jueves, 22 de mayo de 2008

Las pestes no llegaron

Para evitar la (errónea) impresión que alguien parece haber tenido respecto a mi (impecable) estado higiénico me veo obligado a terminar la historia del apocalipsis. Afortunadamente (ya sea porque todos/as seguimos vivos/as y porque de haber comprobado la existencia de los cuatro jinetes debería haberme vuelto religioso) la rotura de un caño había generado que la falta de agua coincidiera con el momento en que notábamos la caída de las cenizas. Infeliz coincidencia que nos hizo inferir (nuevamente, erróneamente) que ambos eventos deberían estar conectados de alguna forma.


Cuando, a primera hora de la mañana siguiente, descubrí que ambos eventos eran independientes llamé a la compañía de agua local, cuyo operador me confirmó la inexistencia de relación directa entre ambos fenómenos. También me informó que para la tarde el problema debería estar solucionado. Y así fue, ya que cuando volvimos a casa, el servicio había vuelto a funcionar con normalidad. No así los servicios aéreos que, al menos, debieron estar suspendidos por una semana más.

En cuanto a los habitantes de la casita, pudimos bañarnos esa misma noche, cosa que hicimos sin perder ni un minuto.

martes, 20 de mayo de 2008

El eternauta

De más está decir que me desperté durante la noche y fui a ver si había alguna novedad en el baño. No encontré ninguna, a excepción de la total falta de agua, incluso en la mochila del inodoro.

Con semejante panorama volví a la cama e intenté dormirme, empresa que siempre suele tener éxito cuando faltan sólo 20 minutos para que suene el despertador. Esta tampoco fue la excepción. En la cocina me esperaba el comité de medidas de seguridad del eternauta. Bufanda, anteojos, gorro de la lana + capucha + venda debajo de la bufanda. No opuse mucha resistencia, se ve que en algún punto me parecía también más o menos lógico tomar alguna precaución. No sé si todas juntas, o todas superpuestas, al estilo “cebolla”, típico en la moda local y, por supuesto, también de las refugieras…

De cualquier modo me dispuse a salir armado con mi equipo y blandiendo la cámara de fotos por si venía alguno de los gigantescos insectos del Eternauta. Pero no, no aparecieron, como tampoco aparecieron los habituales autos. Si había tránsito, obviamente, pero como un sábado; menos autos, algunos colectivos, todos despacio…

Y mientras me acercaba a la escuela veía por debajo de los lentes empañados que algunos negocios habían baldeado sus veredas. Me llamo la atención, pero bien podría ser que no se hubieran dado cuenta de que se había cortado el agua ya que que - posiblemente - tendrían sus tanques llenos.

Mientras me acercaba a la escuela recordé que, un día antes de que cayeran las cenizas, uno de los estudiantes había llegado a la escuela luciendo un barbijo. Con discreción, y tratando de no hacerlo en su cara, nos habíamos ido recluyendo en la sala de profesores para reírnos a costa suya. Imagino que mi atuendo debe haber generado reacciones similares. (Aclaración: cuando termine de perder el mínimo de decoro que preservo habré de cargar la foto para que ustedes también puedan reírse libremente). En efecto, una de las profesoras me pidió disculpas cuando me saludó. Por mi parte no entendí y me explicó que mientras venía, sin reconocerme, le sugirió a su marido: "los gringos son unos exagerados, sino miralo a ése". "Ése", claro está, debería ser yo, o aquel sujeto que con altas dosis de psicosis se había vestido con cuanta prenda tenía a mano...


Aproveché y me reí. Y aprovechando la risa, volví a citar alguna frase apocalíptica, más o menos cómo la recordaba pero no exactamente como era. Nos reímos todos/as en la sala de profesores/as. "¡Que exagerado!" respondió alguien a modo de broma. "Hay cenizas, no se sabe que va a pasar, no hay agua. Es lo más parecido al apocalipsis que nos pasó desde los cortes de luz en el invierno", repuse. Se hizo una breve pausa, todas se miraron entre sí. Después alguien me explicó y yo mismo llamé a la compañía de agua... Sólo unas pocas cuadras no tenían agua a causa de un caño roto a dos cuadras de casa. No había ninguna relación entre la falta de agua y la ceniza. El corte de agua se había producido antes y, coincidencia, él tanque se quedó sin agua justo después de haber notado la caída de las cenizas.

lunes, 19 de mayo de 2008

Y el cielo se cubrió y cuatro jinetes esparcieron cenizas por el mundo

Al principio parecía un exceso de sensacionalismo, una exageración. Después empezamos a comprobar que, efectivamente, existía algo, una bruma que impedía tener una visión nítida. Pero eso fue todo, o al menos eso creíamos. El tiempo pasaba y la gente trataba de convencerse de que sí, de alguna manera la situación empeoraba. “Sí, ayer había olor a ceniza”, llegué a escuchar, y me parecía que se debía más al efecto del autoconvencimiento que a un examen concienzudo de la situación.

“¿Vieron la ceniza?, venía caminando y se me acumuló esto en la campera”, mostraba Angie tan pronto como entrara en la casita. Hacía frío, había un poco de viento, pero no parecía tan terrible. En efecto, tenía algunas cenizas en los hombros y brazos de la campera. Aproveché para comentar que en la escuela esperábamos la llegada de un estudiante pero que su vuelo había sido cancelado. Y allí terminó todo… pero cuando, casi por casualidad, subí al cuarto pasó algo raro. Miré casi sin prestar atención por la ventana y sin embargo tuve que volver a mirar cuando advertí que la calle era más clara, y el pasto menos verde. Miré y no entendí, bajé y no dije nada, corrí las cortinas de otra ventana, volví a ver un panorama similar. Aún sin decir nada me abrigué y salí. Allí estaba… una capa de ceniza cubría el suelo, los autos, las hojas de los árboles y los techos. Todo estaba teñido de gris; no era mucho, era apenas una capa, pero estaba y seguía cayendo. Salimos todos, sacamos fotos…

Entramos comentando el fenómeno. Pensamos que sería una buena idea tener algo de agua, por si acaso. Empezamos a embotellar agua: botellas de vidrio, termos, cantimplora, todo parecía ser útil. Y cuando terminamos la tarea, volvimos a nuestras tareas; lavar los platos de la cena y bañarse.

