lado de Atlántico pueden reflejarse. Cuando -contra todo pronóstico- terminó ganando la elección presidencial, muchos/as tuvieron por estos lares cierto miedo... Básicamente porque si Trump puede ganar una elección, entonces las derechas europeas también pueden hacer lo propio, llámense Marine Le Penn (en Francia), Geert Wilders (en Holanda) o AfD –Alternativ für Deutschland- más acá.

Trump es también una amenaza para los negocios europeos. Luego de su famoso discurso de asunción en el que, a falta de grandes ideas (parece que es una moda bastante global) se dedicó a machacar una y otra vez con esto de America first, llegaron los ecos de los primeros problemas para Alemania. Al mismo tiempo que decidía no importar más limones de Argentina, se agitó cierto fantasma que asusta a los alemanes. El (anaranjado) señor se preguntaba por qué los estadounidenses importaban tantos autos de Alemania pero no le vendían ninguno y señalaba que si esa ecuación no cambiaba, algo más tendría que hacerlo… Siendo que Alemania gana mucho más dinero vendiendo Porsches, BMW y Mercedes Benz a Estados Unidos que lo que Argentina gana vendiendo limones, el tema ganó presencia mediática a la velocidad de la luz.

Hago un paréntesis. No puedo dejar de reírme acerca de esta idea de America first. Para variar, sigue la tradición yanqui (que se ha exportado a otros idiomas y culturas con singular éxito) de que America (sin acento) es Yanquilandia. Y viceversa. No me jodan. ¿Nosotros qué somos? ¿otro continente con un nombre diferente? En fin, pero más allá de eso, me causa gracia esto de que a partir de ahora va a estar America Estados Unidos primero. ¿Y antes? ¿o hasta ahora hubo algún gobierno estadounidense que no tuviera intereses que no fueran esencialmente yanquis? 

Jugando con este tema de America Estados Unidos first, un programa holandés lanzó una campaña. La idea es simple. Ok, ya entendimos que ahora va a estar Estados Unidos primero, entonces ¿podemos estar segundos?
El video no tiene desperdicio. Le hablan a Trump como a quien no tiene la más mínima idea de qué es o dónde está Holanda (lo que por otra parte debe ser bastante cierto) y le presentan su país sin dejar de reírse ni del flamante presidente de Estados Unidos ni de ellos mismos. La idea prendió y pronto otros países se sumaron a la campaña. Alemania, Dinamarca y Suiza fueron de los primeros y tienen algunos de los videos más interesantes, no exentos de autocríticas. El de Alemania es especialmente recomendable. Fue realizado por el programa de Jan Böhmermann, un humorista alemán -del que alguna vez tendré que hablar con más detalle- y que se ha hecho famoso a fuerza de humor negro, ironía y más de un escándalo que amenazó con llevarlo a la cárcel.

Después se sumaron una larga serie de países a la campaña y hasta tienen una página propia (se llama Every Second Counts, que se puede traducir literalmente como Cada segundo cuenta). Acá les dejo el de España, otro que es rico en críticas hacia dentro:
Por supuesto, después de los videos de los países comenzaron a aparecer los de regiones, provincias, ciudades y hasta territorios ficticios. Mordor le propone una alianza a Trump y los reinos de Game of Thrones también quieren ser segundos. Igual, no se asusten porque no les voy a dejar los links para ver ninguno de estos delirios. El último que les dejo es el de Dresden aunque, lamentablemente, no tiene subtítulos en español.

lunes, 2 de agosto de 2010

La igualdad, los griegos y los romanos

Un poco monotemático lo mío, puede ser. Pero con esto ya voy dando el tema por cerrado. La verdad es que, no sé en Buenos Aires, pero por estos pagos generó (y genera aún) bastante discusión y más de una posición encontrada.

Contra todo pronóstico, cada tanto chequeo la página de internet de "La Nación". Aunque no acuerde con lo que dicen, al menos dicen algo, mal que mal escriben con un mínimo de decencia y se nota que no jubilaron a todos/as sus correctores/as. Por suerte tampoco hacen títulos del tipo "Dicen que", "Ahora parece que", entre tantas aberraciones que produce Clarín.

