viernes, 9 de octubre de 2015

Pequeñas diferencias

Hasta que consigamos un departamento permanente estamos viviendo en uno de la Casa de Huéspedes Internacional de la Universidad Técnica de Sajonia. Es uno de los pocos edificios altos -tiene 17 pisos- que hay en el barrio. En esta zona de la ciudad las construcciones no tienen más de 6 o 7 pisos e, incluso, un poco menos.

Aparentemente fue modernizado y reacondicionado hace poco tiempo. Se ve todo bastante moderno, pulcro y funcional. Al entrar se accede a una suerte de pasillo al que dan la puerta del baño, luego el espacio de la cocina y, finalmente -y separado de la cocina por una pared y el placard- el espacio de dormir-comer-trabajar:
 
La cocina viene con frigobar, dos hornallas eléctricas, extractor (aún desconocemos como funciona; ante la duda probamos también con comandos orales del tipo "Extractor, actívese", "Encender extractor" y "Funkioniert bitte" pero hasta ahora con nulos resultados). También hay pava eléctrica, sartenes, cacerola, cacerolita, platos, vasos, cubiertos, etc.

Delicias de la vida germana


A simple vista está todo muy lindo, todo muy bien... pero en los detalles comenzamos a encontrar, no diría problemas, sino cosas que son ... mmm... "diferentes". Los enchufes son distintos (vaya novedad), las llaves también. Pero más allá de eso hay pequeños detalles a los que no estábamos del todo habituado. Creo que el baño se lleva la mayoría de los premios.

Empezando por el "inodoro levitante", por llamarlo de algún modo. No es que levite sino que en lugar de estar apoyado sobre el piso está enganchado a la pared. Sí, Larita tiene uno de estos en su casa y no es que jamás en la vida haya visto cosa semejante pero como diferente salta a primer a vista que lo es. Hay que reconocer que para limpiar debajo es mucho más fácil y que no genera esquinas de difícil acceso que acumulan pelusa. 
Siguiendo en el baño, bueno, obviamente no hay bidet, con lo cual hace que el ambiente parezca mucho más grande. En el mismo espacio del inodoro pero levantando la mirada aparece el detalle número dos, "la teclas de la mochila del inodoro". Imaginarán como funciona, la tecla más pequeña tira una descarga de agua más reducida, como para "lo primero" -aunque está en segundo lugar-, mientras que la tecla más grande genera una descarga de agua mayor. Si es para ahorrar, está bien. Más acá en Alemania, donde el agua es super super cara (aunque no tan cara como el gas, que se importa de Rusia).  
Aún en el baño yendo hacia el sector ducha aparece la barra de hacer ejercicios. ¿No es una barra de ejercicios? Parece que en realidad no es para hacer flexiones ni cosas raras, sino que es la calefacción que, asumo, viene con barritas para colgar la ropa. Si no son para eso, pues mis disculpas a la sociedad germana pero seguiremos usándolo así. Vamos a ver si en Navidad lavamos todas las medias así pasa Vatter Noel y nos pone algunas golosinas.
EL siguiente ítem de la lista parece, a simple vista, todo un desafío: la canilla de la ducha. Otra que se resistió a funcionar al comando de "ducha, actívese". Así que luego de reflexionar un poco pude dar con la solución. En un extremo de la barra (el que tiene el botón rojo) se calibra la temperatura. En el opuesto, la cantidad de agua que sale. Debo reconocer que funciona bastante bien.
Como dije, el gas es super caro, necesita ser importado desde Rusia (país con el que la relación está un poco... "tirante" luego del episodio de Crimea) así que hay que cuidar el recurso. Las cocinas son casi todas eléctricas, lo mismo que los anafes y hornallas. Hasta ahora no hemos hecho gran cosa pero funciona. Requiere un poco más tiempo hasta que se calientan las hornallas, así que parece ser recomendable encenderlas un rato antes de empezar a cocinar. Yo aún sigo confundiendo cuál es la llave de cada hornalla pero seguramente en breve lograré dominar el asunto. De más está decir que la pava eléctrica no tiene temperatura para mate. 
El tacho de basura... está debajo de la mesada y se abre luego de abrir una de las puertas del mueble. Viene con tres compartimentos. Y para quienes creían que soy un maniático por separar basura reciclable (plástico/vidrio/latas) de la orgánica y del papel y el cartón, acá hay que separar las basura en cinco categorías diferentes. Sí, cinco: envoltorios, plástico y metales; restos orgánicos; papel y cartón; vidrio y - para nosotros la categoría más problemática - residuos. Asumimos que será la basura del baño, ya veremos. Afuera del edificio hay contenedores de cada color para las distintas cosas. Según el instructivo del departamento en el contenedor de vidrios habría que separar el vidrio por color (verde, marrón y blanco) pero aún no hemos producido basura de esta categoría.
Y por último, pero no por eso menos importante, las camas. Si, ya sé, parece camas normales. Además, ¿qué podría tener de extraño una cama? En si mismas, nada. Pero... las almohadas son cuadradas. ¿a quién se le ocurre una almohada cuadrada? Serán de 60cm x 60cm. Este era un detalle que yo no recordaba. Lo siento mucho si estoy quebrantando una norma pero la estoy doblando a la mitad para dormir, así tiene forma de almohada, es más mullida y no duermo sobre el final de la cama.