Pero algo pasó, Olivia avisó que en su baño ya no había agua. Avisé en la cocina, aún había allí, así que pensamos que era el agua corriente lo que se había cortado. Cerramos las canillas, cargamos lo que quedaba de agua. Mientras chequeaban si había agua en otras canillas hice lo único que podía hacer; busqué la Biblia, abrí en el Apocalipsis y comencé a leer los pasajes más apropiados; aquellos en los que el cielo se cubría, y las pestes arrasaban la tierra, y el suelo era tragado hasta las profundidades del infierno…

¿Qué más podía hacer? Teníamos el agua que pudimos juntar antes de que se cortara, la ceniza caía, la mitad de los cubiertos estaban sucios, el tanque iba a quedarse sin agua, la mitad de la población no había alcanzado a bañarse… Buscamos noticias en la radio, pero ninguna de las locales nos informaba acerca de lo que pasaba. Escribí a amigos/as y conocidos/as, sólo una contestó, idéntica situación. Además me contó suspendido las clases en escuelas primarias y secundarias…

Corran por sus vidas, pensé. Seguí buscando si en el Apocalipsis había algún pasaje que mencionara las cenizas, aunque no pude encontrarlo. Afortunadamente si había frases que podían ser citadas con voz grave y tono solemne, así que a eso me dediqué por lo que daba de la noche. Después nos fuimos a dormir, con la esperanza de que las cosas se arreglaran.



jueves, 15 de mayo de 2008

Más extraño que la ficción

De alguna forma vivir en Argentina requiere que uno (o una, llegado el caso) esté acostumbrado a situaciones que parecen salidas de la ficción. O algo aún más extraño que eso: la realidad latinoamericana. Y si bien no es tan encantadora como el realismo mágico de García Márquez, no por eso deja de ser menos inverosímil. Sino, ¿cómo se entiende que podamos haber sobrevivido a los patacones, lecops, Rodríguez Sáa y Mauro Viale? Si eso no es más extraño que cualquier ficción imaginable, no sé que pueda serlo…

Algo de todo eso requiere también un blog que, como éste, carezca de actualizaciones diarias y apenas tenga alguna(s) al mes (y eso en los buenos meses…). Lo digo porque, en cierto modo, pasa algo extraño. Creamos algo más extraño que una ficción; escribo para contar algo que quiero contar, aunque el episodio no sólo haya concluido sino que además ya puede ser conocido por todos/todas. Por eso se requiere de un esfuerzo para ignorar el hecho de que ustedes saben el final de la historia, y que yo sé que lo saben… Así y todo seguimos la ficción, les cuento algo que pasó y que no podrá ser cambiado, cosas cuyos desenlaces en ocasiones, como es el caso de la que procede, ya son conocidos para muchos/muchas de ustedes. Sin embargo no importa…

Se va, se fue

“Olivia, ella es tu madrastra”… no recuerdo si las palabras fueron las mismas, pero la idea era esa. Olivia, nuestra “hija de homestay”, es una estudiante de ECELA que vive en casa desde tiempos inmemoriales. Por alguna razón que desconozco (o quiero desconocer) este año comenzamos a recibir estudiantes con la broma de que Lara era su “madre de homestay”. Mi rol oscilaba entre el de “hermano” o “padre”; aunque a esta altura ya me he resignado a que si mi cónyuge es su “madre”, bueno, no me van quedando muchas más opciones que ocupar el rol de padre.

Y mientras hacíamos estas bromas el domingo de la partida de Lara, de alguna forma u otra íbamos entrando en la cuenta de que el tiempo había desaparecido de algún modo, que ése era el día, y que era el principio de una etapa de cambios para los tres, más para Lara, que partía con rumbo a la escala previa a la aventura suiza, y también para Angie, que se había mudado a casa el día anterior, y por supuesto también para mi, que veía acabar casi dos años de una experiencia única…

En realidad “ver acabar” era una forma de expresar una situación por demás rara y que, de alguna forma todos/todas percibimos. Ninguno/ ninguna, creo, terminó de caer en la situación hasta que no estuvo bastante avanzado el trámite. Creo que fue Lara quien atinó a expresar algo acerca de lo rara que se sentía, como si estuviera yendo a Quilmes por una semana… ¿Cómo hacemos para sentir eso? Tiempo después pensé e imaginé que en algún punto la experiencia en Chaco, en Tucumán un poco nos habían ayudado a comprender que una despedida no es, necesariamente, definitiva, y que puede implicar que más tarde nos veremos, nos contaremos nuestras cosas, charlaremos y será como si al mismo tiempo nada y mucho hubiera pasado …

Sin embargo aún no había subido al micro, tampoco habíamos ido a la terminal. El tiempo desaparecía pero aún se respiraba un aire de tranquilidad en la casita. Hicimos fotos de triunvirato, miramos el equipaje de Larita, lo comparamos –bromeando- con el de Belu… A favor de Lara debo decir que era mucho más “macizo”, en el sentido de que ella no tenía la docena de bolsas, bolsos y bolsitas en las que Belén había esparcido sus cosas. Eran bolsos, grandes, concisos y pesados. Tanto que fue necesario el esfuerzo coordinado de al menos 3 personas para cargar el equipaje al micro. Ése fue el primer momento en que cobré cabal conciencia de que efectivamente era el día, que algo importante iba a cambiar en la vida de ambos y que algunas cosas ya no serían iguales. Que era la última escena de esta experiencia que comenzara en junio del 2006 cuando Lara hizo su desembarco en Bariloche. Claro que por aquel entonces nada de esto podía saberse… la búsqueda de la casa, los llamados a Italcred, el acercamiento a las escuelas de español, la lluvia, montones de situaciones y cosas que se convirtieron en recuerdos de esta extraña aventura que elegimos vivir y que construimos día a día. ¿Cuántas cosas pueden pasar en tan poco tiempo?