Obviamente hay situaciones en las que me interesa ver como titulan las noticias que los hacen sangrar por la herida. Con la aprobación de la ley de matrimonio igualitario pasó esto mismo. Tan pornto como llegué a la escuela abrí su página para ver que decían.

Entre tanto detalle que no informaba de mucho había una nota de opinión. El autor, Mariano Grondona. Sí, sí, ése mismo que todos/as conocemos pero sin café, sin anteojos y sin pipa pero con la misma sofistería de siempre. Empiezo a leer: "El debate sobre el matrimonio 'gay' se ha venido intensificando hasta convertirse en una 'polémica' (del griego 'polemós', 'guerra')". No, no, no... es demasiado. Primera oración y ya encuentro una cita al griego. "A ver - pienso - sigamos viendo qué piensa este hombre", y haciendo un esfuerzo intelectual innecesario sigo leyendo... el primer párrafo tenía una o dos oraciones más acerca de cómo Bergoglio le hizo el juego a los Kirchner al decidir "pelear esta guerra".

Segundo párrafo: "Hasta hace poco, los ciudadanos homosexuales habían sido discriminados. Según Aristóteles, la justicia consiste en 'tratar a los hombres como iguales en lo que son iguales y como desiguales en lo que son desiguales'...". No, no, no... ¿por qué Aristóteles?, ¿por qué tantos recursos para ir al grano?

Otra vez, la idea era "si 'ellos' no son como 'nosotros', ¿cómo vamos a darles los mismos derechos?". También, arremetía... "está muy bien que tengan sus derechos, pero tampoco con el nombre 'matrimonio'." Ok, de esto ya hablé y no me voy a volver a meter. Su propuesta era que la justicia es algo loable, pero esta ley promovía un "igualitarismo" peligroso, donde gente que no es "igual" termina siendo tratada como tal.

La posición me parece discriminadora, hipócrita y de garca. Si querés decir que hay "otros" -y también hay otras, pero posiblemente sea demasiado para Grondona- y que no se merecen los mismos dereches, hacelo y bancátelo. Pero no sólo era eso lo que me molestaba. O, mejor dicho, era eso, todo eso, sumado a una redacción prolija, llena de alusiones aquí y allá al griego, al latín, a Pablo V y a no sé quien más. Yo estaba indignado. ¿Qué tiene que ver Aristóteles con la Ley en Argentina? ¿qué afecta si "polémica" viene del griego, del ruso o del letón? Les comento a mis compañeras de trabajo lo que decía la nota de opinión y Sol, una de las profes de la escuela, me dice con una claridad increíble "es que cuando no tenés autoridad para hablar de algo tenés que autorizar tu discurso por otros medios". Me quedé mirándola pensando que era eso que ella había verbalizado lo que más me molestaba de esto. Que Grondona justificara posición personal indefendible a favor de la desigualdad con Aristóteles, con el griego, con el latín, como si la mera existencia de "citas de autoridad" fuera a legitimar lo que decía.

Mientras pensaba esto la miré a Sol y me alegré de este espacio que fuimos construyendo con las profes -soy el único- del "nucleo duro" de la escuela. "A ustedes los crían y el viento los amontona" me dijo Juan cuando le referí parte de como nos habíamos enganchado en la escuela con todo esto. Con el matrimonio igualitario, con el derecho al aborto, con el tema "del campo", con las retenciones, con la discriminación, con el gatillo fácil. No somos muchos/as y sabemos que en Bariloche somos minoría. Pero se siente lindo, está bueno saber que hablás el mismo idioma que tus compañeros de trabajo.* Se siente bien saber que más o menos griego, más o menos latín, nos entendemos y no necesitamos recurrir a nadie para explicar lo que creemos.
* Hay excepciones. Nada es perfecto.