Un capítulo aparte merecen las sábanas. De eso sí me acordaba porque ya había sido raro mi primer encuentro con las sábanas germanas. Obviamente hay una sábana para el colchón, luego una (cuadrada) para la almohada (cuadrada) y, finalmente, una para el plumón, que es -en realidad- una suerte de funda en la que se mete el plumón. Esa sábana no es lo suficientemente larga como para poner sus laterales debajo del colchón (los alemanes suelen referirse a nuestras sábanas como "aprisionantes"). Como resultado, si se dan muchas vueltas al dormir te vas destapando. Pero, además, como hay un plumón, no hay frazadas superpuestas una sobre otra (ya veremos cómo hacemos en invierno y con noches cálidas -si es que las hubiere-).
Aún no sabemos si muchas de estas delicias de la vida germana son propias de nuestro departamento, de algunos hogares o si están extendidas por doquier. Bueno, lo de la basura sí es general, y lo de las sábanas diabólicas también. El resto iremos averiguándolo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Una vuelta por la Altstadt

Sábado 3 de octubre. Primer día luego de nuestra llegada. Y también el día de la reunificación de Alemania, el tan anunciado "feriado con cierre total de negocios" (después descubrimos que, si bien la descripción aplicaba a los barrios cercanos al centro o de las afueras de la ciudad, no describía para nada la situación en la Altstad - ciudad vieja - ni en la Neustadt - ciudad nueva; no confundir por favor con el propagandista pseudoperiodístico homónimo-). 

El día amaneció con un solazo impresionante (o eso cuenta la leyenda, porque nosotros no terminamos de despertarnos hasta después de las 9). Hasta ahora pudimos comprobar que amanece mucho más temprano que en Bariloche. Parece que los europeos decidieron dejar de lado los husos horarios y crearon una gran zona horaria que arranca en Portugal y termina en Polonia -o viceversa-) y como nosotros estamos muy cerca del límite oriental de la zona tendremos amaneceres bien tempraneros. Así que, previo desayuno de rigor, nos lanzamos nuevamente al recorrido callejero de la ciudad... 
Primera parada fotográfica, no sólo porque el puentecito aéreo resultaba bastante escénico sino, principalmente, porque el señor de las medias rojas y el bonete colorado con pompón que aparece en el costado derecho de la imagen bien se merecía la foto... 
El resto de las paradas fotográficas van sin un orden cronológico ni de recorrido (que quedó perdido allá lejos y hace tiempo). En esta sale la catedral y la torre del Residenszschloss, o sea, el palacio donde los duques/reyes de Sajonia vivían cuando estaban en la ciudad. Hoy funcionan dentro quichicientos museos y muestras.
Otra de las caras del castillo. Al igual que muchos edificios que tuvieron sucesivas ampliaciones tiene en su interior alas y áreas de diferentes estilos arquitectónicos.
Aunque no se vea nada seguimos estando frente al "Downtwn castillo".
Uno de los accesos al Zwinger. No confundir con "swinger", esto es alemán, así que nada de imaginarse escenas raras... No se intercambian parejas sino que se visitan muestras y museos. Funciona una especie de museo de la porcelana (uno de los productos tradicionales de Dresden y la región) y una muestra sobre maestros de la pintura. 
Acá ya en el patio interior del Zwinger, haciendo de las nuestras...
Después de mucha vuelta logramos dar con el acceso a unas terrazas que hay sobre parte del museo. Un poco más elevados las fotos abarcaban también un poco más del resto de la ciudad y se ve que... mmm... a juzgar por la cantidad de fotos, o bien nos gustó o bien nos vimos invadidos por el espíritu japonés de la fotografía turística. 
¿A qué no saben quién tomaba las "selfies"?
Y finalmente, terminando la vuelta a la terraza del Zwinger, con el Residenzschloss de fondo.
Después cruzamos el Elba para llegar a la Neustadt (Ciudad Nueva, que de nueva tiene poco... Nueva sería en 1870-1880), donde anduvimos un rato dando vueltas antes de volver. La verdad que es una parte super linda de la ciudad, con muchos bares y restaurantes, negocios de diseñadores, ferias callejeras de venta de cosas viejas (ni vimos ninguna que pudiera calificar de "antigüedad") y estudiantes de la universidad - por todos lados -. Ya va a dar para que muestre un poco de eso en alguna otra ocasión. Volvamos ahora a la ciudad vieja... una vez en el puente regresando a "nuestro lado de la ciudad" aparecen la cúpula de la FrauenKirche y la cúpula de cristal (más pequeña) de la Academia de Artes de Sajonia.
Avanzando hacia la Frauenkirche (Iglesia de la Señora, una especia de "Nuestra Señora de aquello o lo otro"). Cuando estuve en Dresden en 1997 hace algunos pocos años estaba en "reconstrucción". Mejor dicho, había una mínima pared y el resto eran centenares de escombros y bloques nuevos clasificados en repisas y en la plaza frente a la iglesia.
La iglesia es realmente alta. Y, obviamente, su cúpula es parte inconfundible del paisaje del centro de la ciudad. Los "ladrillos" negros que se ven son las piezas "originales" del edificio. Particularmente de este costado del edificio no quedo mucho en pie después de la guerra.  
Última parada por hoy del city tour, detrás del Zwinger junto a la plaza "del Teatro" el edificio del Semperoper, el teatro de ópera de Dresden. 
Y por ahora... eso es todo. Para la próxima, espero, algo sobre el departamento de la universidad donde estamos y algunas ... mmm... curiosidades y delicias de la vida germana.