Mientras tanto el equipaje ya estaba cargado, Lara en el micro, nosotros debajo. Como siempre ese momento que media entre la despedida, la subida al micro y el arranque del mismo puede parecer eterno. Y esta no fue la excepción. Sin embargo arrancó, el micro entró en movimiento, agitamos las manos, saludamos, lloramos, sonreímos, volvimos a saludar. No recuerdo haber generado un mar de lágrimas, pero si sentía los brazos de mi mamá y mi papá alrededor mío. Algo de lo que había vivido en los últimos dos años se iba en ese micro, algo se quedaba, algo iba a cambiar para siempre y algo habría de continuar… y supongo que está bien que así sea.

domingo, 13 de abril de 2008

No me dejen solo

Terminé de bajar la última bolsa del altillo; se había formado un extraño conjunto que incluía bolsos, cajas, bolsitos y mochilas. De a pares o solas, las cosas se amontonaban sobre el piso del comedor de la casa. Miraba el espectáculo con una mezcla de extrañeza y comprensión: la situación parecía haber pasado en más de una ocasión, y así era, efectivamente. Entre mudanzas, visitas, y mi propio espíritu de ropavejero siempre se han generado escenarios semajantes aunque, claro está, no siempre habían generado escenas tan glamorosas... Belu habría de irse esa misma tarde, Lara la acompañaría para comprar su pasaje a Buenos Aires, ella debería partir el viernes siguiente, justo un día antes que Matías..."No me dejen sólo", pensé, y aunque citar a Neustadt no es mi estilo... sin embargo no logré pensar en nada mejor... Y aunque, la realidad no tenga ese tono casi melodramático, aún no logro dar con un mejor título.

Mientras tanto, primero el simulacro de partida de Lara, más tarde la división de bienes gananciales y finalmente el armado de las cajas de mudanza definitiva, no hacen sino preanunciar lo inevitable; la eventual disolución de nuestro matrimonio por conveniencia y por ende, de nuestro concubinato. La partida de Belu con rumbo a México para trabajar, el traslado de Matías a la escuela de Buenos Aires por tres meses acompañan el proceso de duelo. La fecha, pero incluso la llegada de Angie y la continua aparición de nuevos personajes en nuestra (mi) vida no hacen sino acentuar una impresión que compartimos con Lara, casi desde el primer momento; recibir gente, generar una relación, despedirse, reencontrarse o no, continuar la vida... y ésa, calculo, es un poco la característica del estilo de vida que llevamos acá. Llevamos, digo, en general la gente que vive acá en Bariloche, y más aún quienes trabajamos con turistas que vienen a estudiar español.

lunes, 18 de febrero de 2008

Rock Master

No hicimos planes, sabía que quería ir. No exactamente cómo, ni cuando, pero quería ir. No pusimos el despertador, simplemente nos despertamos cuando nos llegó la hora. Aprovechamos bastante para quedarnos en la cama, mientras la luz del día apenas se insinuaba por detrás de las cortinas. Parece extraño, pero con el cambio de horario comienza a amanecer a las 8, así que hasta las 8.30 no hay plena luz, o incluso más. Se hace difícil saber entonces que momento del día es por el sólo hecho de mirar por la ventana. En contraposición seguimos disfrutando de tardes largas donde la claridad se extiende hasta entrada la noche... ¿Es de noche aunque sean las 10 pero sea de día? ¿O sólo es de noche con la oscuridad? ¿o a las 20.00 ya es la noche? ...

Como fuere, luego de aprovechar el placer de permanecer en la cama sin tener la necesidad de salir por alguna razón específica, me digné a asomarme al mundo exterior. Comprobé que, además de la luz, la temperatura también da cuenta de que nos preparamos para entrar en la recta final del verano. La mañana, como tantas otras de estas semanas, se presentaba más fresca que las inverosímiles temperaturas de enero.


Desayunamos, hablamos, lavamos ropa. Nuestros "hijos" no estaban. Ya me resigné, acepté que Eric y Hannah, los/as estudiantes que viven ahora con nosotros son, en parte, nuestros hijos de homestay, y ellos parecen sentirse cómodos con ese apelativo. Imagino que, en parte por eso o por la resignación, ya no insisto en remarcar mi posición de "hermano" de homestay. Imagino que, como padre, bien puedo reservarme un poco más de autoridad que como hermano.


Como decía, nuestros hijos ya se habían ido; y luego de retacear la iniciativa, decidimos que ya era hora de partir; nos esperaban el bondi a Catedral, la picada a Frey; a Lara Playa Muñoz, a mi el refugio Frey, sede del 15º Rock Master. Y hacía allí fuimos...

Nos separamos y continué mi viaje solo. Sorpresivamente había recordado llevar mi cámara de fotos. Es increíble como algo nuevo tarda en ser incorporado a nuestra rutina. En mi caso, adoptar la costumbre de recordar que tengo una cámara es algo más difícil de lo que podría pensarse. Pero no volví a olvidarla y me entretuve parte del camino con la fotografía. Eso hizo del camino algo más interesante, incluso la parte final, que tantas penas me había generado en la primera ocasión en que subiera. En efecto, cada vez que subo al refugio compruebo que pocos son los lugares que recuerdo de manera sistemática pero que vívidamente preservo la sensación de abatimiento de la parte final de la subida. "Me quedo acá, sigan ustedes, después voy". Seguramente debo haber comido una barra de cereal y tomado agua en busca de algún alivio o energía que no recuperé. Pero seguí, seguimos, con Chili, Pancho y Sissi esa primera vez...