martes, 27 de julio de 2010

Misterios de la Fe. Parte II

Argentina. Julio 2010. Es innecesario decir que otro de los grandes misterios que la fe tiene para mí está relacionado con la Ley de Matrimonio Igualitario. Ok. Tal vez no sea un misterio de la fe en sí mismo. No es un misterio para mí que el Vaticano promueva lo que promueve y que Ratzinger piense lo que piensa. Tampoco que la iglesia católica (y algunas evangélicas también) argentina haya defendido las posiciones que defendió. Tal vez me es un poco menos accesible entender que tanta gente se opusiera a ganarantizar iguales derechos a toda la posblación, por qué hubiera tanta vuelta en decir las cosas por su nombre y en reconocer cuan retrógradas y legitimadoras de la discriminación institucionalizada ciertas posiciones son.
i
Strike two
i
A medida que el debate ganaba espacio público y las posiciones se aclaraban, fue haciéndose necesario expresarse. Y las cámaras, la radios, los diarios fueron un desfile de posiciones. Uno de los grandes interrogantes que tuve fue cuándo la Biblia se transformó en una fuente del derecho argentino, porque sino no imagino por qué escuché tantas citas, lecturas, versículos y "por los siglos de los siglos, amén".

Por eso uno de los argumentos más llamativos fue proponer una nueva figura "civil" y reservar "matrimonio" para el sacramento, para la ceremonia religiosa. Quichicientas veces escuché "yo no estoy en contra de que se casen, pero llamar esa unión matrimonio... bueno, es muy fuerte" o "matrimonio viene de matriz, la mater, la madre... bla, bla, bla". A ver, si matrimonio viene de la mater, la madre y todo eso, ¿por qué no podría haber matrimonio en esos términos para las lesbianas, puesto que podría haber dos matrices en lugar de una? ¿o es que las parejas del mismo sexo no pueden tener creencias religiosas? ¿o las parejas no católicas o cristianas tampoco podrían tener "matrimonios"?. ¿Y las parejas de ateos/as? ¿A nadie le había generado ningún problema antes que los no creyentes ensuciaran el nombre de un sacramento para sus uniones civiles? ¿qué pasó ahora?. ¿Por qué nunca les molestó que los/as no cristianos usaran esta institución y ahora comenzó a ser una tragedia?. Creo que el punto es claro y la iniciativa de "matrimonio para heterosexuales y unión civil sin adopción para 'el resto'" implicaba dos cosas. Una, "nosotros/as" que somo normales vamos a seguir haciendo las cosas como queremos y vamos a incluso reconocer a "los/as otros/as" que tienen derecho a algo, pero no a lo mismo. Perdón, si esto no es legitimar la discriminación institucionalizándola, bueno, pues entonces probablemente nada lo sea. Y si la senadora Negre de Alonso fue tildada de nazi, bien podría haber sido escrachada como defensora del apartheid, del fascismo, de defender la negación de los derechos civiles para los afroamericanos/as o cualquier otra forma de discriminación vía aparato estatal. Porque sino, promover legislación diferenciadora con ciudadanía de segunda no se justifica, establecer que X ciudadanos/as tienen ciertos derechos y otros/as a menos, no se entiende sino es dentro de un marco de discriminación institucionalizada.
i
Strike three
i
Está perfecto que si hay gente que puede o quiere creer en algo, lo haga. Me alegro por ellos/as y es buenísimo que defiendan lo que piensan. Imponer los patrones de conducta propios de su fe a otros/as ya no está bien. Tildar de perverso y degenerado cosas que su religión (que en teoría es "sostenida" - léase financiada- por el estado argentino pero no se encuentra en modo alguno unida a él) o las autoridades de su religión consideran como tal, ya es demasiado. Querer prohibir (legalmente) las cosas porque no se condicen con los preceptos de la propia religión se llama, al menos de dónde yo vengo, integrismo religioso. O funadamentalismo, o como quieran. Por ejemplo, nadie obliga a los católicos a no comer carne jueves y viernes santo. Ahora bien, ningún católico pensaría en obligarnos al resto a no comer un choripán durante cualquier de esos días, nadie haría una marcha para impedir la degradación de las costumbres, nadie se rasgaría ni media vestidura.