lunes, 5 de octubre de 2015

Ja, Nein, Hallo, Danke, Bitte und Aufwiedersehen! Parte II

Habiéndonos provisto con las cosas básicas para la superviviencia seguimos nuestra ruta con rumbo a la Altsatdt (Ciudad Vieja, sean altos o no sus habitantes). Desde la Estación de Trenes hasta el corazón de la Altstadt caminamos por la Prager Strasse, una calle peatonal llena de negocios y restaurantes con sombrillas al mejor estilo Puerto Madero. De hecho, como muchos de los edificios de esta calle son nuevos, semiremodelados o modernizados, hay mucha zona peatonal, hay fuentes modernosas, negocios y restaurancitos, da toda la sensación de Olga Cossentini o alguna de esas calles que pasan por Madero Este.

Como en Alemania (y en Europa en general) no existe el concepto de ciudad en damero (o sea, manzanas cuadradas de 100m x 100m) es difícil saber con exactitud cuánto se camina. De repente hay cuadras de 300 metros (o más), de repente hay una calle cada 20 metros. Suponemos que desde la estación de trenes será un trecho de medio kilómetro hasta el AltmarktPlatz (La Plaza del Viejo Mercado) que es más o menos donde empieza la parte vieja de la ciudad más... mmm... "escénica", o sea, donde está la mayoría de los edificios emblemáticos. 

Para nuestra sorpresa la plaza estaba que estallaba; puestos, gente yendo de un lado al otro, músicos. Salvo perros hurgando en la basura -y basura- había de todo. Al parecer se trataba del "Mercado de Otoño" (O sea, no da que vaya escribiendo toooooodo en alemán con traducción al español entre paréntesis, ustedes sabrán disculpar). Y como "en Roma hay que hacer como los romanos" nos armamos con sendos schnitzel mit brötchen (también conocido como el sámbuche de milanesa -de cerdo-), bratwurst mit brott (a mitad de camino entre el choripán y el pancho, con el perdón de los germanos) y una cervecita (Te la sirven en vaso de vidrio, cuando lo devolvés te devuelven un par de euros). Eso no significa que sólo hubiera comida típica alemana. Había varios stands de italianos, algunos de comida húngara, comida turca, comida asiática -en unas cuántas de sus variantes- y también plantas, cosas de cerámica, flores y - oh sorpresa - mochilas de tela del altiplano, ropa importada, medias, zapatillas de imitación, lámparas simil hindúes...

Ya con la pancita llena nos lanzamos nos dedicamos a recorrer un poquitito de la Florencia del Elba. Igual la visita a fondo del centro de la ciudad iba a quedar para el día siguiente pero, por lo menos algo estuvimos chusmeteando...
La plaza del Mercado con la torre de la catedral católica.
El edificio de la "muni", otro que el centro administrativo de Onelli y Vilcapugio...
Y los aparatos...
(No me pregunten qué estaba diciendo al momento de la foto ni por qué estaba diciendo algo porque no lo sé).

Para la próxima queda el tour por la ciudad...

Guten Morgen Dresden!

Como para que no me acusen de no entender nada de la tecnología, les tuisteo dos fotos de la vista del departamento de la universidad donde estamos viviendo. No tiene vista al río Elba ni a la parte vieja de la ciudad pero no está nada mal. Estamos en uno de los pocos edificios altos de la zona, por eso la vista es tan amplia.

A lo lejos se ven las montañas y algo de smog, una constante local, a pesar de todo el verde que hay...
La torre con techo verde y reloj que se ve a lo lejos es parte del complejo de edificios de la universidad, que son quichicientas manzanas. Por detrás de esa torre están los edificios del Instituto Max Planck, el laboratorio donde trabaja Diego.

sábado, 3 de octubre de 2015

Ja, Nein, Hallo, Danke, Bitte und Aufwiedersehen!

Vuelo de Lufthansa; fila de tres que da a la ventanilla. Cuando subimos al avión descubrimos que el tercer asiento ya estaba ocupado. Al parecer el señor estaba muy ensimismado viendo películas (la gente aún no había terminado de subir y él ya llevaba empezada Jurassic World) pero nos dejó pasar amablemente. Cuando le agradecimos asintió con la cabeza y musitó algo que nos resultó ininteligible. Fue esa la primera y última vez que lo escuchamos articular un sonido.