Afortunadamente, ese recuerdo es tan fuerte, que al llegar al refugio no puedo creer que el camino ya haya terminado, tan simplemente, sin sufrir... Pero fue así, y ahora volvía el verde cañadón que se abría a mi costado; más arriba los pedreros, las lengas achaparradas y las piedras, hasta las cumbres puntiagudas. Unos metros antes de llegar, pero con la certeza de que el refugio no podría estar a más de 100 metros los ví; una, no, dos figuras que brillaban, que reflejaban el sol, allá, arriba en la aguja Frey. Diminutas, sí, pero humanas, las figuras escalaban, subían o bajaban...


Sin embargo, cuando llegué al refugio, el lugar estaba más que tranquilo; si algunas carpas aquí y allá salpicaban de color la costa de la laguna Toncek. Sí gente en movimiento en un lado y otros, pero no mucha.

No para mi asombro, ciertamente, descubrí que la escalada no es una actividad que me apasione, así que luego de mirar un poco, me volví hacia la playa y me dispuse a reconocer ese cambiante lugar donde a veces existe una laguna y otras tantas un campo congelado donde se patina o esquía.


Atardecía, o atardeció, ya que fue sólo un momento en el que el sol, rápidamente, se escondió detrás de las montañas. Sin nada más por hacer volví al refugio, tal como lo hacían los/as escaladores/as que participaban de la competencia...

viernes, 15 de febrero de 2008

Se supone que tengo que actualizar el blog

Sí, ya lo sé...
De nada sirve que intente decir que había escrito cosas y que, al cargarlas se borraron. Menos útil sería mentir que eso pasó en reiteradas ocasiones. Sólo puedo decir una cosa: alguien me roba el tiempo.

No sé quién, no se cómo, tampoco cuándo... sólo sé que desde el último fin de semana de noviembre entré en un tobogán que, espero, haya terminado y me haya dejado aquí, o ahora, mejor dicho, en el 15 de febrero.

Todo comenzó algún tiempo atrás, en la isla de sol... ah, no perdón... todo comenzó cuando, a finales de noviembre tuvimos un fin de semana de capacitación en la escuela. Para variar, tuvo que ser, hasta ese momento, el mejor fin de semana de la por entonces vigente primavera. A partir de ese momento algo pasó; una cosa llevó a la otra, un fin de semana refugio, la llegada de mi mamá para mi cumple, más refugios y caminatas... y Chili, y Pancho, y Uli ... año nuevo. Más amigos, más visitas; Flor, Luzu, los peixes, los Rossettis, Eri y Nico. Poco a poco comenzaron también a aparecer nuevos estudiantes que llegaron a vivir a casa, mientras el trabajo llegaba a su mayor punto. De hecho, en algún momento llegamos a tener en la escuela 45 estudiantes y superamos los 30 por más de dos o tres semanas.

Es una sensación rarísima, la de la estacionalidad de la ciudad, y es como sentir que, en un momento hay una marea que te lleva. No sólo en la calle, es un ritmo, es algo que se respira; salir temprano, ir a algún bar, hacer algo, salir a caminar o correr, juntarse con amigos.

"Síndrome del falso turista", fue bautizada esta situación por Roque, un compañero del trabajo. Tal cosa consistiría en tratar de ponerle el cuerpo a las vacaciones ajenas, en seguir el ritmo de amigos y familiares turistas, corriendo con la clara desventaja de que uno trabaja.

No me quejo, no nos quejamos. Esta bueno, pero desgasta a pesar de lo bien que uno pueda pasarla, y claro, uno empieza a recortar tiempos de donde sea. Al parecer el blog y los mails fueron los primeros en caer en el recorte. No me robaron el tiempo, ahora lo sé, lo usé en modo diferente; hice y hago otras cosas. Trato de disfrutar de este verano espectacular que nos recompensa después de un invierno aletargante.

Pero estoy, se supone que existo, y aunque no siempre escriba, sigo teniéndolos/as presentes todos los días; y aunque no siempre los vea o les escriba, siempre están...

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Caida libre

Hace unas semanas fuimos con Lara y Mathew (un estudiante que está en casa desde hace dos semanas) a Ñirihuau, ya en la estepa patagónica. El día había amanecido nublado, con amenazas de lluvia. Sin muchas esperanzas decidimos viajar con rumbo a la estepa, escapando del mal tiempo. EL colectivo nos dejó en Ñirihuau, un lugar conocido para mí... desde el puente del tren había saltado algún tiempo antes, lo cual me hizo recordar la historiaen cuestión.