¿Entonces? Está perfecto si la iglesia católica, los mormones o quien quiera no recomienda para sus fieles el matrimonio de personas del mismo sexo. Mejor dicho, no está perfecto, es triste por parte de una institución discriminar a sus miembros, pero como no miembro de ese colectivo, no voy a pedir que como esa institución descrimina deba desaparecer. Aunque no me gusta lo que prumueven estas iglesias no salgo a manifestarme para que las cierren, las prohiban o las persigan. Ahora bien, que se movilicen para prohibirles derechos a otros/as, que se manifiesten para imponernos sus valores rancios al resto de la sociedadme parece tan decadente. No lo entiendo. No entiendo porque alguien que dice profesar una religión que promueve el amor al otro/a, que predica comprensión, que dice que ante los ataques se debe poner la otra mejilla, que reivindica a los pobres y a los marginados pueda promover movilizaciones para odiar a quienes no comparten su fe, para imponer sus valores (religiosos) a una sociedad laica. ¿A nadie le hace ruido?.
i
"La niños queremos un papá y una mamá". Ése fue el slogan de la marcha anti matrimonio igualitario en Bariloche. Ok, se llamó "Marcha por el matrimonio y la familia". Eso es lo que dijeron los organizadores. "Marcha por el matrimonio heterosexual y la familia cristiana" es el eslógan que deberían haber llevado. Porque ésa era la situación. Imponer SU visión de matrimonio, SU ideal de familia, proponerlas como LAS formas normales, las únicas posibles, las únicas que debieran existir, imponerlas como las únicas que el estado debiera reconocer. Es extraño, porque en toda la discusión y el debate nadie jamás negó la entidad de este tipo de matrimonio ni a objetar esta forma de familia. No veo porque, entonces, ampararse en la religión para prohibir a otros tener modelos diferentes. Si la Ley de matrimonio igualitario no va a forzar a casarse a nadie que no lo quiera, ni va a obligar a las familias a dar en adopción a sus hijos para que los adopten parejas homosexuales. No entiendo entonces qué los/as mueve, qué los/as motiva. Probablemente, nunca pueda.
¿Sodoma? Tal vez Argentina sea un país con alarmantes niveles de desigualdad , pobreza, indegencia. Tal vez la corrupción haya alcanzado niveles intolerables. Tal vez las injusticias se multipliquen por todos lados. Lo triste es que ninguno de estos dramas jamás movilizó tanto a estos sectores como el odio hacia quienes esperan que el estado reconozca igualdad de derechos. Triste.

jueves, 22 de julio de 2010

Misterios de la Fe. Parte I

Lo reconozco. Tengo prontuario. Tuve una época de creyente. Época que, afortunadamente, quedó enterrada hace bastante tiempo y que no creo que vuelva a pasar. Y si volviera a pasar, cualquiera está autorizado/a para golpearme hasta volver a entrar en razón. Lo cierto es que con el curso de los acontecimientos de los últimos meses mi posición pareciera reforzarse. Definitivamente la "fe" es un misterio para mí. No sólo porque no puedo creer, porque no quiero. También porque los traficantes de la fe me tienen "ligeramente" asqueado.

Strike one

Una chica es abusada sexualmente y queda embarazada. Se presenta con su madre en un juzgado X de Bariloche. Denuncian que la chica fue violada por su padre y su tío y que, producto de esas violaciones quedó embarazada. Pide permiso a la justicia (¿debería ir con mayúsculas?) para abortar.

Misterios del sistema judicial, el juez actúa con celeridad. Martín Lozada, juez que entendió en el caso, dicta la prisión preventiva del padre y del tío, seguidamente (y en apenas una semana) autoriza el aborto que se realizó dos semanas después de la presentación judicial (Sí, todo en DOS semanas). Cuando escuché la noticia no pude creerlo. Por primera vez en mucho, mucho tiempo un caso de entre muchos tenía una respuesta rápida por parte del sistema judicial. Y no sólo una respuesta rápida. Una respuesta lógica, aceptable y rápida. Es extraño. Se siente extraño cuando las cosas funcionan como debieran, como es lógico. ¿Por qué debiera, me pregunto yo, una menor, una mujer, alguien, continuar un embarazo no deseado, producto de una violación? ¿Por qué debiera continuar un embarazo no querido? Claro, esta última pregunta ya va mucho más allá de la primera y probablemente pase mucho, mucho tiempo antes de que como sociedad podamos legalizar el aborto.