Luego de mirarse Jurassic World, nuestro oriental vecino de asiento se cargó AntMan y luego una de terremotos. Frente a esta evidencia quedó descartada la hipótesis de que estuviésemos viajando junto a Haruki Murakami (un escritor japonés que nos gusta mucho a los dos). Si nos quedaban dudas de que no era Haruki baste señalar que no escuchó ni un sólo tema de jazz ni de música clásica. Aunque físicamente no hayamos podido diferenciarlos, quedó totalmente descartarda la hipótesis de podía haber sido Murakami.

Contra toda lógica decidí - luego del gran Gatsby - mirar una película alemana. Y contra lo que uno pueda creer, en el avión de Lufthansa no abundan las mismas. Menos que menos con subtítulos. Intenté sin subtítulos; a la mitad del primer diálogo renuncié a la idea ya que las únicas palabras que entendía eran las cinco que titulan esta entrada. Igual terminé dando con una relativamente potable más tarde. Lo cierto es que -a pesar de mis enormes pasos en el área- dormí más bien poco. Conclusión: ahora tengo un desbarajuste horario significativo y no entiendo muy bien qué habría que comer a qué hora.

Totalmente en horario -y después de una escala relaivamente corta en Frankfurt- llegamos a Dresden ayer un poco antes de las dos de la tarde. Allí estaba Christoph, el jefe de Diego. Nos fue a buscar, nos llevó al instituto y luego al departamento de la universidad donde nos estamos quedando hasta que demos con nuestro nuevo hogar. Tanto él como la gente del laboratorio nos sugirieron fuertemente ir inmediatamente al supermercado para proveernos de algunas cosas básicas ya que hoy (sábado 3 de Octubre) todo estaría cerrado por ser Feriado Nacional (se celebra el día de la reunificación; para más información piénsese en el derrumbe del muro de Berlín y googlése todo lo necesario).

Así fue que tuvimos nuestra primera experiencia supermercadista en Dresden. El afortunado super que contó con nuestra presencia fue el "Lidl" que está en el siempre movido edificio de la Hauptbahnhof (Estación principal -de trenes-). Entramos los dos mirando cual ET dónde estaban los changuitos, por qué había que poner una moneda para usarlos, dónde había que poner la moneda, qué tipo de moneda había que poner y se ve que por lo visto despertamos la ternura de al menos dos señoras que intentaron explicarnos el complejo proceso de obtner un chango. El resultado fue que optamos por entrar y llevar las cosas en la mano (luego tuvimos un momento de brillantez mental y descubrimos que junto a las cajas hay cestos plásticos).

Primer dato: Precio por kilo. Aún no conocemos otro super, pero el Lidl tiene este avance mundial que nos facilita la existencia.

Segundo dato: Acostumbrarse mentalmente. Las cosas cuestan uno, dos, tres euros, centavos de euros... Eso hace que todo parezca hiper barato. Al multiplicarlo por 10/11/12/18 (hay que elegir un tipo de cambio) las cosas dejan de estar hiper baratas para pasar a estar bastante baratas.

Tercer dato: ¡cuarenta pesos el kilo de Nutella! (Obviamente nos llevamos un kilo sin dudarlo).

Cuarto dato: Hay mil y una cosas de la unión europea; queso de Alemania, queso de Italia, queso de Francia; yogurt griego de Grecia, pasta y salsas de Italia, vinos de Italia, Francia y España... y así sucesivamente.

Quinto dato: Salsita de esto del Líbano, salsita de aquello de Grecia, salsita de esto y lo otro de India, salsita Tai de aquella otra cosa... y ¡cuarenta pesos el kilo de Nutella!

Sexto dato: Parece que acá la gente usa más jabón líquido que jabón-jabón; casi deseperamos al no poder encontrarlo hasta que de casualidad vimos que estaba ahí solito, allá lejos un jaboncito.

Séptimo dato: El queso está baratísimo. ¡Y cuarenta pesos el kilo de Nutella!

Octavo dato: Hay un millón de panes, todos con mucha pinta y también baratos: negro, negro con semillas, negro con semillas y aquello otro, negro no tan negro, negro un poquito negro y con esto y lo otro, con rodajas finas, con rodajas más finas, blanco, blanquito, blanco pero no mucho... en fin...

Noveno dato: La verdura se pesa en la caja. ¡Y el kilo de Nutella cuesta cuarenta pesos!

Penúltimo dato: Se gastan números de dos cifras y uno cree que algo pasó y la cuenta no está bien o ya olvidó mucho alemán. No, es así.

Último dato: La cajera de Lidl te manda eyectado luego de pagar. En un lapso de dos nano segundos, te cobra, te da el vuelto, te sonríe, te agradece y te dice "hasta luego" sin haber guardado la mitad de las cosas. De hecho, contra la pared frente a las cajas hay una suerte de mostrador a donde la gente vuela con sus cosas sin terminar de empacar para que siga el siguiente cliente/a.

Continuará...

Vivitos y coleando

Guten Morgen!

(O al menos aquí en Alemania) Llegamos vivos, sanos y salvos. Ya estamos instalados y en caso de emergencia disponemos de un tarro de un kilo de Nutella.