Para ese entonces yo ya había visto una publicidad de puenting en el supermercado cuando Matías, el coordinador de actividades de la escuela trajo la novedad. Todavía era verano, aunque ya no quedaban muchos más días cálidos en los que uno pudiera pasearse en bermudas. No recuerdo exactamente cuando ni como acepté la invitación de, aunque sea, ir a ver saltar a los/as chicos/as del puente. Si quería podría hacerlo. Pero, ¿cómo convencerme de saltar de un puente de tren que atraviesa el cañón del río Ñirihuau para quedar balanceándome, colgando de una soga luego de unos segundos de caída libre?. Afortunada (o desafortunadamente, depende desde donde se vea) el instructor, dueño, responsable, sujeto-que-estaba-allí, señor-que-explica-que-se-supone-que-hacemos-acá, el regente del boliche, en fin, la persona a cargo recurrió a un método que no creo haya sabido cuan efectivo iba a ser… En palabras de Lara “recurrió a argumentos tan cientificistas que no pudiste presentar objeción”. Y supongo que así fue… Soy cientificista, bastante racional y analítico. Todo tiene explicación científica, hay razones que explican porque se producen los fenómenos y todo es analizable. Sin lugar a dudas esa es una parte tan indiscutible de mi mismo cómo mi propio nombre. Y él dio justo en la tecla: fórmulas físicas, aceleración, fuerza, caída libre; pesos, la resistencia de las cuerdas. Todo cuadraba, todo había sido calculado. No había objeciones posibles. Y entonces tuve la certeza: ese día iba a saltar. Claro que desde la tomar la decisión hasta subir al puente colocarse el arnés, asegurarse al puente, trasladarse hasta la zona de salto, pararse, respirar hondo y saltar había una distancia. “Uno, dos, tres…” contaba el instructor… nada. “Está bien, no te preocupes”, repuso al ver que seguía en mi posición de salto inmutable. “Uno, dos, tres”, la cuenta otra vez, mientras yo flexionaba mis piernas al ritmo de los números, pero cuando llegó a su término, nada, seguía allí. “Uno, dos, tres”, la cuenta se sucedía otra vez, pero ésta no esperé; salté hacia atrás, me sentí en caida libre, fueron unos segundos nada mas, pero largos, mucho más de lo que me hubiera gustado. Entonces abrí mi boca pero no articulé palabra, no logré decir nada, ni a gritar nada. Cuando sentí que la cuerda se tensaba otra vez y que yo oscilaba cual péndulo colgando del puente me di cuenta que mi boca seguía abierta, que mis manos se aferraban con fuerza a la cuerda y que todo el resto del grupo me miraba esperando que yo emitiera sonido… Cuando dejé de moverme me acercaron una soga y una escalera para bajar, cambié mis mosquetón, estaba asegurado a dos o tres lugares diferentes. Con cuidado me descolgué y bajé. Me quedé quieto un rato; había sido el primero en saltar y ahora me seguiría el resto del grupo. A diferencia de la mayría de las películas, la segunda parte fue mejor. En mi siguiente salto conocía el proceso, las medidas de seguridad, me deslicé más rápido, me sentía más cómodo; estaba relajado y se notaba que lo disfrutaba. Para cuando salté me di el lujo de impulsarme, de exclamar “Quiero un aumentooooo” como grito de guerra mientras me sentía caer. Piruetas y pseudo payasadas adornaron mi oscilación mientras colgaba del puente. El aumento nunca habría de llegar, pero la experiencia bien había valido la pena… Y las clases de física de segundo año también…

martes, 6 de noviembre de 2007

Cambio de hábitos...

Salí del trabajo y emprendí la vuelta a casa. La calle, cuesta arriba, y -evento maravilloso- no había nubes. El sol brillaba en lo alto (aunque suene a licencia literaria, en bastante real; salgo a las 5 de la tarde y además los días ya son notablemente más largos que en invierno) … Decía que el sol brillaba en lo alto y veía que a media cuadra unos chicos estaban jugando; gritaban, corrían; jugaban con una pelota.

Pero algo era diferente, a medida que me acercaba y veía con mas detalle comenzaba a comprender; estaban jugando al rugby.


Aún no había terminado el mundial de rugby, así que la fiebre aún habría de aumentar ¿Qué nos había pasado? A partir de ese momento comencé a registrar síntomas por doquier de la rugbymanía; escucho en la radio un debate sobre el nudismo: llama una chica que se expresa a favor del “nudismo visualmente atractivo” (SIC – se ve que hay gente para todo-), diciendo que “no es lo mismo ver a Jorge Lanata desnudo que a uno de los pumas”. Unos días antes alguien (mejor obviar detalles) había enviado fotos de rugbiers … Poco después la revista Barcelona hacía eco de la tendencia: “preocupación en la clase alta; la cumbia villera, el paco y los choreos serían tema de conversación frecuentes en el tercer tiempo si el rugby se populariza”. La revista continuaba explicando que, al parecer, el modelo de jugador de fútbol semianalfabeto, que anda en 4 x 4 y cada tanto se voltea una modelo estaría “agotado”, ya que según un especialista en el tema (SIC), “ningún pacómano por más descerebrado que esté preferiría parecerse a Tévez, Riquelme u Ortega si puede hacerlo a un hiper sponsoreado, lobbista, exitoso y fachero rugbier”.
¿Me estaba persiguiendo? ¿Era otro síntoma de exitismo? … Dos días después, los pumas con Kirchner, intercambio de corbatas... En fin, se ve que - como dice el saber popular- este país da para todo...

martes, 23 de octubre de 2007

de Quilmes, Bariloche, la Montaña y otras yerbas

Sí, ya sé... Mucho tiempo sin actualizar. El lector anónimo se queja y es verdad, hace tiempo que no escribo...

Cómo ya es sabido, antes de comenzar en mi nuevo trabajo hice una pequeña visita por Quilmes. Mas o menos 10 días nunca alcanzan para nada, siempre quedan amigos/as sin ver, otro/as con quienes nos debemos una charla mas tranquila, cosas que nos quedan sin hacer... pero muchas más hechas, y en ese sentido el saldo siempre es positivo; por lo amigos reencontrados y por reconfirmar que, pese a que la ciudad ofrece hartas posibilidades culturales, Buenos Aires (ya) no es para mí; o no al menos en este momento, no para todo el año.

Para cuando volví a Bariloche había vulto a nevar y a haber sol, había estallado la primavera, florecido los ciruelos, y aparecido los primeros tulipanes. Tranquilos/as, con paciencia llegarán las fotos... Hablando de fotos, como bien hubiera notado mi amiga Érica Elsa, he aparecido en algunas de ellas publicadas en el blog de la señora Kellenberger luciendo unos Ray ban que son los auténticos responsables de mi desaparición del ciber espacio...

Sí, así es, tal cual lo leen. Es que estuve ocupadísimo cerrando el trato para convertirme en la cara (no es necesario aclarar "bonita") de la conocida marca de anteojos y me habían pedido discreción absoluta. Imagínense que para ellos era más que importante que yo pudiera ser su ícono...