La verdad, no se me ocurre ninguna respuesta que justifique esto. Lamentablemente buena parte de la iglesia local salió a responder una variedad de idioteces para esta pregunta. Y todas ellas parecían acusar más a la víctima que comprenderla. Todas anteponían los derechos de un feto no-nato a los de una chica abusada. Todas parecían tomar la Biblia como jurisprudencia y ninguna parecía atender a un drama social como este. Increible. Claro, como no son sus cuerpos los que fueron violentados, ningún representante del obispado barilochense esbozó el más mínimo atisbo de comprensión. Sin embargo el juez mantuvo su decisión y la chica abortó.

Dos días después del aborto la cámara del crimen de Bariloche (esta sí que no se merece las mayúsculas) anulo el fallo. ¿Es posible? ¿Cómo puede ser que esperaran a que se concretara el aborto para anular el fallo?. "Es muy de garca", fue lo primero que pensé. Esperar a que se realizara el aborto para anular el fallo post-facto es muy de garca. Es de ser garca, pero garca en serio, y ni siquiera querer pagar el costo político de salir a obligar a una mujer a continuar el embarazo producto deuna violación.

No lo entendí. No lo entiendo. Me parece bárbaro que si la Iglesia Católica está en contra del aborto que le recomienden a sus fieles no practicarlos. Ahora, que salgan a querer imponernos al resto de la sociedad sus puntos de vistas arcaicos e integristas, bueno, eso es un tema bien diferente. Que los jueces juzguen en función de sus valores pseudo cristianos es terrible. Y que, por si fuera poco, jueces cristianoides y jerarquía eclesiástica se festejen mutuamente sus cruzadas pro medievales es prácticamente inverosímil.

Resultado: el juez Lozada fue removido de la causa, su fallo anulado y el nuevo juez levantó la prisión preventiva de los acusados.

The devil wears Prada. La hipocresía, política de estado del Vaticano. Condenan el aborto pero el Papa usa zapatos hechos con cuerdo de novillo nonato. (Frivolidad aparte, el Emperador de Star Wars sí aprueba hacer abortar a una vaca para poder tener sus zapatitos rojos)

viernes, 17 de julio de 2009

Una de Kafka

Los papeles volaban, el ruido de los teléfonos y los celulares tapaban el sonido de la radio y de la televisión. Caras de preocupación y desconcierto se alternaban con expresiones que dejaban entrever el conocimiento previo. “Por supuesto que lo sabía, pero no podía decir nada”, iban a comentar algunos más tarde… Pero en ese momento la atención se concentraba en las imágenes que el televisor transmitía en vivo. Carlos “Chacho” Álvarez había renunciado a su cargo como vicepresidente unas horas antes. Miraba desde su balcón las banderas de los manifestantes que, al pie de su edificio le expresaban su apoyo. Y mientras la farsa de su 17 de octubre que no fue tenía lugar, en las oficinas del FrePaSo otro era el panorama. Algunos pensaban integrarse definitivamente a la UCR en el gobierno, otros volverían al peronismo, había quienes analizaban emigrar al socialismo o al Ari.

Desde Buenos Aires se esparcían las noticias; primero a las capitales de provincia, de allí a las cabeceras de distrito, desde estas hacía las ciudades menos importantes hasta llegar a los más pequeños y alejados pueblos. La noticia corría rápido y las órdenes se sucedían respetando las jerarquías. Y en medio de esta maquinaria partidaria casi kafkiana alguien se olvidó de Bariloche. La orden nunca llegó hasta aquí por lo que, como todo sistema burocrático, nadie reaccionó ante la debacle nacional del partido, el local siguió abierto y el FrePaSo continuó presentándose a elecciones, ganando o perdiendo, según cambiara la opinión de los votantes…

Eso fue lo primero que pensé cuando comprobé, poco tiempo después de mi llegada que el Frente Grande tenía tres asientos en el Concejo Deliberante local. Después aprendí que la rama provincial del partido había sobrevivido pese a la desaparición (o mutación) de la dirección central y de buena parte de los distritos. Poco importaba saber eso, en cierto punto mi historia me gustaba más. La hipótesis kafkiana de la supervivencia del Frente Grande por el “olvido” de avisar que el partido colapsaba a nivel nacional seguía pareciéndome, en algún punto, extrañamente verosímil.