Prometo escribir con un poco más de tiempo En breve. Era sólo para contar que llegamos ayer, hoy ya amanecimos acá en Dresden con un día espléndido que aprovecharemos para salir a recorrer en breve, brevísimo tiempo. Me llevo la cámara así que prometo sacar fotos de todo un poco. A la vuelta escribiré un pelín más.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Planificando con tiempo

-       Hola, buen día
-       Buen día
-       Sí, queríamos saber cómo es el trámite para casarse
-       … Cuando sepan en qué fecha se quieren casar tienen que venir los dos quince días antes con DNI, fotocopia de DNI, fotocopia de acta o de partida de nacimiento para pedir turno… después se confirma el turno y se hacen los análisis prenupciales
-       Perfecto, entonces, ¿nos puede dar una fecha?
-       (Cara de sorpresa) … ¿ahora?
-       Sí
-       … ¿para cuándo?
-       Para lo antes posible.
-       (Nueva cara de sorpresa) pero… ¿así? … miren que esto ya sería el turno definitivo.
-       Sí, sí
-       ¿14 de agosto está bien?
-       ¿antes no hay?
-       ¿11 de agosto?
-       ¿antes?
-       … eeee…. lo más temprano que puede ser es en 10 días, el 7 de agosto
-       Bueno, 7 de agosto entonces
-       … eeeee … bueno, pero entonces ya queda esta fecha… ¿están seguros?
-       Sí, sí.
-       … y entonces … la semana que viene ya tendrían que venir por la orden de los prenupciales… eee… y con este formulario, que bueno, ya vamos a estar con el código civil nuevo.

-       Perfecto. Volvemos el jueves que viene.

PD: Si no me hubiera tocado ser partícipe de la charla, quizás la creería un poco exagerada. Y si bien no recuerdo todo palabra-por-palabra es un aproximado bastante cercano

jueves, 24 de septiembre de 2015

Googleando el destino

No reporta ninguna novedad que diga que desde el google y wikipedia el acceso a la información se ha simplificado notablemente. Eso ni significa que la información sea fiable, de calidad, no redundante ni, mucho menos, que su aparente sobreabundancia facilite el acceso a la información buscada... Por eso me pareció que, mejor que copiar un link, era digerir un poco la información -superpuesta y en ocasiones contradictoria- y compartirla ya procesada.

Dresde (en español) o Dresden es la capital del estado federado de Sajonia. Como Alemania es un país federal cada estado es el equivalente aproximado de una provincia argentina. Además de ser la capital estatal, fue su capital cuando Sajonia era un reino. Y también cuando era un ducado. Así que abundan los edificios construidos por sucesivos, superpuestos y confusos príncipes, duques, reyes y vaya a saber uno qué otro tipo de noble que boyaba por allí.

Al parecer desde el Neolítico ya había asentamientos en la zona. Sin embargo la ciudad aparece mencionada por primera vez en el año 1206. Quizás en términos europeos no sea tantísimo tiempo. Para mí ya es de una antigüedad más que respetable.
Recién a partir de 1547 se convirtió en la capital estable de Sajonia (había cierta tradición de que las cortes fueran semi itinerantes). Antes de ser reino, Sajonia había sido un principado y antes, un ducado. A partir de ese momento dresden se transformó en un centro político y cultural importante. En 1685 la ciudad sufrió un incendio casi total y durante el siglo siguiente la zona fue conquistada, liberada y vuelta a conquistar, viendo pasar de un lado para el otro a los ejércitos de Austria y Prusia. Como, a la larga, el reino de Sajonia parecía estar destinado a ser el botín de guerra en las disputas entre Prusia y Austria, en las guerras napoleónicas –luego de un primer período de enfrentamiento- decidieron apostar por los franceses. Habrán pensado que si –finalmente- Napoleón se imponía, ellos tendrían algo más de margen de acción. Con París más lejos que Berlín (la capital alemana está a sólo 200km) o Viena y los ejércitos franceses victoriosos, la jugada no parecía del todo desacertada. Pero bueno, por desgracia para la familia real sajona las cosas no salieron como lo esperaban y la región terminó bajo control prusiano.

Conservando el patrimonio cultural y el renombre de su época como capital real, la ciudad se ganó la fama de ser la “perla del Elba” y la “Florencia alemana”. Fue (y es) un centro cultural, universitario e industrial bastante importante. En su cercanía se encuentra Meissen, localidad conocida por su producción de porcelana (por si no lo sabían, les tiro el dato, la porcelana de Meissen es mundialmente famosa por su calidad y tradición, así que si alguien habla del tema, mejor asentir y poner cara de “claro, ajá, la porcelana de Meissen, sí, sí…”).

También cuenta la leyenda que en 1785 Schiller escribió en la ciudad la “Oda a la Alegría”, que parece ser – según me comenta la Wikipedia – el Himno de la Unión Europea (Sí, parece que la Unión tiene himno y todo).