Bueno, la realidad (Ya lo dijo el general; "la única verdad es la realidad" Perón dixit) tengo menos tiempo para actualizar el blog y escribir mails durante el trabajo (de hecho no lo estoy haciendo en absoluto). Pero, la buena noticia es que la estación de servicio que está en frente de casa tiene wi-fi y he empezado a utilizar el servicio. A partir de ahora volverá a haber noticias (y anti noticias, divages y resúmenes de la vida) al menos una vez a la semana. Cómo sabrán, el tiempo también empieza a mejorar, se alargan los días y aprovechamos para caminar por las cercanías de la casita. Que no cunda el pánico, el quilmeño volvió a estar suelto por ahí...

viernes, 7 de septiembre de 2007

Bariloche y la nieve

Tal vez nunca pueda acostumbrarme al ritmo de vida estacional de la ciudad, quizás nunca pueda adaptarme a la idea de las dos temporadas altas, las medias, la baja… “Que haya nieve para el invierno”, “Necesitamos sol y calor en el verano”, “Nieve sí, en el cerro, pero no en la ciudad”… ¿Cómo entender a los/las barilochenses? Si hay nieve el problema es que hay nieve en la ciudad, si el cerro no tiene nieve, los empresarios, mini empresarios y empleados que dependen de la temporada esperan, ansiosos que comience la nieve. Si llueve molesta porque llueve, y sino todos temen las consecuencias de la falta de lluvia... Y a la primera nevada todos/as respiran aliviados. “Salvamos la temporada… al menos tendremos algunas semanas buenas”. Cómo continúen las nevadas (o no) comienzan los pronósticos: “Este será un buen invierno”, “el próximo invierno será terrible”, “Así comenzó la nevada del ´96”, o “esto al lado del ´87 no es nada”… y así siguen. Al principio de la temporada todos se quejan de lo tarde que comienzan las nevadas, luego piden una tregua, no quieren que se generen problemas, pero quieren que continúe la nieve en el cerro… Pero durante las primeras semanas a todos les fascina la nieve, aunque sean pocos de los habitantes los/las que la quieren en el jardín de su casa.
¿Alaska? ¿Siberia? No, ahicito nomás de la Casita
Si sigue nevando empiezan las quejas, los pedidos de que termine, los contratiempos y la competencia para ver quien está mas aislado/a, quien tiene mas nieve en su jardín, las cañerías mas congeladas. En general nunca es el frío lo que se sufre, sino mas bien sus consecuencias; menos colectivos por la nieve, atascamiento de las calles, cortes de luz, congelamientos de cañerías, calles heladas que se convierten en toboganes. es extraño como una ciudad que parece vivir de la temporada invernal no está del todo preparada por la nieve, ya que las primeras nevadas siempre "sorprenden" a autoridades y habitantes.
También aparecen los apelativos para referirse a cada una de las formas en que cae la nieve: nieve, nevisca, agua nieve, nieve polvo, nieve cartón… y para la forma que adquiere en el suelo; sopa, jabón…

Invierno eterno

Mientras escribo estas líneas me es imposible no pensar en la (poca) nieve allá afuera en comparación con lo que pasara a principios de la semana… Cuando ya pensábamos que era claramente el fin de la nieve en la ciudad (Aunque no de las nevadas, ya que aunque caiga nieve en la ciudad no siempre se acumula) ¡ERROR!. Lunes 3 de septiembre, faltaban 18 días para la primavera, habíamos tenido un sábado soleado y la nieve había retrocedido… Alrededor de las 19 comenzó a nevar, cada vez con mayor intensidad, hasta casi convertirse en una auténtica tormenta… ¡Como si no hubiera nevado en todo el invierno! A las 11 de la noche ya había suficiente nieve acumulada como para tapar la escalera de nuestra casa, y el jardín, cuando comenzaban a reaparecer las plantas que sobrevivieron el invierno. El martes, ni hablar. Las calles, más que blanco, blanco Ala; el jardín, oculto bajo la nieve. Fue el regreso de las botas de goma, y de caminar enterrándose en la nieve, de sacudirse la nieve antes de entrar en cualquier lugar. Y un interrogante volvía a presentarse una y otra vez … ¿vendría algún día la primavera?

Hoy viernes ya casi no queda nieve en el centro de la ciudad y en casa tenemos tan sólo unos pocos manchones... a no ilusionarse, pero sólo faltan 14 días para la primavera... Y ahora que la nieve se va, se vienen las fotos.

martes, 4 de septiembre de 2007

El Pase del año

¿Va a haber un cambio estratégico en la televisión? ¿Brasil abandona el Mercosur? ¿La Patagonia se independiza y formará un país independiente?


No... con un poco mas de egocentrismo que pasión por la televisión (Seguimos firmes en nuestra idea de decirle NO a la tele en la casita) y un poco mas de amarillismo que la serena objetividad de la ciencia (Sic) me he permitido titular así mi cambio de trabajo. Efectivamente el próximo mes no nos encontrará unidos ni dominados (Bueno, dominados tal vez sí, pero eso no sería un cambio sino por el contrario una continuidad) sino que me encontrará a mi mismo trabajando en otra escuela.

Se trata de "La Montaña", la primera escuela de español de Bariloche (Digo, primera y más antigua no revela una centenaria tradición en la enseñanza, ya que la historia -en este caso- se remonta al año 2002). Así que a partir de octubre estaré trabajando allí. La decisión fue difícil... bueno, no en el sentido económico, y la verdad es que tampoco quería seguir trabajando para mis actuales jefes. Episodios como el de Angie, la negativa a pagarme un curso de certificación y demases me desmostraron que yo no quería continuar acá. Pero mas allá de ello es obvio que sí estoy muy encariñado con mis compañeritos/as de trabajo y que los/las extrañaré muchísimo. Se han convertido en mi familia local y la verdad es que, con todo, nos llevamos mas que bien...


Además, lo positivo era que era un desafío el hecho de trabajar para sacar adelante la escuela. Claro, como todo desafío se supone que debería tener sus recompensas... ¿Alguien las vio? Porque yo no. Y cometí el error de identificarme a fondo con una escuela que no hizo lo propio conmigo. No me arrepiento de haber trabajado con el resto del equipo de Bariloche, a haber contribuido a que la escuela creciera. Pero también debo crecer yo también y creo que llegó el momento de pasar a otra etapa. Y si la montaña no viene a mí, pues, yo iré a la montaña... (cuak)

Esto es loco


Estaba aún Pablo (o sea, el episodio pasó hace 10, 15 días), caminábamos por el centro mirando chocolates y chocolaterías. Creo que más por curiosidad que por la intención consciente de comprar chocolates entramos en Mamushka. Adentro estaban Belu y Ioa (alias Joda, Yoda y otros derivados, una amiga de Belén que también estaba de visita en Bariloche). Sonó un celular, era el de Belén. Matías le informaba de una suerte de fiesta tecno en el centro cívico. Eso explicaba porque antes habíamos visto allá un globo aerostático en proceso de ser inflado.


Para cuando salimos a la calle y miramos hacie el centro cívico, detras de los arcos que dan inicio a la calle Mitre se recortaba la silueta amarilla y gigantesca de un globo aerostático. Fuimos hacia allá...


A medida en que nos acercábamos la música tecno se sentía cada vez mas próxima, y también era mayor la cantidad de gente que, al igual que nosotros, se interrogaba acerca del significado de aquel evento... La publicidad era clara, clarísima : "Nokia trends festival, trist trast trust international", bueno, algo así pero sin trist trast trust... El afiche, blanco donde resaltaba en rojo algo similar a las ramas de un árbol donde decía: baile, djs, vjs, arte, pintura, música, expresiones culturales, video, danzas ... "Esto es loco", no cabía duda.


Claro, en el evento primaban la música tecno, las luces de colores que iluminaban un extraño centro cívico. En la plaza, el globo y sobre el globo dibujos con láser. Un micro rojo completaba el show, allí había luces de neón que, al menos en teoría, debían cambiar de color junto a la música. Había una certeza, "eso era loco, eso era moderno ... speziel, irgendwie"...


martes, 28 de agosto de 2007

Fin de semana en Neumeyer y fin de semana en casa

Producto de algún maligno designio o vaya a saber que cosa, he contraído una especie de congestión que, por suerte, ha empezado a menguar, aunque la suerte tenga posiblemente poco que ver con ello y sí los litros de té y limón consumidos y los kilos de miel ingeridos. De todos modos no voy a cargar las fotos resultantes de mi fin de semana en casa-y-ni-loco-salgo- sino los del anterior fin de semana cuando mientras estuvo Pancho. Las fotos son bastante ilustrativas y, creo yo, hablan por si mismas.

Lindo día para salir a caminar
Como grandes bacanazos nos tomamos un taxi hasta el comienzo del camino de autos, donde fuimos recogidos, tan pronto como comenzáramos a caminar, por una pareja compuesta por un (ex)quilmeño (sic) y una barilochense. Llegamos, nos instalamos en el refugio, donde habríamos de pasar la noche. Inmediatamente salimos a recorrer el lugar. De las múltiples sendas que es posible visitar en verano sólo hay tres que pueden ser recorridas en esta altura del año cuando no se tienen raquetas. En el resto la nieve llega a las rodillas y aún mas, aunque eso no nos consta fehacientemente puesto que retrocedimos antes...
El domingo, cerca de las 11, era nuestra hora de partida. El motivo era simple, una horda de 85 brasileros se instalaría en el refugio durante el día. El plan era evitarlos en el camino. Esperamos a que llegaran y, antes de que izaran la bandera y cantaran el himno, huimos raudamente...

martes, 14 de agosto de 2007

Faltan 38 días para la primavera

¿Qué se supone que está pasando? ¿Alguien sabe?

Un día hacen un evento mundial por el calentamiento global y otro una ola polar invade el país. Un año hay un invierno primaveral en Buenos Aires y al siguiente nieva... A 40 días de la primavera Bariloche amanece blanco por una tormenta de nieve que amenza con volver. Así que, aunque no nevara en lo que queda del año, la temporada de esquí terminaría a mediados de octubre. ¿Qué pasó?. Ya no puedo seguir haciendo bromas con el día después de mañana, porque parece que nos acercamos cada vez mas a eso (Ya estoy haciendo una propuesta a la biblioteca para priorizar los libros para ser quemados. Dicen las malas lenguas que Poldy Bird y Corin Tellado encabezan, y Lara habría decidido salvar a Elsa Borneman de las llamas). Yo ya pedí que las obras completas de Sócrates (Menem dixit) sean protegidas.

Tenemos mas o menos 25 cm de nieve en casa cuando ya empezaban a quedar apenas algunos manchones en el jardín. Lo positivo es que, al menos por ahora, sólo algo es seguro, y es que no hay riesgo de incendio. El otro punto positivo es que con el alargue de la temporada quienes viven (y vivimos) del turismo ya tienen (y tenemos) trabajo asegurado...

Escucho que las algunas profesoras comentan que el pronóstico habla de nuevas nevadas hasta el jueves o viernes, y la gente compite para ver quien tiene mas nieve en su casa, cuantas horas sin luz estuvieron y a que hora perdieron el servicio telefónico. Supongo que es el show de la nieve según los/as barilochenses... Voy a quejarme un rato yo también, aunque espero que no sea contagioso.

viernes, 10 de agosto de 2007

Volvió la nieve

¿Cuando fue? ¿el martes?

Sí. Fue el lunes cuando aproveché un recreo para salir a tomar unos mates al patio. Matías se quejaba de lo rápido que había pasado el invierno... aunque para mi no estaba tan claro. Por alguna razón pensé que íbamos a volver a ver el patio de la escuela nevado. Al día siguiente, en cuanto entró a la escuela Matías me miró y se rió. "¿Que te dije?", le pregunté... "Ya lo sé", me dijo, y agregó "está mañana ví por la ventana y pensé automáticamente en vos". Había nevado esa noche, y las calles se habían vuelto a cubrir de una capa blanca. Las calles, los techos, los árboles... todo.