Durante la primera guerra mundial la ciudad no sufrió mayores ataques ni se vio involucrada en las operaciones. De la segunda guerra no se puede decir lo mismo… A principios de 1945, tres meses antes de la rendición de la Alemania nazi Dresden fue intensamente bombardeada. Al parecer todavía se debate intensamente sobre el tema. Por un lado hay fuentes que señalan que era porque se trataba de un cruce de vías férreas importante. Otras fuentes señalan que los soviéticos le pidieron a estadounidenses y británicos que bombardeasen la ciudad porque era el centro industrial alemán que proveía la zona oriental. También están quienes señalan que el objetivo del bombardeo era facilitar el avance de las tropas estadounidenses y lograr llegar al Berlín más rápido que los soviéticos y, finalmente, quienes indican que simplemente se trató de una represalia por los ataques aéreos con los que la Luftwaffe había atormentado durante la “batalla por Inglaterra” al Reino Unido.
Debates historiográficos aparte, la ciudad quedó en gran medida destruida. Afortunadamente buena parte de los edificios del casco histórico de la ciudad fueron reconstruidos respetando el estilo original, algo que no era del todo común en las zonas que quedaron bajo el control soviético.

A partir de 1989 y de la reunificación varios procesos diferentes tuvieron lugar en la ciudad. Por un lado comenzó un relativo despoblamiento ya que una parte de los habitantes de la ciudad migraron hacia lo que había sido la zona occidental. En términos relativos la ciudad comenzó a desindustrializarse -Dresden era luego de Berlín el área industrial más importante de la República Democrática Alemana- rol que no pudo sostener tras la reunificación. Por otro lado se retomó la reconstrucción de ciertos edificios históricos de la ciudad. Finalmente se instalaron en la ciudad laboratorios, oficinas y la ciudad volvió a ser un polo de atracción de población, por lo que aumentó una vez más su cantidad de habitantes, llegando en la actualidad a los 550.000 habitantes.
Como dato curioso, el valle del Elba en Dresde fue Patimonio de la Humanidad de la Unesco entre 2004 y 2009, año en que dejó de serlo porque parece que construyeron un puente a dos km del casco histórico que habría cambiado un poco la fisonomía del lugar, en fin…

martes, 22 de septiembre de 2015

Previously, on…

¿Cómo se hace? ¿cómo se hace para resucitar un blog que ya lleva5 años en el limbo? Veo el historial el blog y leo la última entrada: “”. ¿Cómo se supone que se hace? Lo pienso un poco y limito las opciones: a) me pongo a escribir todo lo que pasó en mi vida en estos 5 años; b) me hago el boludo -algo que se me da bastante bien- y como si nada hubiera pasado empiezo a cargar entradas una vez más; c) doy el blog por fenecido y arranco uno nuevo; y, finalmente, d) hago un resumen medio berretón que me permita -sin invertir interminables noches en la redacción- salvar el salto en el tiempo. Aunque no lo crean primero descarté la C. No puedo seguir dejando un reguero de blogs por allí. Listo, esa era la decisión más fácil. La siguiente en la lista en seguir la misma suerte fue la A. No da ponerse a escribir una entrada por mes que simplifique lo ocurrido. Pienso hacia atrás y veo como desfilan mudanzas, la Pitufi, la construcción, la ampliación, los trámites, cambios de trabajo, la venta de La Montaña, Diego, la Universidad, el Kurt Gödel, la radio, Academia, el Kürt otra vez, visitas, los casamientos, más visitas, las clases de español, la familia, los amigos, más Diego, más ampliación, nuev@s amig@s, viej@s amig@s. No, no se puede. O yo no puedo, que no es exactamente lo mismo.

Por ahora deberá bastar con reseña que en octubre – como si quedara tanto- mi media mandarina y yo estaremos viviendo en Dresden, Alemania, posiblemente por un año extensible a dos. Después de algunas idas y vueltas y opciones de varios lados en junio y principios de julio Diego estuvo en Caen –en Normandía, Francia- y luego en el Instituto Max Planck de Dresden. De ambos lugares regresó con posibles posdoctorados (como él ya iría por su segundo posdoc yo insinué que quizás este pudiera ser honoríficamente para mí pero parece que la idea no terminar de convencer). Con mucho esfuerzo y análisis de ambas experiencias, Wikipedia, google y almohada terminamos decantándonos por la Florencia del Elba (un poco pomposo, es cierto, pero ninguno de los dos es responsable por haber inventado el apodo). Esto se confirmó durante los últimos días de julio. Y cuando digo últimos, son ultimísimos. Desde entonces nuestra vida ha entrado en un tobogán que, esperemos, termine el 3 de octubre despertándonos en nuestro (provisorio) departamento de Dresden mientras fuera los pajarillos trinan y las ardillas juegan con sus bellotas. 

Para poder llegar a tal estado idílico hemos tenido que casarnos e involucrarnos en un torbellino de cosas para hacer, documentos por traducir, certificados por apostillar, formularios por rellenar... todo esto sin mencionar entrevistas, viajes, ideas, vueltas, traducciones, más traducciones, embalado de cosas, tirado de cosas, guardado de cosas, repartido de cosas, un poco más de tirado de cosas (no me pregunten por qué pero yo siempre sentí que NECESITABA 5 pantalones para pintar y trabajar en el jardín y tres pares de zapas viejas para hacer lo mismo), más guardado y… de algún modo, llegamos. Ya sé, ya sé. Mucho@s me lo dijeron, es verdad. Pero debo reconocer que más de una vez creí que no llegábamos…
Wilkommen in Dresden. Sí, ya sé que usar el google no requiere ningún esfuerzo y que poner fotos de internet no es ningún mérito. Pero no por eso dejan de quedar lindas en el post.

jueves, 5 de agosto de 2010

El eterno retorno

No. No tiene nada que ver con la filosofía de Nietzsche. No, tampoco tiene que ver con Splinter, cuya existencia de vez en cuando recordamos. Pero sí tiene que ver con la vuelta de un viejo asunto. Il ritorno della fontana di Trevi.