Justo cuando todos/as pensábamos en el fin del invierno, recibimos un pequeño (y gélido) recordatorio de que aún faltaba un poco más. Volvió la nieve, el frío, el hielo en las calles y el peligro de bajar en culipatín desde casa hasta la escuela por Pioneros.

La carrera

4 de Agosto (Puf, estoy atrasadísimo)


No me despertó la claridad, no era una mañana casi primaveral, no había ni sospechas de que el sol fuera a salir. La realidad se imponía: Era un día frío de pleno invierno, eran las 5.30 de la mañana, había viento, estaba oscuro como si no fuera a amanecer nunca, y la temperatura rondaba los 9 o 10 grados bajo cero. Curiosamente no me resistí, me levanté, me vestí rápido (Más por el frío que tenía que por estar despierto). Era el día de la carrera, así que debía desayunar y prepararme para salir.


La carrera era el Tetratlón Catedral, que combina esquí, 40 km de bici, kayak y 20 km de caminata en la nieve (y no tanto). Desde hacía un mes estaba inscripto y pese a que había estado a punto de desistir, me mantuve firme en la convicción de asistir...


6.40. Me pasaron a buscar y en poco tiempo habríamos de llegar a Arelauquen (Dícese de un 5 estrellas con country club, barrio privado, canchas de polo, golf y colmo de la exclusividad - Jugar al golf es más caro que en el Llao Llao, por citar un dato irrelevante-). Allí estaba mi puesto de trabajo (Evidentemente no podría competir jamás en un evento de tales características). Habría de estar allí desde las 6.50 hasta las 7.30, y no precisamente por haber estado 40 minutos... las 7.30 eran las 19.30, 7.30 pm, las siete y media de la tarde, las 1930, que fue cuando los últimos participantes fueron a buscar sus bicicletas. A nuestra llegada hacía frío y con ganas. El césped (porque no era simple y vulgar pasto) estaba blanco por la escarcha, y así estaría hasta pasadas las 11. El agua de los charcos de agua que había en la calle no se descongeló hasta las 2 de la tarde, las piedras estaban pegadas al piso, ¡pegadas! porque el rocío se había congelado y adhería la piedra a la tierra.

Mi función sería cuidar del equipo que los competidores llevaban y traían y ver que no se llenara de gente el espacio destinado al cuidado de las bicicletas y kayaks. (Los/las participantes venían en bicileta, dejaban sus bicis, tomaban sus kakays, hacían un circuito en el lago, dejaban los kayaks, se cambiaban y salían a correr). Creo que si uno hiciera bien el trabajo podría ser, sin lugar a dudas, ministro del interior. Porque echar gente de un lugar que quiere saber cómo llegó su marido, padre, madre o hijo/a es bastante complicado. Todos/as quieren pasar a hablar con ellos/as, preguntarles cómo están, que necesitan. Pero tampoco se podía descontrolar teniendo el lugar lleno de gente porque es mas difícil controlar que nadie se lleve nada que no le coresponda. Al final bastaba que mirara a alguien para que una madre le dijera a su hija "Vamos porque sino el señor nos reta", ¿alguien me puede explicar cómo terminé siendo así?

19.45. Llegué a casa, contento, pero bastante cansado. Me bañé, comí algo y me dirigí, sin dudarlo, con rumbo a la cama, con un poco de Bebel Gilberto y Cesaria Evora para escuchar y algo de la revolución francesa para leer...

jueves, 2 de agosto de 2007



Hoy, una selección con los mejores títulos, en mi opinión, de la Barcelona del 20 de Julio...

POR QUÉ PARA LOS ARGENTINOS QUE UNA CAMARERA RUSA SIRVA EN UN RESTAURANTE DE PALERMO HOLLYWOOD ES “EXÓTICO” PERO QUE UN PERUANO ATIENDA EN UN LOCUTORIO ES “INVASIÓN”.
SÍ. Los porteños cultivan el exotismo de algunos inmigrantes/ NO. Nadie quiere a los hermanos latinoamericanos.

LOS ROSARINOS QUE COSIERON UNA BANDERA DE 13 KILÓMETROS SERÍAN “LOS MÁS PATRIOTAS DEL MUNDO” Y TAMBIÉN “LOS QUE MÁS AL PEDO ESTARÍAN EN EL UNIVERSO”.

LA CLASE MEDIA PORTEÑA PREFIERE TENER EN SUS VEREDAS CACA DE PERRO Y NO INDIGENTES BORRACHOS

SÍ. Los soretes de perro son tolerados / NO. Los indigentes son denunciados

miércoles, 1 de agosto de 2007

La primavera según agosto

Miércoles 1 de agosto. 8.00 am. Suena mi despertador. Pero me resisto a levantarme, me quedo en la cama pretendiendo ignorar que el tiempo pasa. Por la ventana entra un poco de claridad que me confirma que nos acercamos a la primavera y los días vuelven a ser mas largos. El proceso no es del todo evidente pero se insinúa, y al salir de casa despuntan los primeros rayos del sol. El cielo se ve iluminado y por momentos parece el regreso de la primavera. La calle nos devuelve a la realidad, los charcos de agua congelados y convertidos casi en cristal nos recuerdan los 4 o 5 grados bajo cero de estos días. Piso algunos sólo para comprobar que están sólidos, y en parte también por el placer de ver como se rompen las capas de hielo que lo forman, como quedan sus partes como vidrios rotos. La helada se evidencia en el pasto y los arbustos, que parecen descoloridos... sólo en la comparación con el pasto protegido por los árboles vemos cuan brillante es su color verde. Como tantas veces, no es tanto el frío lo que se sufre como sus consecuencias, y en ellas es donde se aprecia más las bajas temperaturas, ya sea como nieve, hielo, cañerías que se congelan, plantas que se "queman", charcos que se cristalizan o tuberías que se obstruyen.

Apuramos el paso, intercambiamos opiniones e impresiones sobre la rara sensación de primavera de agosto que flota. Seguimos, falta poco para llegar a la escuela y comenzar otro día de trabajo.