Ok. Yo entiendo, un invierno tenemos una noche de -22, todo se congela, el caño se revienta, sube la temperatura, sale el agua como si fuera una fuente. Bien. Lo reparo, todo vuelve a la normalidad.

Invierno siguiente, no pasa nada. Al otro invierno vuelve a pasar la misma historia; noche fría, el agua se congela, el hielo ocupa más volumen que el agua, ergo, la masa se expande (güina), la historia se repite. Podría decirse que la historia se repite, la primera como drama (la pérdida de agua ocasionaba una auténtica fuente), la segunda como farsa (sólo sale un pequeño chorro de agua). Bueno, se va la segunda. Reparación momentánea. Funciona. Pasan dos semanas, intenta llegar la primavera, algo pasa, la reparación cede y vuelve a filtrarse el agua. La tercera es la vencida (iluso de mi), saco toda la masilla, vuelvo a reparar todo y, pensando que iba a prevenir futuros problemas, recubro todo el caño con bolsas de supermercado como para hacer una pseudo aislación. Pasó el verano, pasó el otoño. Venía pasando el invierno...

El sábado salgo a tirar la basura orgánica en los canteros, paso junto a la canilla y escucho el ruido del agua que intenta salir por algo que asumí sería una rajadura pero que golpea contra una bolsa de nylon. Me hago el boludo y sigo tirando las cáscaras de banana y papa. Ya llegará la primavera y el día de su reparación.
Fuente. En la casita es una invitada de todos los inviernos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Todo comenzó con un pucho

No siempre entiendo como se dan las cosas. Bueno, tal vez pocas veces entienda como y porqué pasan. Esta cadena de eventos es un claro ejemplo... Todo comenzó en mayo, creo, aunque ya no lo recuerdo con claridad. Había salido un toque más temprano de la escuela y como tenía pocas ganas de leer, fui a dar una vuelta por el centro. Era un día lindo pero la costanera estaba extrañamente ventosa. Así que después de intentar caminar unos metros decidí refugiarme en algún negocio de música. Fue entonces cuando pensé en pasar por la tabaquería donde trabaja Caro, una amiga que también es profe de español y - por si fuera poco - preceptora.

Debo reconocer que desde que la conozco a Caro sólo pasé por la tabaquería dos veces... Llego, tiro mis cosas en un sillón, Caro empieza a hacer mate, comenzamos a charlar, intercalamos un par de mates y entre todos los clientes que van llegando a la tabaquería (son más de los que yo hubiera pensado) aparece una amiga de Carolina que viene a visitarla. "Celeste, mi amiga politóloga", me dice Caro. No sé si fue el hecho de que hubiera dicho "mi amiga politóloga" o qué pero automáticamente su cara me resultó más que familiar. "Nicolás, pensá, de dónde la conocés", me dije hasta que tuve una iluminación. Iluminación, sinapsis en cadena, como quieran. Celeste había sido profesora mía en la facu. Debo haber tenido tres o cuatro clases con ella pero no muchas más que ésas.

"¿Perdón, vos no das clases en Ciencia Política en la UBA?", le pregunto y mientras ella me miraba, le agrego con un poco más de memoria y sumando datos, "¿Sistemas políticos comparados?".


De repente recordé todo, que ella una clase ella había dicho que viajaba de Bariloche a Bs As, qué alguien más me había comentado al pasar que estaba viviendo acá, que había sufrido con ese oral, que tuve que aprenderme el sistema electoral alemán -cuco de entre los cucos en cuanto a sistemas electorales respecta- y que aún recuerdo, que cuando aprobé el examen sentí que era como recibirme por anticipado ya que sólo me quedaban entonces las optativas.

Y bueno, empezamos a charlar, hablamos del consabido tema Conicet, evaluamos posibilidades, nos colgamos hablando. No, no es el comienzo de una historia de amor. Pero sí de una historia...


Seguimos en contacto pero no super asiduo. Hasta que un día recibo un e-mail de Celeste donde me contaba que la había contactado de la Universidad de Río Negro para ofrecerle que se hiciera cargo de la materia Fundamento de Ciencia Política. Requisito importante, ella tendría que dar teóricos y prácticos ya que desde la universidad querían un docente para todos los cargos. Sin embargo, Celeste tiene un congreso en Canadá y posiblemente una estadía de un mes o más en una universidad en Estados Unidos. Explica toda esta situación y queda en reponder. Ya en su casa piensa en proponer que entre los dos hagamos una cátedra y no encarguemos de las clases. Me escribe la responsable de la parte de ciencias sociales y humanidades para tener una entrevista. Semana de locos; 32 estudiantes en la escuela, yo con el grupo de literatura, armando los cuadernillos, ni un requicio de espacio en la escuela, diluvio universal, yo disfrazado de intelectual... pero lo logramos.

Propuesta de la universidad, hacer una excepción y pedir la aprobación del equipo, designación ad honorem para Celeste, rentada para mí y la posibilidad de volver a la universidad pública por la puerta grande... Hoy me llegó la "bienvenida" a "nuestra institución" y la larga lista de papelitos que debo presenter en estos días. Universidad de Río Negro, preparate, que allá vamos.
Diferente. Ese sería el estado en el que está nuestro programa de Fundamentos de Ciencia Política

La igualdad, los griegos y los romanos

Un poco monotemático lo mío, puede ser. Pero con esto ya voy dando el tema por cerrado. La verdad es que, no sé en Buenos Aires, pero por estos pagos generó (y genera aún) bastante discusión y más de una posición encontrada.

Contra todo pronóstico, cada tanto chequeo la página de internet de "La Nación". Aunque no acuerde con lo que dicen, al menos dicen algo, mal que mal escriben con un mínimo de decencia y se nota que no jubilaron a todos/as sus correctores/as. Por suerte tampoco hacen títulos del tipo "Dicen que", "Ahora parece que", entre tantas aberraciones que produce Clarín.

Obviamente hay situaciones en las que me interesa ver como titulan las noticias que los hacen sangrar por la herida. Con la aprobación de la ley de matrimonio igualitario pasó esto mismo. Tan pornto como llegué a la escuela abrí su página para ver que decían.

Entre tanto detalle que no informaba de mucho había una nota de opinión. El autor, Mariano Grondona. Sí, sí, ése mismo que todos/as conocemos pero sin café, sin anteojos y sin pipa pero con la misma sofistería de siempre. Empiezo a leer: "El debate sobre el matrimonio 'gay' se ha venido intensificando hasta convertirse en una 'polémica' (del griego 'polemós', 'guerra')". No, no, no... es demasiado. Primera oración y ya encuentro una cita al griego. "A ver - pienso - sigamos viendo qué piensa este hombre", y haciendo un esfuerzo intelectual innecesario sigo leyendo... el primer párrafo tenía una o dos oraciones más acerca de cómo Bergoglio le hizo el juego a los Kirchner al decidir "pelear esta guerra".

Segundo párrafo: "Hasta hace poco, los ciudadanos homosexuales habían sido discriminados. Según Aristóteles, la justicia consiste en 'tratar a los hombres como iguales en lo que son iguales y como desiguales en lo que son desiguales'...". No, no, no... ¿por qué Aristóteles?, ¿por qué tantos recursos para ir al grano?

Otra vez, la idea era "si 'ellos' no son como 'nosotros', ¿cómo vamos a darles los mismos derechos?". También, arremetía... "está muy bien que tengan sus derechos, pero tampoco con el nombre 'matrimonio'." Ok, de esto ya hablé y no me voy a volver a meter. Su propuesta era que la justicia es algo loable, pero esta ley promovía un "igualitarismo" peligroso, donde gente que no es "igual" termina siendo tratada como tal.

La posición me parece discriminadora, hipócrita y de garca. Si querés decir que hay "otros" -y también hay otras, pero posiblemente sea demasiado para Grondona- y que no se merecen los mismos dereches, hacelo y bancátelo. Pero no sólo era eso lo que me molestaba. O, mejor dicho, era eso, todo eso, sumado a una redacción prolija, llena de alusiones aquí y allá al griego, al latín, a Pablo V y a no sé quien más. Yo estaba indignado. ¿Qué tiene que ver Aristóteles con la Ley en Argentina? ¿qué afecta si "polémica" viene del griego, del ruso o del letón? Les comento a mis compañeras de trabajo lo que decía la nota de opinión y Sol, una de las profes de la escuela, me dice con una claridad increíble "es que cuando no tenés autoridad para hablar de algo tenés que autorizar tu discurso por otros medios". Me quedé mirándola pensando que era eso que ella había verbalizado lo que más me molestaba de esto. Que Grondona justificara posición personal indefendible a favor de la desigualdad con Aristóteles, con el griego, con el latín, como si la mera existencia de "citas de autoridad" fuera a legitimar lo que decía.

Mientras pensaba esto la miré a Sol y me alegré de este espacio que fuimos construyendo con las profes -soy el único- del "nucleo duro" de la escuela. "A ustedes los crían y el viento los amontona" me dijo Juan cuando le referí parte de como nos habíamos enganchado en la escuela con todo esto. Con el matrimonio igualitario, con el derecho al aborto, con el tema "del campo", con las retenciones, con la discriminación, con el gatillo fácil. No somos muchos/as y sabemos que en Bariloche somos minoría. Pero se siente lindo, está bueno saber que hablás el mismo idioma que tus compañeros de trabajo.* Se siente bien saber que más o menos griego, más o menos latín, nos entendemos y no necesitamos recurrir a nadie para explicar lo que creemos.
* Hay excepciones. Nada es perfecto.